BCE: la inflación fuerza la nueva toma de medidas

07 de abril de 2022

El Banco Central Europeo (BCE) ya se prepara para actuar con una aceleración en la retirada de estímulos ante las previsiones de que la inflación no cederá en los próximos meses como se esperaba. Ante este escenario, "un gran número de miembros (del Consejo) opinaron que el alto nivel de inflación actual y su persistencia requerían medidas adicionales inmediatas hacia la normalización de la política monetaria", según recogen las últimas actas de su reunión de marzo.

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El repunte de los precios en la zona euro, que marca máximos históricos, pone al BCE en una disputa ante una recuperación económica sin consolidar. Sin embargo, los miembros del Consejo ya reconocen que en las circunstancias actuales, con una inflación agravada por la guerra, el banco central "no puede darse el lujo de contemplar una inflación más alta, incluso si estaba impulsada por un shock de oferta adverso". Philip Lane, economista jefe del BCE, defendió que el panorama inflacionario desde diciembre "exige actuar con confianza y sin vacilaciones indebidas".

Durante la reunión del BCE, se consideró "esencial" tomar medidas para reducir las compras de APP programadas durante los siguientes trimestres. Las compras en el marco de este programa ya se aumentaron de 20.000 a 40.000 millones en abril, 30.000 en mayo y 20.000 en junio para adelantar su final a septiembre, aunque este calendario podría volver a cambiar ante las presiones inflacionistas que amenazan a la economía.
El objetivo es "desbloquear la opcionalidad de futuras decisiones" sobre los tipos de interés. En ese sentido, el BCE añadió que "a todos los efectos prácticos, las tres condiciones de orientación prospectiva para un ajuste al alza de los tipos de interés oficiales del BCE ya se habían cumplido o estaban muy cerca de cumplirse". El BCE volverá a reunirse el próximo 14 de abril, cuando se esperan más detalles sobre el endurecimiento de su política monetaria.

Respecto al impacto de la guerra en Ucrania, destaca que implica "un cambio considerable en la imagen macroeconómica desde la reunión de febrero y los escenarios alternativos sugirieron que la zona del euro puede caer en una recesión técnica en los trimestres de verano".
Las actas del BCE, según señalan los analistas de ING, muestran "una señal clara de que la normalización de políticas anunciada en la reunión de marzo podría no ser suficiente". No obstante, destacan una clara diferencia en sus intenciones entre la normalización de la política y el endurecimiento de la política monetaria: "la normalización incluiría el fin de las compras netas de activos y la vuelta a cero de la tasa de depósito. El endurecimiento sería el comienzo de un ciclo más largo de subidas de tipos, lo que acercaría o incluso superaría los niveles neutrales (cualesquiera que sean estos niveles)".

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