La banca mantiene la ratio de morosidad

03 de mayo de 2022

Los efectos de la pandemia y de la invasión de Rusia a Ucrania pasan sin dejar huella en la morosidad de la banca española. De momento. La gran banca cerró el primer trimestre del año con la ratio de impagos más baja desde la última gran crisis, la de 2008, pese a las incertidumbres que sobrevuelan a la economía. Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja situaron de forma conjunta la tasa de impagos a cierre de marzo en el 3,33%, la ratio más baja en los últimos catorce años.

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Los grupos siguen reduciendo su morosidad ligeramente trimestre a trimestre. Tan solo tres meses antes, en diciembre de 2021, la tasa estaba en el 3,37%, mientras que un año antes y en plena pandemia, se situaba en el 3,44%. A cierre de 2019, antes de la llegada del Covid, era aún superior, en el 3,64%. A pesar de esta reducción de los impagos, tanto banqueros como expertos apuntan a que lo peor está por llegar. Pero matizan, será de forma controlada. Desde la agencia de calificación crediticia Fitch sitúan que la ratio de morosidad para la banca española podría escalar hasta situarse entre el 6,5% y el 8%, frente al 4,31% en el que está la tasa actual del conjunto del sector financiero en nuestro país, según los últimos datos a febrero del Banco de España.

Las proyecciones de Fitch ya son muy inferiores a las que inicialmente se planteaban con el estallido de la pandemia. S&P llegó a plantear que la mora escalaría hasta el 10% a finales de 2021 e inicios de 2022, una ratio que finalmente ha quedado muy lejos de la realidad.

Trimestre decisivo

Los principales ejecutivos bancarios coincidieron la semana pasada, en las respectivas presentaciones de resultados del primer trimestre del año, en apuntar que este segundo trimestre del ejercicio será clave para conocer la evolución de la morosidad. El sector espera que entre abril y mayo concluyan el grueso (entre el 60% y el 70%) de las carencias que se concedieron a empresas, pymes y autónomos que solicitaron créditos avalados por el ICO. Será entonces cuando se conozca la capacidad real del tejido empresarial para afrontar sus obligaciones con el sector financiero. La banca, sin embargo confía en la capacidad de pago de las firmas españolas y defiende, que aunque entre morosidad, será controlada. El sector provisionó 8.200 millones de euros extraordinarios a lo largo de 2020 para tener una hucha con la que cubrir las posibles pérdidas crediticias que dejaran los efectos de la pandemia. Desde PwC determinan que la banca, con estas provisiones, podría cubrir sin problemas una escalada de la morosidad de unos tres puntos, es decir, hasta que se situara en el 7%.

De otro lado, los bancos admiten que el panorama aún no es claro para determinar cuáles serán los efectos que deje la invasión de Rusia a Ucrania. El sector tiene una exposición crediticia a clientes ucranianos y rusos prácticamente nula. Los impactos pueden llegar por los efectos de segunda ronda, es decir, aquellos que afecten a la economía a través de mayor inflación, subida de costes o un menor crecimiento del PIB. Sin embargo, las preocupaciones son leves. Solo dos de las seis entidades han hecho provisiones para cubrir posibles riesgos por Rusia y son bajas. BBVA, que asegura que no espera sustos en la morosidad, incrementó su hucha de dotaciones en 200 millones (97 millones para España) para encarar potenciales deterioros derivadas de la combinación de estas tensiones originadas por la invasión, mientras que CaixaBank ha reservado 214 millones en un fondo específico para impactos de la guerra.

La subida de los tipos de interés será una burbuja de oxígeno para los márgenes del sector financiero, después de estar en terreno negativo desde 2016. De hecho, la gran banca, y especialmente aquellas entidades que operan en mercados extranjeros como Santander, BBVA o Sabadell, éste último con filiales en Reino Unido y México, ya ha notado en sus ingresos la subida de los tipos de interés en estos países. Los ingresos por la vía del margen de interés de la gran banca creció un 10% en el primer trimestre del año, frente al mismo periodo del ejercicio previo. Concretamente, las seis grandes entidades percibieron por esta vía 15.976 millones de euros.
Esta mejora de la facturación (las comisiones se elevaron un 8,7% hasta los 5.660 millones) impulsó el beneficio de la gran banca hasta los 5.300 millones, un 44% más que un año antes y hasta un 25% más que en los tres primeros meses de 2019, periodo sin pandemia.

 

 

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