CaixaBank: Otros 1.400 M€ para el Frob

01 de septiembre de 2022

Hace una década que el Gobierno español tomó el control de la antigua Cajamadrid para salvarla de la quiebra. Y lo hizo en el marco del rescate, de hasta 100.000 millones, que concedió Bruselas a España para reflotar su sector financiero. De los 56.000 millones que utilizó España, el grueso se lo llevó Bankia, con más de 20.000 millones. Esto le permitió al FROB controlar el 68%.

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Del dinero inyectado en Bankia el Estado apenas ha recuperado 3.500 millones, que se suman a los 6.000 millones que el FROB calcula que ha recobrado del resto de entidades rescatadas. En total, el FROB ha obtenido el 17% de lo inyectado en Bankia, un porcentaje similar al recobrado en todo el sector. La mayor parte del montante corresponde con las dos ventas de paquetes de acciones que el Estado realizó primero en 2014 —del 7,5%, por el que percibió 1.304 millones— y después en 2017, cuando se embolsó 818 millones a cambio del 7% del capital.
Al margen quedan los 1.400 millones en dividendos que el Estado se ha embolsado como accionista de estas entidades. El último pago recibido han sido los 190 millones que el FROB ha cobrado con el pago en abril de 0,14 euros por acción con cargo a los resultados de 2021. A este se suman los 35 millones que pagó el año pasado, con cargo a los resultados de 2020.
Han sido los primeros pagos que ha recibido el Estado como accionista de CaixaBank y no de Bankia. Y cortaban además una racha de sequía en retribución al accionista. El banco retribuyó a sus accionistas en todos los años desde 2015, con el pago anual de entre 2 y 12 céntimos acción. Debido al Covid-19, el BCE recomendó a los bancos que no retribuyesen a los accionistas durante todo 2020 y no levantó la prohibición hasta finales de 2021.

Entre 2014 y 2019, en el periodo previo a la fusión y solo bajo el ala de Bankia, el FROB se había embolsado 1.100 millones. El Covid-19 también obligó a Bankia a abandonar el dividendo extraordinario, de 2.500 millones, que planeaba pagar a sus accionistas con cargo a reservas justo en marzo de 2020. Fue este exceso de capital uno de los atractivos para que CaixaBank se lanzase a la fusión con el banco madrileño.
Este banco ha establecido una política de retribuir al accionista con entre el 50% y el 60% del beneficio neto, al menos durante este ejercicio. También ha lanzado un programa de recompra de acciones por hasta 1.800 millones de euros y el 10% del capital.
Tras la fusión, el Estado controla el 16,11% de CaixaBank, que la Bolsa valora en unos 3.700 millones. Por tanto, en caso de vender ahora mismo en Bolsa ese paquete de títulos el Estado recuperaría un total de 7.200 millones, apenas un tercio de lo inyectado en total. El Banco de España, en un informe de 2019, cifraba en 9.000 millones el importe que estimaba el Estado podía recuperar de Bankia. Y daba por perdidos la mayor parte, 14.000 millones.
No parece, sin embargo, que el Estado tenga prisa por desembarazarse de su posición en Bankia. Tras haber promovido la fusión como una vía para tratar de facilitar la venta —con la idea de que sería más fácil vender un trozo más pequeño de un pastel más grande, que el 60% de un banco pequeño—, el Gobierno ha vuelto a aplazar la fecha límite para completar la venta de estas acciones. Expira dentro de más de un año, en diciembre de 2023.
El Estado ha contratado a Arcano como asesor. Pero nada apunta a que este sea inminente. Cuenta con varias alternativas para ello, pero parece que la preferida es la que eligió Luis de Guindos cuando era ministro de economía: la venta de paquetes de acciones en el mercado. También puede realizar una gran OPV (como en las privatizaciones de Aena o Telefónica) o promover otra operación corporativa.

 

 

 

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