Los amores en política nunca son eternos

Sánchez desaprueba la negociación de la reforma de Díaz

19 de enero de 2022

La parte socialista del Gobierno cierra la puerta a que las negociaciones para la reforma laboral conlleven cambios en el texto pactado con los agentes sociales."Nada de cambios", explican tajantes fuentes de Moncloa en referencia a la posibilidad de que se acepten las demandas de los socios para que prevalezcan los convenios autonómicos sobre los estatales.

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Precisamente, este es el punto que la vicepresidenta Díaz, está negociando con los socios de investidura para atraer sus votos y salvar la convalidación del decreto en el Congreso. Fuentes del PSOE conocedoras de las negociaciones argumentan que "hay que preservar el acuerdo" con los sindicatos y patronal, desaprobando así las gestiones que está realizando la líder de Unidas Podemos en el Ejecutivo de coalición. Otro ministro socialista justifica esta posición aduciendo que los sindicatos tampoco estarían de acuerdo con introducir la prelación de convenios autonómicos. Desde la CEOE,Garamendi, ya advirtió en el arranque de las negociaciones que no aceptarían cambios y respecto a la demanda de los socios del Ejecutivo para salvaguardar la prevalencia de los convenios autonómicos argumentó que de aceptarse se "rompería la unidad de mercado".
Es una exigencia del grupo vasco para convalidar la reforma laboral. La actual normativa es ambigua y los socios del Gobierno piden que se clarifique Las negociaciones por parte del PSOE las está liderando el ministro de la Presidencia, Bolaños. Desde su entorno avanzan que todavía no ha empezado a negociar con Ciudadanos, formación que pretenden sumar al acuerdo. Con todo, estas mismas fuentes añaden que la intención del ministro pasa por "hablar con todos", incluido el PP para empujar un acuerdo lo más amplio posible.

Fuentes de Unidas Podemos ven en esta estrategia un ánimo de romper el bloque de investidura. De "deshacer" lo que impulsó Iglesias, explican respecto a su pulso con los socialistas en las negociaciones con los primeros presupuestos de la legislatura para preservar el apoyo de ERC y EH Bildu frente al de Ciudadanos. Entonces se impuso el acuerdo con el bloque de investidura y se reforzó hasta el punto de convertirse en un bloque de legislatura. Los independentistas pasaron de la abstención al voto favorable. La “dirección de Estado”, según lo apodó el entonces vicepresidente.

Los socialistas tratan de incluir a Ciudadanos en la ecuación de la reforma laboral, siempre manteniendo como socio prioritario al PNV. Unidas Podemos, con Díaz encabezando las negociaciones, se cierra de plano a esa posibilidad. Esta percepción del cambio de ciclo, de viraje en Moncloa, comienza a cundir también entre los socios de Sánchez.

La vía que está explorando Díaz con PNV y otras formaciones del bloque de investidura pasa por una modificación en el Estatuto de los Trabajadores para aclarar que los convenios autonómicos prevalezcan sobre los estatales. Algo que desde el PNV entienden como "absolutamente necesario" para dar su apoyo al decreto de la reforma laboral. Los republicanos y los soberanistas vascos también han puesto el foco en esta cuestión, que podría desatascar la negociación y salvar la convalidación del decreto, que ahora está en el aire por el rechazo de la oposición.

El secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha reclamado a los grupos parlamentarios que busquen "una salida razonable" y sobre este debate llamó la atención porque "los convenios sectoriales de ámbito vasco siguen perviviendo exactamente igual que antes, sigue habiendo un acuerdo interconfederal para dotar de seguridad a esos convenios sectoriales de ámbito vasco y, por tanto, la situación sigue como hasta antes de ayer".

Por su parte, el portavoz de los republicanos en el Congreso, Rufián, se ha mostrado especialmente crítico con la estrategia negociadora del Ejecutivo por su negativa a introducir cambios sustanciales en la reforma laboral. "Si nos dicen que no se toca ni una coma, no están planteando una negociación", ha recriminado. Una posición que ha recriminado por igual a PSOE y Unidas Podemos, deslizando que estarían más cerca de buscar una alternativa con la derecha. En esta línea, para dar su apoyo al texto ha vuelto a poner sobre la mesa una serie de reivindicaciones, más allá de la prevalencia de los convenios autonómicos, como son el aumento por la indemnización por despido, recuperar los salarios de tramitación, aumentar los recursos de la Inspección de Trabajo o dejan en manos de las administraciones autonómicas la autorización de los ERE.

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Desde ERC se muestran pesimistas y anticipan la posibilidad de formar un frente común de rechazo a la reforma laboral con otras fuerzas como EH Bildu y BNG, pero también Más País. De articularse este frente, el Gobierno necesitaría abonarse a una fórmula en la que coincidiesen Ciudadanos y PNV, además de otras formaciones como PDeCAT. Los republicanos rechazan también la opción puesta sobre la mesa por parte de Trabajo de aprobar la reforma laboral en dos fases.

Esto es, convalidar ahora el decreto, sin modificaciones respecto a lo pactado con los agentes sociales, y entrar en los matices que exigen los grupos parlamentarios más adelante, en un segundo paquete legislativo o incluyendo disposiciones transitorias. "Humildemente, nuestra experiencia negociadora con el Gobierno, y hablo de PSOE y Unidas Podemos, lo que no cierras ahora no lo vas a cerrar nunca".

 

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