DIAZ SE POSICIONA COMPO LÍDER DE PODEMOS

La subida del SMI es un objetivo que lograremos

22 de marzo de 2021

La ministra de Trabajo Díaz, ha tomado el relevo de Iglesias y ha explicado que modernizar la política de trabajo "significa también hacer partícipes a las personas trabajadoras de la prosperidad del país" y que las mejoras en términos de crecimiento deben trasladarse a los salarios.

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Durante su comparecencia en la Comisión de Trabajo, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en el Congreso, la ministra ha subrayado que una política de rentas que mejore las condiciones de vida de los trabajadores puede empujar al conjunto de la economía. En este sentido, ha valorado que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha tenido un "gran efecto" en el alza de los salarios y especialmente de los más bajos, por lo que ha considerado que esta medida está actuando sobre la pobreza y la desigualdad.
Asimismo, Díaz ha añadido que conseguir que el SMI alcance el 60% del salario medio "es un objetivo de esta legislatura que seguro se conseguirá" Su intervención ha tendido una profunda carga filosófica sobre la modernización del mercado laboral español pero, además, de ella se podría vislumbrar algún intento de reconstrucción de puentes con la vicepresidenta económica y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, con quien discrepa sobre el orden de contenidos que deberían tener las negociaciones para acometer esta modernización.

Díaz ha hecho hincapié en que el fin último de las negociaciones para reformar el mercado de trabajo son fruto de una "decisión mancomunada del Gobierno, sin matices", que se ha traducido en las 17 reformas comprometidas con Bruselas. En este sentido, ha establecido tres fases para la negociación de dichas reformas: la primera consistiría en cambiar "lo más urgente", dentro de lo que se ha referido a la contrarreforma laboral y a la subcontratación; la segunda fase, todo lo relacionado con "lo que más incidencia hace Bruselas" y tiene que ver con la estabilidad en el empleo y la "fuerte simplificación de la contratación" sin llegar al contrato único; y, una tercera fase para reformar las políticas activas.

Pero dicho esto, ha introducido una cuestión que podría interpretarse como una rebaja del tono de crispación entre ella y Calviño a la hora de determinar el orden de las negociaciones en materia laboral al equiparar en cierta forma las dos primeras fases --la primera defendida como prioritaria por ella y, la segunda enarbolada por Calviño-- asegurando que ambas se harán este año. "No les voy a dar plazos, porque no es mi estilo, pero el Gobierno se ha comprometido con Bruselas ha hacer estas reformas y hay que hacerlas este año". Si bien, la ministra de Trabajo al término de su intervención, sí ha respondido implícitamente a Calviño cuando la semana pasada dijo que no debía mirarse al pasado, en referencia a los cambios de la reforma laboral que persigue Trabajo, asegurando: "les aseguro que soy una mujer muy moderna y yo, mirar al pasado, lo justo".

Previamente, de su intervención inicial ante los diputados de la Comisión de Trabajo, también se podía vislumbrar un intento de reconstruir puentes con la vicepresidenta económica ya que Díaz puso en valor la redacción del "nuevo Estatuto del Trabajo del siglo XXI", tal y como reclama una y otra vez la vicepresidenta económica. Esto, en su opinión, implica tres grandes cambios que ha citado por este orden: "generalizar la lógica del trabajo decente, empleo estable, digno y con derechos. Con fórmulas de contratación que sean claras, simples y que establezcan su carácter indefinido como norma"; en segundo lugar, lograr "una negociación colectiva equilibrada, donde las personas trabajadoras puedan colectivamente negociar de igual a igual sus condiciones"; y, finalmente, subir el salario mínimo interprofesional.

Analizando al detalle este esquema próximas negociaciones del mercado laboral podría interpretarse también este intento por rebajar el tono de la polémica. Para empezar, lejos imponer como primera y previa negociación la derogación de los aspectos de la reforma laboral de 2012 que desequilibraban la negociación colectiva y daban más poder a la decisión empresaria, Díaz citó estos cambios en segundo lugar. Antes, se ha referido a la necesidad, también exigida por Calviño, de simplificar el esquema de contratos de trabajo para que el contrato fijo sea el inicial por defecto. Y fue solo después de eso cuando sí abogó por reequilibrar las relaciones laborales.

Y, en tercer lugar, Díaz se refirió a otra pugna mantenida públicamente con Calviño: el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) que la titular de Trabajo defendía seguir aplicando en 2021 y la vicepresidenta económica logró postergar a la espera de ver cómo evoluciona la economía. En ese punto, Díaz sí mantiene que, "conseguir que el SMI alcance el 60% del salario medio es un objetivo de esta legislatura que seguro alcanzaremos". Si bien ha remitido a la comisión de expertos constituida para este asunto que sean ellos los que determinen la cuantía del salario mínimo que se debe de alcanzar y la senda temporal para conseguirlo.

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