Economía  oficializa el frenazo, pero culpa a terceros

09 de abril de 2021

El impacto de la tercera ola de la pandemia de la COVID 19, tanto en España como de manera más intensa en los principales países de nuestro entorno, y de la borrasca Filomena, ha ralentizado el crecimiento en el  arranque de este año, retrasando un trimestre la recuperación económica

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Además, se traslada a 2022 parte del efecto de las inversiones del Plan de  Recuperación sobre el crecimiento. La previsión del Gobierno, de acuerdo con la información disponible en este  momento, es que la economía española crezca un 6,5% en 2021, mientras que  en 2022 el crecimiento llegará al 7%. De este modo, el Producto Interior Bruto (PIB) alcanzaría en torno a finales de  2022 el nivel que registró en el cuarto trimestre de 2019, el anterior al estallido  de la pandemia.En 2023, el crecimiento previsto se situaría en el 3,5% y ya en 2024 la previsión  supera ligeramente el 2%, acercándose al crecimiento potencial de la economía,  que se eleva en el medio-largo plazo respecto a la situación actual gracias al  efecto de las inversiones y reformas del Plan de Recuperación.
Cuatro factores clave
Como el Gobierno viene señalando en los últimos meses, la evolución de la  economía estará marcada por cuatro factores: el proceso de vacunación; la  evolución del sector exterior; el apoyo al tejido productivo para evitar un impacto estructural de la pandemia en la economía y el empleo; y el despliegue del Plan  de Recuperación.

En primer lugar, las perspectivas del proceso de vacunación dibujan un  escenario positivo, con una previsión prudente que permitiría que el 70% de la  población mayor de 16 años esté vacunada en verano.
En segundo lugar, la evolución del sector exterior ha tenido un impacto menos  favorable en el arranque del año por el impacto de la pandemia en los grandes  países europeos, que hace prever un crecimiento en la Eurozona este año  menor al estimado en octubre. En sentido contrario, las expectativas de  crecimiento mundial están mejorando debido al impulso de los planes de  estímulo, a los avances en la vacunación en distintos países y al mejor  comportamiento de los mercados de exportación.
En tercer término, las medidas de apoyo al tejido productivo y al empleo ya  puestas en marcha hacen que se reduzca el riesgo de un impacto estructural en  la economía y de que los problemas de solvencia de algunas empresas se  trasladen al sector financiero.
Y, en cuarto lugar, el Plan de Recuperación permite acometer inversiones  adicionales para transformar la economía española, factor diferencial clave  respecto a crisis anteriores, en las que la inversión pública se veía lastrada por  el menor espacio fiscal disponible.
• El impacto de la tercera ola de la pandemia y de la borrasca Filomena  ralentizan el crecimiento en el arranque del año y retrasan un  trimestre la recuperación económica
• La previsión traslada a 2022 parte del impacto sobre el crecimiento  de las inversiones del Plan de Recuperación
• La economía española alcanzará el nivel previo al estallido de la  pandemia en torno a finales de 2022
• De acuerdo con la información disponible en este momento, la  previsión es que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 6,5% en  2021 y un 7% en 2022, lo que permitirá reducir progresivamente la  tasa de paro hasta un 15,2% de media en 2021 y un 14,1% en 2022
• El escenario macroeconómico de medio plazo que acompañará al  Plan de Estabilidad para su envío a Bruselas a finales de abril  contempla una fase expansiva en los próximos años, convergiendo  hacia la tasa de crecimiento potencial en 2024 
Las inversiones ya previstas en los Presupuestos Generales del Estado para  2021, tanto las ordinarias como las vinculadas al Plan, junto al Real Decreto-Ley  36/2020 que permite agilizar la ejecución de la inversión pública manteniendo el  rigor y el control del uso de los fondos, así como las reformas previstas en el  Plan de Recuperación, que será aprobado en el curso del mes de abril,  permitirán lograr un impacto transformador en la economía española a medio y  largo plazo.
El crecimiento previsto por el Gobierno para este año se sitúa en línea con el de  las principales instituciones nacionales e internacionales, como el Fondo  Monetario Internacional o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. En cuanto al empleo, en 2020 el efecto de medidas como el apoyo público  extraordinario a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) ha  permitido que la tasa de paro se haya mantenido muy por debajo de la registrada  en crisis anteriores, con una significativamente menor caída del PIB.
El objetivo prioritario del Gobierno es impulsar el crecimiento y la creación de  empleo para que se puedan reincorporar al mercado laboral tanto las personas  que perdieron su empleo durante el pasado año como las que aún se encuentran  en ERTE.

La previsión es que la tasa de paro, desde la media del 15,5% del año pasado,  se reduzca hasta una media del 15,2% en 2021, un 14,1% en 2022, y siga en la  senda descendente en los años siguientes.




 

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