ÁREAS ECONÓMICAS: DEMASIADOS PROBLEMAS

La situación económica no es confortable y no encuentran soluciones

08 de junio de 2021

Tras las turbulencias de las últimas semanas en el ministerio de Economía, jalonadas por las salidas sucesivas de la secretaria de Estado de Economía, de la Cueva; el director general de Red.es, Cierco; y de la directora general de Telecomunicaciones,  Arcos y el abandono  de la directora de gabinete de la vicepresidenta, Balsa, la vicepresidenta reunió a su remozado equipo a Segovia

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El cónclave ministerial tuvo lugar a principios de la semana pasada en el Parador de Segovia y al mismo estaban convocados una treintena de altos cargos y asesores de la estructura del Ministerio, según aseguran fuentes conocedoras de la reunión. Entre ellos, los tres nuevos altos cargos que se han incorporado al equipo en los últimas semanas y que prácticamente acaban de tomar posesión de sus responsabilidades: el nuevo secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés; y los nuevos directores generales de Digitalización e Inteligencia Artificial, Ángel Luis Sánchez Aristi; y de Telecomunicaciones y Ordenación de los Servicios de Comunicación Audiovisual, Arturo Azcona, cuyo papel se antoja como esencial en el despliegue del proceso de digitalización de la economía española que Calviño pretende impulsar aprovechando los fondos para el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El despliegue de la agenda de reformas económicas planteada por el Gobierno y la definición de las prioridades de inversión de los fondos europeos fueron los temas estrella de una reunión, en la que según fuentes gubernamentales también se perfilaron los hitos de política económica a alcanzar en los próximos dos años. El marco general ya ha sido definido en los diferentes documentos que el Gobierno ha enviado a Europa en los últimos meses y en los que, por ejemplo, se espera que la economía crezca un 6,5% este año, un 7% en 2022, para luego normalizar su comportamiento con un crecimiento del 3,5% en 2023 y del 2,1% en 2024, que el déficit se reduzca en ese periodo hasta el 3,2% y también mantener a raya la deuda

Más allá de las cifras, Bruselas va a exigir a Calviño que acredite avances en la corrección de los desequilibrios estructurales que España arrastra desde hace años y en los que la Comisión Europea ha venido incidiendo sin éxito. El desafío no es pequeño. En la lista de asuntos pendientes de Bruselas figuran asuntos tan delicados para la estabilidad interna del Ejecutivo y para sus expectativas a futuro como garantizar la sostenibilidad a futuro del sistema de pensiones, la reforma del mercado laboral, la corrección del desequilibrio en las cuentas públicas o el control de la deuda pública.
La vicepresidenta económica está particularmente ocupada en acuñar un discurso firme por parte del Ministerio en estas cuestiones, que en no pocos casos generan desencuentros dentro del Ejecutivo pero en los que Calviño entiende que el Gobierno no se puede permitir proyectar falta de diligencia o de compromiso reformista hacia Bruselas. La Comisión ya ha dado algún que otro toque al Gobierno en los últimos meses al percibir que se podrían estar dilatando algunas reformas clave como la de pensiones o la laboral por la presunta falta de sintonía dentro del gabinete de Sánchez. En los próximos meses, con los fondos europeos en el aire, España no se puede permitir quedarse corta en las reformas y eso lo tienen claro en Economía.

El nuevo secretario de Estado de Economía, García Andrés, ya apuntaló en su primera intervención pública el discurso ya oído a la vicepresidenta de la paralización de cualquier subida de impuestos hasta que la recuperación económica ya esté en velocidad de crucero e incluso fue más allá al no prever grandes presiones sobre los salarios y abogar por la vinculación de los incrementos retributivos a la productividad, un planteamiento que no será pacífico en el Consejo de Ministros.
El primer desafío de esa 'agenda para la recuperación' perfilada por la vicepresidenta y ese grupo de 30 altos cargos del Ministerio reunidos en Segovia será la resolución de la reforma laboral y de las pensiones. La Comisión Europea ya ha advertido a España de que sería conveniente mantener parte de la flexibilidad conseguida con la reforma laboral de 2012 - apuntillando la eventual reversión de la reforma laboral - y de que las prioridades deberían ser la lucha contra la temporalidad, la reducción del paro juvenil y la modernización de los servicios públicos de empleo, antes que la reinstauración de la ultraactividad o la prioridad aplicativa de los convenios de sector sobre los de empresa, como marca la agenda del Ministerio de Trabajo y también de los sindicatos. El debate de las pensiones tampoco termina de estar resuelto. Bruselas ya ha dejado claro que no le gusta que se haya reimplantado la actualización de las pensiones con el IPC, pero la admitirá siempre que el Gobierno ofrezca medidas que compensen el sobrecoste a medio y largo plazo de esta medida.

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