Diaz trata de consolidar su éxito gracias a los sindicatos

20 de septiembre de 2021

Y para ello , "y así tapar la boca" a su jefa , la vicepresidenta primera, el Ministerio de Trabajo acaba de encargar a la investigadora de la Universidad del País Vasco, Sara de la Rica, miembro del comité de expertos sobre el Salario Mínimo impulsado desde el Ministerio y experta en análisis socio económico y mercado laboral, un informe sobre los potenciales beneficios sociales derivados de las subidas del SMI.

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Los efectos sobre la desigualdad, la equidad o la exclusión social de esta política es uno de los ángulos muertos del controvertido estudio que hace unos meses publicó el Banco de España - como se reconocía en el propio informe - y también uno de los principales argumentos en los que se apoyan los defensores de las subidas del Salario Mínimo para defender su importancia capital como instrumento de política redistributiva y lucha con la desigualdad.

El asunto es que mientras los escépticos disponen del informe del Banco de España para alertar sobre los efectos nocivos de las subidas del SMI, por sus implicaciones sobre el empleo y particularmente sobre el empleo de los más vulnerables; los defensores de subir el SMI para reducir la desigualdad no disponen de evidencias académicas que respalden esa relación positiva entre un salario mínimo más alto y una menor desigualdad social. El Comité de Expertos sobre el SMI identificó esa carencia y se ofreció al Ministerio de Trabajo para elaborar con cierta regularidad un informe para evaluar "el efecto de las subidas recientes del SMI sobre el empleo, el paro y las rentas salariales y su distribución".

El informe contratado aspira a determinar los efectos de las subidas del Salario Mínimo sobre los trabajadores con jornada a tiempo parcial, sobre la brecha de género en grupos de trabajadores cuyas retribuciones se mueven en el entorno del SMI y sobre la disminución de la desigualdad en la sociedad española. El informe de los expertos sobre el SMI concluyó, entre otras cosas, que la persistencia de una alta proporción de empleo precario y remuneraciones bajas "no es solo determinante de una importante brecha salarial en el mercado laboral español, sino que es también un factor determinante de la desigualdad en la distribución de la renta entre los hogares"; que los salarios son comparativamente más bajos en los empleos a tiempo parcial; y que tanto uno como otro factor inciden especialmente sobre la población femenina.
La carencia de un diagnóstico claro sobre la incidencia de las subidas del SMI sobre la población más vulnerable fue lo que llevó al grupo de expertos a instar al Ministerio de Trabajo a financiar la realización de una evaluación permanente de los efectos del Salario Mínimo. Por una parte, para evaluar su efecto sobre otros asuntos como las tasas de pobreza de la población, las tasas de exclusión social o la distribución de rentas. Los expertos admiten en este punto que está pendiente de demostrar el papel que puede llegar a tener el SMI sobre los resultados distributivos de rentas, la pobreza o la exclusión social, lo que en su opinión obliga igualmente a analizar hasta qué punto esta política ha conseguido el objetivo distributivo que pretendía.
Por otra, porque aunque sospechan a partir de los informes publicados sobre el asunto, en los que incluyen el del Banco de España, que el impacto directo sobre el mercado de trabajo es más moderado que significativo, también intuyen que puede haber una determinado nivel a partir del cual esos efectos puedan pasar a ser más relevantes y afectar de forma significativa.

 

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