GUERRA DE PRECIOS ELECTRICOS

Ribera la intención es "separar" el gas del precio de la luz

27 de marzo de 2022

Ribera quiere aprovechar al máximo la “excepción ibérica” que ha conseguido España para “lidiar” con los precios del gas y evitar que disparen el recibo de la luz, y asegura que lo que pretende proponer el Gobierno ahora a la Comisión Europea no es precisamente un tope al gas, sino “separar el gas del mecanismo de formación de precios".

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La propuesta española estará lista en siete días y, si todo va según lo previsto, supondrá una rebaja del precio de la luz dentro de tres o cuatro semanas más, a la espera de definir los detalles del sistema concreto que se va a utilizar para diluir el precio del gas y su impacto en la electricidad. Ribera ha subrayado en una entrevista al día siguiente de la cumbre europea, que van a introducir "un sistema del pago del gas como corresponde: hay que pagar el gas en todo caso pero queremos que ese precio del gas no sea el precio al que se pague el resto de la electricidad que se produce, que tiene un precio más barato”.

Según la idea que maneja la ministra se trata tanto de poner un tope máximo al precio del gas, como de analizar la entrada de electricidad en el modelo español hora a hora y determinar el precio a pagar en esas franjas en virtud del tipo de energía que les entre y con la prioridad que establece el sistema español: primero renovables y más baratas, y luego el resto. Cuando haya energía procedente de una planta gasista, a precios más caros, se prorrateará con todo lo que se tenga en esa hora concreta, de forma que el precio (en esa timing) bajará y no se tendrán que pagar todas al precio de la más cara del día, como hasta ahora. Esa división y adjudicación de oferta y demanda por franjas horarias, que ya se utiliza en el sistema, supone que no se generan costes adicionales para nadie, aunque el precio de la luz en general bajará de forma considerable y, con ello, los ingresos de las eléctricas, que verán esfumarse los 'beneficios caídos del cielo' de la noche a la mañana.

A pesar de que la idea de poner un tope al gas está sobre la mesa y eso puede generar un coste a las gasistas, la ministra entiende que no habrá que hacer grandes compensaciones y mucho menos con fondos públicos, porque el sistema se encargará de ordenarlo todo y que cada cual reciba por lo que está ofertando, por riguroso orden de entrada de las órdenes de compra y de venta.

Ribera está convencida de que este es el mejor modelo para nuestro país, dada la singularidad de su sistema de generación energética, que no es tan dependiente del gas ruso como Alemania u otros países europeos. "La Comisión necesitará unos días, unas semanas para comprobar que todo es correcto o recomendarnos introducir mejoras y calculamos que en tres o cuatro semanas podremos tener un pronunciamiento de la Comisión sobre aquello que estamos proponiendo y hacerlo inmediatamente operativo", señaló Ribera.

 

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