Economía y el manejo de los datos anti-INE

05 de diciembre de 2021

El Ministerio de Economía ya ha empezado a hacer eso en sus informes de situación económica, que ya no sólo muestran la evolución del PIB, la producción industrial o los concursos de acreedores sino que incluyen indicadores como el porcentaje de energía renovable generada, la extensión de redes de comunicaciones de última generación o indicadores de cohesión social.

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Mientras tanto, el Instituto Nacional de Estadística ha desarrollado un nuevo indicador experimental que concreta los anhelos de la vicepresidenta y completa los datos tradicionales como la evolución de las rentas de los ciudadanos - que no deja de ser la participación de éstos en el PIB - con otras dimensiones como la población en riesgo de pobreza, la percepción de los ciudadanos sobre su situación económica, la calidad de la educación o la sanidad, el entorno ambiental o las relaciones sociales.

Así, el IMCV agrega en total 55 indicadores de nueve dimensiones diferentes (condiciones materiales de vida, trabajo, salud, educación, ocio y relaciones sociales, seguridad física y personal, gobernanza y derechos básicos, entorno y medio ambiente y experiencia general de la vida) con el objetivo de "ofrecer una visión panorámica de la calidad de vida en España" y permitir establecer comparaciones territoriales y también entre grupos poblacionales, y también con otros países de la Unión Europea.

Desde esa perspectiva multimensional el indicador concluye que en el año 2020 el nivel de bienestar de los ciudadanos se resintió por la pandemia por lo que se percibe un retroceso muy significativo en la dimensión de Salud, que se configura a partir de ocho indicadores y que mostró una tendencia negativa muy acusada en la esperanza de vida al nacer, la percepción individual de la salud o las necesidades no satisfechas por los cuidados médicos; y también en la de 'Condiciones Materiales de Vida', no tanto por el retroceso en el nivel de renta como por las dificultades para llegar a fin de mes o para hacer frente a los pagos.

Sin embargo, el indicador experimental del INE concluye que en 2020 las condiciones de trabajo de los españoles mejoraron - pese a los más de tres millones de trabajadores que llegaron a estar sostenidos por los ERTE -, al parecer por la reducción de la temporalidad en el trabajo y sobre todo por el retroceso en el número de trabajadores que declaran hacer jornadas de trabajo largas o muy largas...por motivos obvios. El IMCV también reporta avances en la dimensión 'Educación' por el repunte del porcentaje de trabajadores que percibieron algún tipo de formación y por la reducción de la tasa de abandono escolar durante el año de la pandemia.

En conjunto el indicador sitúa el nivel de bienestar en 2020 en un nivel muy similar al del año 2018 mientras que desde la perspectiva del PIB España se situó el año de la pandemia un 6,7% por debajo del nivel de prosperidad económica alcanzado en 2018, es decir, ofrece una fotografía mucho más suave de la crisis generada por la pandemia. El INE admite, no obstante, que se trata de un indicador en construcción y que está sometido al escrutinio de los usuarios con el fin de afinar su metodología.

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