¿FUMATA BLANCA?

El PSOE y Unidas Podemos cierran un preacuerdo para “derogar” la reforma laboral

03 de noviembre de 2021

PSOE y Unidas Podemos han cerrado un acuerdo sobre la reforma laboral que incluye la palabra” derogación” en el comunicado final pactado entre Sánchez y Díaz, y suscrito por Calviño, todo un gesto político.

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Después de una semana y media de tensiones entre los socios, la reunión en La Moncloa entre Sánchez, Calviño y Díaz, además de los titulares de Hacienda, Seguridad Social y Educación, ha durado muy poco, lo cual hace temblar a muchos, eso si el acuerdo resuelve la crisis de la coalición, garantiza que será una reforma profunda, y despeja de momento los temores de Unidas Podemos de que Calviño quisiera aguarla y dar la vuelta por completo a lo que Trabajo había puesto ya sobre la mesa en la negociación con la patronal y los sindicatos.

Ambas partes llegaban al encuentro con predisposición de alcanzar un acuerdo y cumplir el pacto de Gobierno sellado al comienzo de legislatura, pero el comunicado va mucho más lejos de lo esperado y es muy rotundo. “El Gobierno está comprometido con la derogación de la reforma laboral de 2012 en los términos que establece el acuerdo de coalición y el Plan de Recuperación enviado a la Comisión Europea. La temporalidad y la precariedad son, junto al desempleo, las principales anomalías del mercado laboral español y estamos decididos a dejarlas atrás. Es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva y al mismo tiempo, establecer condiciones claras para la subcontratación”.

Cada frase del comunicado está pactada y dice cosas importantes. “Sobre la base del trabajo realizado con los agentes sociales hasta el momento, el Gobierno busca, a través del diálogo social, un acuerdo con todas las partes justo y equilibrado. Esta voluntad es la mejor garantía de obtener una reforma duradera dentro del acuerdo establecido con la Comisión Europea en el Componente 23 del Plan de Recuperación”. Es decir,Economía asume que la base sobre la que se trabajará es lo que ha negociado hasta ahora el equipo de Díaz con empresarios y sindicatos, pero también el PSOE deja claro que quiere que esté la patronal a toda costa en el acuerdo. En las negociaciones sostenidas cada miércoles desde el pasado 17 de marzo, algunas de las medidas habían alcanzado cierto grado de consenso del que participaban los sindicatos. E incluso, en menor medida, la patronal, para la cual la negociación colectiva es la piedra angular.

“El objetivo del Gobierno es construir un nuevo modelo de relaciones laborales para el siglo XXI que acompañe el proceso de modernización de la economía gracias a los fondos europeos, a través del diálogo social”, remata el texto.

Ahora bien, una vez alcanzado el pacto político, viene lo más complicado: la letra pequeña. La negociación más dura llegará cuando se entre en los detalles, lo que previsiblemente sucederá esta tarde en un encuentro con los representantes de Trabajo, Economía y Seguridad Social previo a la mesa del diálogo social de este miércoles, la primera en la que participarán los directores generales de estos dos últimos ministerios. Esa negociación seguirá de forma intensa hasta finales de noviembre, cuando Trabajo y Economía confían en tener lista la reforma para llevarla al Consejo de Ministros en un real decreto ley que entre en vigor este mismo año, como está comprometido con Bruselas.

Más allá de las expresiones mitineras la derogación íntegra de la reforma laboral de 2012 es imposible. Se pueden sustituir y modificar artículos, pero no dejar sin legislación laboral a un país hasta que se elabore otro marco. Estas premisas, compartidas por interlocutores de los dos partidos del Ejecutivo, son esenciales para abordar la crisis en la coalición. Tampoco la Comisión Europea ha cuestionado que en España vaya a producirse un cambio en el ordenamiento jurídico laboral. Por el contrario, ha dado el visto bueno al llamado “Componente 23″ del Plan de Transformación y Resiliencia, por el que todos los países de la UE han tenido que presentar en Bruselas las líneas maestras de sus reformas laborales. Falta ahora el contenido completo, en el que han de centrarse primero los negociadores dentro del Ejecutivo, y una vez alcanzado el acuerdo interno, las reuniones con la patronal y los sindicatos.

El Ejecutivo aspira a un acuerdo con patronal y sindicatos. Y estos últimos recuerdan el compromiso de reforma y que no se contó con ellos en la de 2012. La patronal se resiste a muchos puntos y reclama flexibilidad en el mercado, pero este acuerdo político entre el PSOE y Unidas Podemos dará mucha más fuerza a Trabajo para intensificar la negociación.

 

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