Desde la posición de Calviño no se ve tan claro

24 de octubre de 2021

Pero las cosas no son tan sencillas como un mitin rodeada de sindicalistas afines con tus ideas y calentitos en un mitin de cierre de congreso., quizá por eso las posiciones entre vicepresidentas se alejen cada día que pasa . En estos momentos el problema no es la reforma, sino lo que exige Bruselas para financiar la recuperación

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Y como todo el mundo sabe Bruselas siempre ha frenado las propuestas de Diaz y pidió al Gobierno que elabore una evaluación ex-ante que identifique las deficiencias existentes en la actual arquitectura de negociación colectiva y que los cambios que finalmente se lleven a cabo no den lugar a "obstáculos desproporcionados para que las empresas se adapten al ciclo y respondan a la evolución de la productividad". En su informe sobre el Plan de Recuperación español, los técnicos de la Comisión advirtieron de la necesidad de que el diseño final de la reforma "sustente la competitividad y la creación de empleo, principalmente al asegurar que las empresas puedan ajustarse rápidamente a la evolución de la economía y que los salarios respondan a las coyunturas que afecten a la productividad a medio plazo".

En este contexto, el borrador diseñado por Trabajo no cumple con esas exigencias. Es más, para algunas fuentes, en los cientos de páginas redactadas por los técnicos bruselenses se insiste en que la reforma, como todas las que se realicen en materia laboral, debe llevarse a cabo "con total respeto del diálogo social y siguiendo un enfoque integral que equilibre la necesidad de flexibilidad y la de seguridad en el mercado de trabajo, en apoyo de una recuperación generadora de empleo". Y aquí añaden una nota a pie de página, a modo de recordatorio, que supone un espaldarazo directo a la legislación del PP: "El informe más reciente sobre España recordaba la necesidad de preservar los elementos de las reformas del mercado de trabajo introducidas en 2012-2013 que han desempeñado un importante y reconocido papel en el impulso de la recuperación económica generadora de empleo iniciada en 2014". Todo un varapalo a las intenciones de Díaz.

Desde Trabajo aseguran que se está ultimando esa evaluación que debe identificar las deficiencias existentes en la actual arquitectura de negociación colectiva y que será remitida a la Comisión Europea próximamente. Pero esa documentación tiene que pasar primero por el departamento de Asuntos Económicos y es en este proceso en el que Calviño ha detectado algunas deficiencias que podrían poner en riesgo la evaluación de las autoridades comunitarias y, en consecuencia, la liberación del nuevo tramo de 10.000 millones de euros vinculado, en parte, a la consecución de hitos en la reforma laboral. "Si se incumplen los compromisos con Bruselas el plan, que está avalado tanto por la Comisión como por el Consejo Europeo, descarrila", advierten fuentes gubernamentales que insisten en que el Ejecutivo "debe trabajar unido y con responsabilidad económica".


Bruselas no entra en polémicas sobre la derogación o no derogación de la reforma laboral del PP, más allá de la evidencia de que lo que más valoraron las autoridades europeas de aquella legislación todavía vigente fue la flexibilidad de la que dotó a las empresas. Lo que pide la Comisión Europea es que se cumpla lo acordado en el Plan de Recuperación y que se ponga el foco en la reducción de la excesiva temporalidad del mercado laboral patrio. Y además le exige a España que traslade cuanto antes los informes sobre los avances obtenidos en las reformas porque fue precisamente nuestro país el primero en remitir sus planes a la capital belga y ahora le toca presentarse al primer examen. De ahí las prisas.

Hace una par de semanas representantes de la Comisión acudieron a España en visita oficial y pudieron comprobar in situ que el acuerdo en materia laboral no está ni mucho menos cerca. Si algo dejaron claro es la necesidad de que la reforma laboral sea pactada y, para que pueda haber un acuerdo con la patronal y los sindicatos, primero tiene que haberlo en el seno del Gobierno, algo que en estos momentos tampoco es una realidad. Para Bruselas es tan importante el consenso social para que la reforma sea duradera que estarían incluso dispuestos a flexibilizar el plazo inicial (31 de diciembre), aunque el retraso en el cumplimiento de los hitos supondría un aplazamiento del desembolso de los 10.000 millones vinculados a esta reforma y la de las pensiones. Sin embargo, fuentes gubernamentales mantienen el calendario y descartan un atraso en el ingreso de estos fondos.

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