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Las tasas Google y Tobin no recaudan ni para pipas

01 de octubre de 2021

Las dos novedosas figuras tributarias que España ha estrenado este año distan de alcanzar los objetivos recaudatorios que esperaba el Gobierno. El nuevo impuesto sobre determinados negocios digitales, la conocida como Tasa Google, apenas ha ingresado en el primer semestre una quinta parte de lo estimado. La tasa Tobin, sobre las transacciones financieras, aporta a su vez un tercio de lo presupuestado.

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Así lo desvelan los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, que concretan que la tasa Google ha dejado 92 millones de euros en las arcas públicas durante el primer semestre, mientras que la tasa Tobin ha aportado otros 185 millones. Las cifras están muy alejadas de las previsiones oficiales. El Gobierno había estimado que el nuevo impuesto sobre negocios digitales terminaría recaudando 968 millones de euros en el conjunto del ejercicio, por lo que el resultado semestral apenas deja un 19% de lo que debería haber aportado ya.
Por su parte, los ingresos del impuesto sobre las transacciones financieras estaba diseñado para arrojar unos ingresos anuales de unos 850 millones de euros, cifra que tampoco parece probable alcanzar habida cuenta el resultado en lo que va de año.

Para justificar las desviaciones que se están produciendo, desde el Gobierno alegan que siempre es complicado estimar la recaudación real que va a conseguir una nueva figura tributaria, algo que se multiplica en el periodo de la pandemia. Desde el Ejecutivo recuerdan, además, que los impuestos sufrieron algunas modificaciones durante el trámite parlamentario que podrían restar potencia recaudatoria, como el hecho de que la tasa Tobin no grave todas las operaciones intradía sino solo el saldo diario acumulado.

La tasa Google española, que el país deberá eliminar una vez entre en vigor el pacto de la OCDE sobre el régimen fiscal global para grandes multinacionales, grava al 3% las operaciones de publicidad online, intermediación digital y venta de datos de usuarios por parte de compañías que facturen al menos 750 millones de euros en el mundo y por lo menos tres de ellos en España.
La tasa Tobin, por su parte, grava al 0,2% la compraventa de acciones de compañías españolas con una capitalización superior a los 1.000 millones de euros. Ambos tributos entraron en vigor a mediados de enero y, aunque sufrieron ciertos retrasos en los plazos de liquidación, llevan devengándose desde entonces.

En cuanto al impacto que están teniendo el resto de novedades tributarias incluidas en los Presupuestos Generales de 2021, el resultado es dispar. Así, la subida en dos puntos del tipo máximo de IRPF a partir de los 300.000 euros (situándolo entre el 45,5% y el 50%, en función de la comunidad) aporta en los primeros ocho meses del año 83 millones adicionales.
Menor relevancia está teniendo, a la espera de las liquidaciones correspondientes, la rebaja del 100% al 95% en las exenciones sobre dividendos y plusvalías de participaciones y filiales dentro del impuesto de Sociedades, que apenas deja cuatro millones de euros.
Más vistosos están siendo los resultados del nuevo gravamen sobre las bebidas azucaradas y edulcoradas, que aporta 137 millones de euros, así como el incremento en el tipo del impuesto sobre las primas de seguros, que deja 276 millones.

En conjunto, los ocho primeros meses de 2021 arrojan un incremento interanual del 14,4% en los ingresos no financieros, hasta los 126.204 millones, con un avance del 18,6% en los impuestos, que aportan 105.846 millones del total. Dentro de las grandes figuras, el IRPF aporta un 32,6% más; Sociedades un 17,9% adicional; y el IVA un 16,5% más que en el mismo periodo de 2020, año marcado por el impacto inicial de la pandemia del Covid. En paralelo, el gasto estatal ha crecido un 3,3% interanual entre enero y agosto, arrojando un saldo de 176.735 millones de euros de los que el grueso, 113.512 millones, corresponden a transferencias entre administraciones, como las efectuadas para asistir a las comunidades autónomas y la Seguridad Social.

Como resultado, el déficit público del Estado cerró agosto en el 4,18% del PIB, un 16,8% por debajo del mismo mes de 2020. En el conjunto de las Administraciones Públicas, excluidas las corporaciones locales, el agujero fiscal era del 4,32% al cierre de julio (un 29,6% menos que un año antes).

 

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