Españolitos echad a temblar

25 de marzo de 2022

Las palabras de la vicepresidenta Calviño son de las que, dada la situación en la que nos encontramos y con frentes abiertos en casi todas las esquinas de nuestra economía, generan tal inquietud que el dormir se complica y la reducción del gasto familiar deja de ser una virtud, para convertirse en una obligación para poder subsistir.

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Calviño asegura que dependiendo de lo que suceda en el Consejo Europeo, y con las medidas que el Gobierno apruebe la próxima semana, se tratará de frenar esta tendencia de subidas de los precios «cuanto antes» y en su opinión, la situación económica que vive España actualmente por la guerra en Ucrania «no tiene nada que ver» con la sufrida en la pandemia, cuando se produjo un parón casi total de la actividad. Todo ello puede ser verdad y queda muy bien delante de una cámara de televisión en un programa de consumo, en el que no hay critica, ni pregunta incomodas.

Pero la realidad es que las previsiones de esta señora nunca se han cumplido y por lo tanto, lo menos que cualquier ciudadano puede hacer es desconfiar y si dice que espera que la inflación no alcance cifras de dos dígitos es mas que probable que en este mismo mes, o en la primera semana del que viene el INE no anuncie u IPCA con esas dos digito malditos por la señora Calviño.

Pero con ser mala, la sospecha no se limita a la curva de los precios, lo peor es que si tenemos que esperar a que el Gobierno solucione los problemas económicos de la empresa e muy posible que nunca los arreglen. Este Gobierno lo único que sabe es gastar y recaudar. O si se prefiere, meter la mano en el bolsillo del contribuyente como nadie lo ha hecho hasta ahora e inmediatamente después dilapidar en gasto y subvenciones que nunca termina de explicar o de la que en muchos casos ni tan siquiera informa porque prefiere ocultarlas para que el pueblo nunca sepa donde e van los miles de millones que se recaudan.

Así que preparémonos para lo peor, por la gestión de los equipos de Sánchez hasta ahora ha brillado por su ausencia, así que no hay que esperar milagros.

 

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