Extremeños, baleares y valencianos serán los que más paguen por su patrimonio

18 de noviembre de 2022

El nuevo impuesto a las grandes fortunas, diseñado por el Gobierno para anular las bonificaciones que aplican algunas comunidades autónomas en Patrimonio, no conseguirá acabar con las brechas impositivas reales entre regiones.

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En el año 2023 –sobre la riqueza neta declarada en 2022– los grandes patrimonios de Extremadura, Baleares y Comunidad Valenciana pagarán hasta 200.000 euros más que las fortunas semejantes de otras zonas de España como Madrid y Andalucía, curiosamente las regiones que llevaron al Ejecutivo a crear el nuevo tributo. En paralelo, engordará la factura de los más ricos en un total de siete autonomías. En el año 2023 –sobre la riqueza neta declarada en 2022– los grandes patrimonios de Extremadura, Baleares y Comunidad Valenciana pagarán hasta 200.000 euros más que las fortunas semejantes de otras zonas de España como Madrid y Andalucía, curiosamente las regiones que llevaron al Ejecutivo a crear el nuevo tributo. En paralelo, engordará la factura de los más ricos en un total de siete autonomías.
Los números provienen de los cálculos que ha elaborado el REAF del Consejo General de Economistas, que estos días celebra sus jornadas anuales en la ciudad de Cádiz. El nuevo impuesto, según su diseño, gravará la riqueza neta de más de 3 millones de euros con unos tipos aplicables que oscilan entre el 1,7% y el 3,5%, en función del tamaño del patrimonio en cuestión. Contempla a su vez una deducción del 100% por el pago del impuesto original. Estas características dan pie a tres escenarios posibles en función de la normativa de cada comunidad, engordando o menguando la factura a pagar.

El primer supuesto afecta a las regiones que bonifican Patrimonio al 100%, como Madrid y Andalucía. En él, los ricos pagarán la nueva tasa. El segundo escenario se da en aquellas autonomías que mantienen Patrimonio pero que tienen unos tipos inferiores a los fijados por el nuevo impuesto. Es el caso, tal y como explica el presidente del REAF, Fernández, “de los patrimonios más elevados de regiones como Asturias, Cantabria, Cataluña y Murcia, ya que su tipo marginal máximo es inferior al 3,5% fijado en el nuevo impuesto”. En estas zonas primará el nuevo gravamen, aumentando en varios miles de euros el pago efectivo que ya venían realizando los contribuyentes más acaudalados. El tercer y último supuesto es el de las comunidades autónomas que mantienen Patrimonio y que cuentan con tipos superiores a los diseñados en el nuevo impuesto a la riqueza. En estos casos prevalecerá la figura tradicional.
Esta radiografía arroja diferencias sustanciales por territorios en la factura final que abonan las grandes fortunas. El REAF, en concreto, ha elaborado tres supuestos en función del tamaño de los patrimonios afectados. En todos ellos, extremeños, baleares y valencianos son los más perjudicados por el gravamen a la riqueza.
El primer supuesto toma como referencia las fortunas netas de 4 millones de euros. En este caso, la factura anual de los ricos madrileños y andaluces –la más baja de toda España– será de 5.100 euros. Al otro lado estarán los contribuyentes de Extremadura, que tendrán que pagar cerca de 60.000 euros, y los de Baleares y Comunidad Valenciana, que deberán abonar unos 50.000 euros.

La brecha va creciendo a medida que aumentan los patrimonios gravados. Un rico con 15 millones de euros netos estará obligado a pagar 418.000 euros en Extremadura, 373.000 en Baleares y 362.000 euros en Comunidad Valenciana. Son hasta 140.000 euros más que la factura de 278.000 euros que abonarán los contribuyentes de Madrid, Andalucía y Galicia, de nuevo los menos perjudicados.
En el caso de los patrimonios de 40 millones, las facturas más elevadas estarán otra vez en Extremadura (1,35 millones) y Baleares y Comunidad Valenciana (1,23 millones ambas). Las más bajas, por su parte, se darán en Andalucía, Asturias, Cantabria, Cataluña, Galicia, Madrid y Murcia, con 1,15 millones en todas ellas. La brecha entre unas y otras asciende hasta un máximo de 200.000 euros.
Penalización en siete regionesMás allá de estas diferencias regionales, los números que ha hecho el REAF también constatan la penalización que sufrirán con el nuevo tributo los contribuyentes más pudientes de las regiones que mantienen el impuesto tradicional y que tienen unos tipos marginales inferiores al 3,5%. Son Asturias, Galicia Cantabria, Cataluña y Murcia (que anunció esta semana la supresión de Patrimonio a partir de 2023).

Como se comentaba anteriormente, al tener unos tipos de gravamen inferiores en Patrimonio, en estas autonomías predominará el nuevo impuesto. Así, en Cataluña, un rico con 40 millones de riqueza pagará sobre 2022 unos 168.000 euros más de lo abonado un ejercicio antes (1,15 millones frente a 985.000 euros). En Galicia, que bonifica al 50% Patrimonio, la factura subirá en casi 480.000 euros para este tipo de perfiles. El sobrecoste será menos abultado, entre 64.000 y 80.500 euros, en Cantabria, Asturias y Murcia. Hay que sumar al grupo a Madrid y Andalucía. En total, siete regiones en las que se pagará más.


El retraso en los pagos en Europa baja de los 13 días 

El retraso medio en los pagos de las empresas europeas disminuye hasta 12,61 días en el tercer trimestre de 2022, según el Estudio sobre Comportamiento de Pago de las Empresas en Europa* realizado por Informa D&B. Esta cifra es solo 0,07 días inferior a la del trimestre precedente, pero recorta 1,22 respecto a hace un año, para ser la más baja alcanzada desde inicios de 2018.


La demora media en los pagos en Europa creció a lo largo de 2020. Sin embargo, en 2021 se inicia la tendencia opuesta y son ya siete trimestres consecutivos con descensos. El recorte desde hace un año se generaliza a casi todos los países analizados. Reino Unido, Irlanda y Países Bajos, son los únicos que ven crecer su demora a la hora de hacer efectivas sus facturas en este periodo. El retraso medio de las empresas españolas en el tercer trimestre, 14,45 días, crece ligeramente desde los tres meses precedentes y repite por encima del europeo, con una diferencia de 1,84 días, mayor que los 1,56 días en los que se distanciaban en el segundo trimestre del año. Si bien es cierto que los retrasos en España se han reducido en 0,72 días respecto a hace un año. Gianese, directora de Estudios de Informa D&B, destaca que: "El retraso medio de pago en Europa ha ido decreciendo durante siete trimestres hasta quedar en 12,61 días, la cifra más baja registrada desde el primer trimestre de 2018".

Países que pagan con mayor retraso que la media europea

• Portugal, con 24,19 días de retraso en este tercer trimestre, un descenso de 0,63 días desde el trimestre anterior, es el país con mayor demora, aunque recorta 2,21 días en un año. Italia es el siguiente, con 16,51 días de retraso, un día y medio por debajo de hace un año, el mejor registro desde el segundo trimestre de 2012. • Reino Unido tiene una dilación de 14,89 días, algo menos que en el segundo trimestre, pero un incremento de más de medio día en el interanual, e Irlanda llega a 14,93, casi dos días más que en el mismo trimestre de 2021.• También Francia, además de España, paga peor que la media europea, aunque baja de los 13 días este trimestre, se queda en 12,78, restando más de dos días en un año.

Países que pagan con menor demora que la media europea
 

• Bélgica sube respecto al trimestre anterior y se coloca en 9,87 días, un día y medio menos que hace un año.• Alemania recorta hasta los 5,79 días de demora, 0,74 días menos que hace un año, la cifra más baja desde el primer trimestre de 2015.• Países Bajos vuelve a ser el país con el menor retraso medio, con 4,58 días, aunque añade 0,41 días respecto al tercer trimestre del 2021.
La diferencia entre el país que mejor paga y el que peor se comporta se queda en 19,62 días en el tercer trimestre del año, por debajo de los 22,24 días que alcanzaba hace un año.
 
 

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