El embargo energético a Rusia cada vez mas lejos

08 de mayo de 2022

"La dependencia de los combustibles fósiles rusos varía considerablemente entre los países europeos. Esto aumenta el riesgo de que la prevista prohibición del petróleo por parte de la UE se diluya en la propuesta final o, al menos, de que la fecha de entrada en vigor se retrase a finales de 2022", apuntan los expertos de Rabobank en uno de sus últimos informes.

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El embargo al crudo está encontrando una fuerte oposición por parte de Hungría y Eslovaquia, que dependen en gran medida de las entregas de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, y por eso la Unión Europea ya les ha ofrecido una moratoria que podría extenderse a más países.
Los estrategas del banco holandés creen que "el consenso parece más difícil" y que “la eliminación de los combustibles fósiles rusos será, como mínimo, una tarea ardua. En algunos países, como Países Bajos, Irlanda e Italia, el consumo de energía depende en gran medida del uso de combustibles fósiles, lo que los hace vulnerables a las fluctuaciones de los precios y del suministro de la oferta”.

La dificultad se encuentra en que el principal problema que se plantea es con qué otros proveedores o fuentes de energía sustituirlos. En el caso del gas, explican, la reducción de las importaciones rusas "es más fácil de decir que de hacer". Los estrategas de Rabobank recuerdan que Europa entró en el invierno con con unas reservas "extremadamente bajas", y dicen que la principal razón por la que las reservas de gas no se hayan agotado antes puede atribuirse a un invierno relativamente suave. "Europa se enfrenta actualmente al reto de reponer sus niveles de almacenamiento de gas desde sus mínimos actuales durante la primavera y el verano de este año", indican, y en caso de que cesen por completo las entregas de gas ruso, ¿cuáles serían las posibles alternativas? El Viejo Continente cuenta con una "importante capacidad de importación de Gas Natural Licuado (GNL)", por ejemplo de España, aunque por otra parte "se necesitaría una gran cantidad de nuevas tuberías para abandonar las tradicionales importaciones de gas natural por gasoducto ruso y pasar a las importaciones de GNL por vía marítima".

En este sentido, Rabobank recuerda que países exportadores de GNL como Estados Unidos, Qatar, Argelia y Australia "ya están operando cerca de su capacidad máxima". Eso sin contar con que "habría que invertir y construir más capacidad de importación de GNL y gasoductos, lo que lleva años y conlleva costes importantes". Así pues, "teniendo en cuenta la falta de suministros alternativos a corto plazo, el mercado tendrá que subir los precios lo suficiente como para racionar la demanda de forma significativa, especialmente durante los periodos de clima extremo".

Y lo mismo ocurre con la energía renovable y nuclear: los parques eólicos, los campos solares y las centrales nucleares "no se construyen de la noche a la mañana, sobre todo con el telón de fondo de la interrupción de las cadenas de suministro mundiales, un problema heredado de la pandemia", apuntan estos expertos. ¿Entonces? Europa podría empezar a quemar carbón y gasóleo para calefacción, pero eso "iría en detrimento de los objetivos climáticos".

Por tanto, dicen desde Rabobank, la conclusión es que "Europa no tiene ninguna alternativa indolora al gas ruso y, en caso de que disminuya el suministro debido a un recorte repentino, la demanda global de gas en Europa tendría que reducirse entre un 10% y un 15%". Entonces, ¿significaría esto una escasez física de gas, y la gente se quedaría literalmente a la intemperie el próximo invierno? "No creemos que tenga que ser así. Pero es probable que se produzca un fuerte aumento de los precios del gas, ya que el precio del gas natural es el mecanismo de compensación del mercado que, en última instancia, se traduce en una menor demanda de gas natural", apuntan los expertos del banco holandés.

La demanda de gas natural consta de tres sectores clave: calefacción y cocina residencial y comercial, generación de energía y demanda industrial. De los tres, "el sector industrial europeo del gas natural sería la opción obvia para que se produjera un racionamiento significativo, ya que la demanda de los otros dos sectores es más una necesidad que una opción económica directa", señalan. Y a continuación destacan que esta reducción de la actividad industrial se produciría probablemente a lo largo de varios años, con lo que "los precios del gas natural serían muy elevados durante ese tiempo".
"El recorte de las importaciones de petróleo ruso parece generar menos problemas que la interrupción de las entregas de gas ruso", y es que, apuntan estos analistas, "una gran parte del petróleo ruso que llega a Europa no se suministra por oleoducto, sino que se envía físicamente". Además, el mercado del crudo "es más líquido a nivel mundial y depende menos de la infraestructura existente". Sin embargo, en el contexto de un mercado del petróleo ya muy ajustado, "es probable que los precios despeguen sustancialmente".

Cabe recordar que en 2020 la UE importó unos 170 millones de toneladas de crudo y productos petrolíferos de Rusia, lo que equivale a 3,4 millones de barriles diarios (mb/d). En caso de que se prohíba la importación de petróleo ruso, Rabobank dice que el Viejo Continente tendría que recurrir a fuentes alternativas:

1. La OPEP tiene hasta 4 mb/d de capacidad de reserva, pero es importante tener en cuenta que Rusia forma parte de la OPEP+, lo que probablemente provocaría la reticencia de los países de la OPEP a satisfacer la demanda adicional de petróleo de Europa.

2. Estados Unidos redujo sus plataformas petrolíferas después de que el Covid afectara a la economía mundial, pero las empresas de perforación de esquisto ya están discutiendo con las autoridades estadounidenses la posibilidad de instalar más plataformas para aumentar la producción. "Las plataformas petrolíferas suelen responder a la subida de los precios del petróleo con bastante flexibilidad, con un desfase de seis meses, pero en este momento parecen ir un poco por detrás de la curva de precios del petróleo", destacan estos analistas. Creen que si se logra un consenso político para aumentar la producción, "Estados Unidos debería poder intervenir y sustituir el petróleo ruso tras un breve periodo de interrupción".

3. Por último, en el contexto de un mercado petrolero tenso, actualmente se mantienen conversaciones con países como Venezuela para suavizar las sanciones a cambio de entregas adicionales de petróleo. Sin embargo, "desde un punto de vista geopolítico, esto supondría trasladar las sanciones de una parte a otra".

No obstante, Rabobank apunta que a pesar de que existen "más opciones para sustituir el petróleo ruso y el acceso a importantes reservas estratégicas", Europa se enfrentará a retos a corto plazo. Por ejemplo, muchas refinerías europeas utilizan una mezcla de petróleo de los Urales, que tiene una densidad específica y un contenido determinado de azufre, y esas refinerías "no pueden cambiar su perfil de mezcla de la noche a la mañana", por lo que para evitar una pérdida de eficiencia "tendrían que encontrar un crudo con el mismo perfil, lo que es difícil".

En cualquier caso, estos estrategas auguran subidas de estas materias primas sea cuál sea el nivel de los embargos que lleve a cabo Europa. "Esperamos que los precios del petróleo suban hasta los 200 dólares por barril en caso de un embargo combinado sobre el gas y el petróleo rusos. En el caso de un embargo sólo del petróleo ruso (excluyendo el gas), esperamos que los precios del gas se disparen a más de 170 dólares por barril".

 

 

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