Calviño tira la toalla

02 de agosto de 2022

Compartir en:

En junio del pasado año el Gobierno aprobó una serie de cambios fiscales "coyunturales" para bajar el precio de la luz. Pero "la intensificación de las tensiones y las amenazas lanzadas por el gobierno ruso hicieron aumentar la volatilidad en los precios del gas e impulsaron de forma sostenida los precios del crudo". La situación energética ha forzado a Moncloa a prorrogar la rebaja del impuesto sobre el valor añadido (IVA), del impuesto especial sobre la electricidad (IEE) y la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica (IVPEE). Además, ha logrado el visto bueno de Bruselas a la excepción ibérica para limitar el precio del gas que se utiliza para producir electricidad. Pero las compensaciones a las gasísticas siguen teniendo un peso importante en la factura.

En el informe, el Ministerio de Asuntos Económicos señala que, tras el segundo paquete de medidas, aprobado en julio, "se prevé una reducción del IPC superior a los 3,5 puntos porcentuales, que se verá reforzada por las medidas adicionales ya anunciadas para anticiparse a un posible deterioro de la situación en el otoño". Cabe recordar, que según el dato avanzado por el Instituto Nacional de Estadística, el IPC en tasa interanual escaló de nuevo hasta el 10,8% en el séptimo mes del año. Moncloa también subraya que "la bonificación a los carburantes está siendo muy eficaz a la hora de reducir los precios de la gasolina y el diésel". Sin embargo, durante algunas semanas, el precio de los combustibles ha superado al que registraban meses antes de aplicar el descuento de 20 céntimos por litro.

Ante los efectos parciales de las medidas, la incertidumbre sobre el devenir de la economía se centra en el escenario internacional. Tal como publicó este periódico, el crecimiento del 1,1% en el segundo trimestre con respecto al primero, allana el camino de la economía española para cerrar el año con un crecimiento del 4,3%. Sin embargo, si se produce un corte de suministro de gas ruso para la Unión Europea y esto repercute en las economías más dependientes de esta materia prima, como por ejemplo la alemana también lo hará, aunque en menor medida sobre el producto interior bruto nacional. En este sentido, y confiando en la buena marcha del turismo durante los meses del verano, las dudas se concentran en el último trimestre.

El turismo, el empleo y el Plan de Recuperación son los motores con los que ha contado hasta ahora el Ejecutivo. Pero una vez superada la temporada estival, los datos comienzan a dar muestras de ralentización. Es el caso del mercado laboral, en el que tanto la ministra de Trabajo, como el ministro de Inclusión, han reconocido que la contratación empieza a perder fuerza. El consumo también empezaría a resentirse, de hecho, el Gobierno ha rebajado sus expectativas para este año en la actualización del cuadro macroeconómico.
De cara a 2023, el Ejecutivo apuesta porque el "despliegue del Plan de Recuperación" impulse "el crecimiento en 2023 sobre todo a través de la inversión y los efectos positivos sobre el crecimiento potencial de las reformas estructurales". En el último cuadro macroeconómico, Economía revisó el crecimiento previsto para 2023 y lo rebajó en ocho décimas hasta el 2,7%. La justificación que dio la vicepresidenta es que los altos precios de la energía y el endurecimiento de las condiciones monetarias provocarán una desaceleración de la economía.

 

Compartir en:

Crónica económica te recomienda