La reunían a puerta cerrada tendrá seguro otro tono que el de la charleta en el Hemiciclo

REUNIÓN SANCHEZ-CALVIÑO- DIAZ

Del acuerdo dependen los fondos europeos y la estabilidad del Gobierno

02 de noviembre de 2021

El presidente del Gobierno se reunirá este martes con las vicepresidentas Calviño, y Díaz, con el objeto de encarrilar la reforma laboral tras los desencuentros de las últimas semanas. Este domingo, desde la Cumbre del G20, Sánchez apeló a reconstruir «algunas cosas» que se hicieron mal con la reforma laboral impulsada por el PP en 2012.

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.Moncloa avanzó que la posición del Ejecutivo ante la reforma laboral estaría «en los términos del acuerdo del Gobierno de coalición», lo que supondría derogar la prioridad de los convenios de empresa sobre los sectoriales, cambiar la subcontratación o simplificar los modelos de contrato.
Más allá de lo recogido en el acuerdo de coalición, la pandemia ha introducido en la agenda otras medidas como el denominado mecanismo de sostenibilidad en el empleo, un nuevo modelo de expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que sirva de alternativa al despido en crisis,

Por otra parte, todo parece indicar que como consecuencia de las reuniones habrá una propuesta de reforma laboral «única», «sin opción a interpretaciones» y «definitiva». Además y como primer plato de todas esta pequeña farsa Sánchez, pondrá mañana sobre la mesa en la reunión que mantendrá con las vicepresidentas la hoja de ruta que debe tener la aprobación de la reforma laboral para cumplir con las exigencias de Bruselas: cerrar un acuerdo con los agentes sociales antes de que acabe el mes de noviembre; tramitar por decreto la nueva normativa en diciembre para que, finalmente, entre en vigor a partir de enero. Así lo confirmó este fin de semana en declaraciones a los periodistas la ministra de Asuntos Económicos, Calviño, que afirmó que «estamos en la fase decisiva de la negociación. Hemos acordado el procedimiento que vamos a seguir para la coordinación de la posición del Gobierno y para poder lograr la mejor reforma posible». La vicepresidenta primera dejó fijados los cinco aspectos esenciales que habrá que consensuar durante la negociación para llegar a un acuerdo: simplificación de contratos, subcontratación, temporalidad, convenios colectivos y la implantación definitiva de los nuevos ERTE.

Con la lección bien aprendida, Calviño insistió en que el Gobierno hablará con una sola voz y centró aún más las cinco líneas de actuación sobre las que van a girar las conversaciones: la simplificación de contratos y la reducción de la temporalidad excesiva, una adecuada regulación de la subcontratación, el reequilibro de las partes en la negociación colectiva, y el establecimiento de un mecanismo permanente de flexibilidad interna de las empresas y de estabilización del empleo inspirado en la experiencia positiva de los nuevos ERTE.

«Estos son los temas en los que se ha venido trabajando y en los que tendremos que llegar a un acuerdo en las próximas semanas, y es normal que haya reuniones con el presidente del Gobierno para ver cómo orientamos esta negociación», defendió Calviño, que espera que la negociación dé sus frutos ates de acabar este mes noviembre, que en diciembre se apruebe y que en enero entre en vigor.
Calviño quiso dejar muy claro que ya se ha acordado con los socios de coalición el procedimiento que se va a seguir para garantizar la coordinación en el proceso. Por si a alguno no le quedara claro, Sánchez se encargará mañana de recordárselo a todos.

Algunos socios molestos

Y aunque en Moncloa se muestran optimistas, los anuncios previos de Sánchez y Calviño no han sentado bien a sus socios. Errejón fue el primero en reaccionar a las palabras del presidente desde Roma, en el marco del G-20. El líder de Más País criticó este domingo que Sánchez "ahora evita hablar de derogación" de la reforma laboral y reclama que "no puede quedarse a medio camino". "Pedro Sánchez ahora evita hablar de derogación y dice que solo hay que reconstruir "algunas cosas" de la reforma laboral", escribió Errejón en un mensaje publicado en la red social Twitter. El diputado le recuerda, además, que "se comprometió en el Congreso y no puede quedarse a medio camino".
En la misma línea que Errejón, Unidas Podemos, el socio principal de Sánchez en la coalición del Gobierno, ha apretado al presidente a través de un escueto mensaje en Twitter de su portavoz en el Congreso, Echenique: "'Pacta sunt servanda'" ("lo pactado obliga"), dice el mensaje, acompañado por una imagen del acuerdo de la coalición para iniciar la legislatura y en el que subraya el título del punto 1.3, "Derogaremos la reforma laboral". También Bildu ha reaccionado contra las palabras de Sánchez desde Roma. También a través de Twitter, la portavoz del grupo abertzale en el Congreso de los Diputados, Aizpurua, ha reprochado al presidente el hecho de pasar de hablar de "derogación total" a hacerlo de "reconstruir 'algunas cosas'". Aizpurua alerta que "es hora de abandonar los eufemismos y las ambigüedades y derogar la reforma laboral como se comprometió el Gobierno con EH Bildu. Toca cumplir ya con las demandas de la mayoría social".

 

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