Montero barre para casa y defiende lo público

03 de diciembre de 2021

La pandemia ha demostrado el valor de lo público y la necesidad de que las sociedades desarrolladas tengan capacidad de buscar fórmulas imaginativas y de asignación de recursos que eviten consecuencias indeseadas como las de la anterior crisis económica”, ha defendido la ministra Montero, defendiendo la necesidad de impulsar una reforma fiscal que permita seguir garantizando el estado de bienestar para la ciudadanía en la era postCovid.

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Así lo ha avanzado la ministra en el encuentro El debate de la reforma fiscal: un nuevo modelo para una economía diferente. Quizá por ello, ha criticado, que “en lugar de abrir un debate de a qué modelo tributario debemos dirigirnos, se abre un debate político, de populismo fiscal, donde lejos de profundizar en los parámetros se traslada una idea simple: los impuestos son malos, cuantos menos paguen los ciudadanos o las sociedades, mejor. Y el objetivo per sé parece que deban bajar para todos, lo que pone en riesgo el edificio colectivo”.
“El debate de Presupuestos ha sido un claro ejemplo. La derecha pide al Gobierno bajadas masivas de impuestos a la vez que le transfiere más recursos a las comunidades autónomas o a los ayuntamientos”, ha apuntado. “Mientras algunas comunidades hacen gala de bajar impuestos, piden dinero a papá o a mamá Estado, piden dinero al Gobierno. Es lo mismo que decir que, en mi ámbito bajo, impuestos y luego tú los subes para compensar esa bajada de recaudación”, denuncia.
“Frente a los que defienden ese estado mínimo yo defiendo el del estado del bienestar, capaz de revitalizar a la clase media y trabajadora, el verdadero motor económico de una sociedad democrática y civilizada”, ha defendido. “Los servicios públicos no son un regalo, como transmitió en los últimos días una lideresa”, ha dicho, aseverando que es un contrato tácito entre el Estado y la ciudadanía. “No se puede tener un estado del bienestar de primera, con unos ingresos de tercera”, ha incidido, instando a “no divorciar ambos elementos”.

“España se encuentra unos siete puntos por debajo de la media europea en ingresos fiscales respecto al PIB, también nos encontramos lejos de la media comunitaria en presión fiscal y lejos de países referentes como Alemania, Francia o los países nórdicos donde el estado del bienestar ha sido un orgullo”, ha recordado.
“Desde el Gobierno defendemos que el objetivo tiene que ser acercarnos a esa media de recaudación. No solamente porque es de justicia seguir avanzando para que el colectivo español tenga más capacidad de asegurar la igualdad de oportunidades”, ha advertido, “sino porque cuando todos reclamamos que Europa tenga más presencia, contribuya con el marco financiero, los fondos Next Generation o React, dirán muy bien, pero usted tiene que aproximarse al nivel de recaudación de los países del entorno”.
Ese es el mandato dado al grupo de expertos al que Hacienda ha encargado el libro blanco sobre la reforma tributaria, que deberán publicar a finales de febrero, para mejorar los ingresos de un sistema que “lejos de ser un infierno fiscal”, como proclaman algunos, necesita recursos adicionales, ha defendido.

“Aproximarnos a esos estándares europeos no supone una subida de impuestos generalizada, ni que el Gobierno tenga en la agenda subir para el próximo año 80.000 millones”; ha prometido. “Es absolutamente imposible que ningún Gobierno tenga esa aspiración”, “ni hachazo, ni sablazo fiscal”, que repite la derecha. “Decir que el Presupuesto de 2022 es un hachazo fiscal, ya me dirán dónde se contempla”, ha añadido.
“La mejora de los ingresos públicos va a venir de la fiscalidad del siglo XXI”, ha anticipado, recordando que ha habido figuras de gran importancia en el sistema tributario español que parece hacerlas imperecederas, entre las que ha destacado el IRPF. “Más allá de que requiera ajustes, se podrá discutir si los tipos marginales son adecuados o no”, goza de aceptación académica y ciudadana.
“Todas las reformas tendrán que tener en cuenta la situación económica. Tendremos que ser capaces de acompasar el ritmo” de implantación del nuevo modelo tributario al de la recuperación de la crisis del Covid. “Tendremos que ser capaces de poner en marcha, ajustar o crear nuevas figuras por venir” en este marco, ha dicho.

Entre las estrategias fiscales más novedosas, Montero ha recordado el esfuerzo realizado por el Gobierno para rebajar la presión tributaria sobre la energía para contener el alza de precios. Algo que ha supuesto “2.300 millones menos de recaudación para 2021 que hemos dejado de percibir para que la factura de las unidades familiares e industriales” se contenga, ha dicho. Más allá, ha apuntado, “España ya ha solicitado a la Comisión Europea la prórroga de la exención del IVA para la importación de material sanitario de protección que adquieren las administraciones públicas, centros sanitarios y sociales”. La disminución de IVA tenía límite el 31 de diciembre y el Gobierno busca así desplegarla durante el próximo año.
En cuanto al informe solicitado al grupo de expertos, Montero ha relatado que los objetivos son revisar la capacidad recaudatoria del Estado, pasando por la imposición societaria, de gravar la riqueza, analizar los impuestos medioambientales o los dirigidos a gravar los nuevos modelos de negocio.
La ministra ha rehusado ofrecer detalles sobre el contenido del documento asegurando que no conoce aún el contenido de los análisis. “Eso no quita que tengamos desde el Gobierno algunas ideas de hacia dónde tenemos que orientar la fiscalidad del siglo XXI”, ha matizado.

El impuesto de Sociedades

Montero ha celebrado el pacto global para impulsar un marco común de fiscalidad de las multinacionales. “Tengo por primera vez la sensación de que de esta crisis vamos a salir con un consenso internacional que permita recuperar el rendimiento de algunas figuras tributarias que con el paso del tiempo han visto su expresión reducida”, ha dicho.
“Si todo va bien, durante el próximo año podremos tener la directiva europea sobre el impuesto de sociedades, tributación mínima del 15%”, ha avanzado, admitiendo que “hay mucha letra pequeña detrás de este impuesto” a la espera de ver qué grava exactamente o qué deducciones permite. El objetivo, ha dicho, es evitar la deslocalización de empresas ante la competencia fiscal.
El nuevo sistema tributario español, por tanto, se alineará al marco global, ha expuesto Montero, defendiendo los pasos pioneros dados por España con el impuesto a las transacciones financieras o el tributo digital (la tasa Google). La ministra ha reconocido que sus ingresos están siendo inferiores a los previstos, lo que ha achacado a las modificaciones que sufrió en el debate parlamentario. Montero ha recordado que el impuesto digital se mantendrá hasta 2023, cuando se retirará para ser sustituido por el nuevo tributo global a las multinacionales. A cambio, EE UU retirará la amenaza arancelaria sobre los países firmantes de este pacto.
El llamado Pilar 1 de esta reforma internacional es una de las medidas de mayor calado, asume, porque permite que las compañías tributen donde tienen negocio, independientemente de su presencia física. Después de todo, ha recordado en alusión a los últimos datos oficiales, “el 16% de las multinacionales españolas declaran pagar un impuesto en Sociedades del 1,9% del beneficio”. En paralelo, ha dicho, el tipo mínimo del 15% en Sociedades que introduce el Presupuesto de 2022 va en línea con el impulso global. “Lo avalan 136 países de la OCDE”, ha remachado.

Fiscalidad verde y redistributiva

Otro de los pilares clave de la reforma será el impulso de la fiscalidad medioambiental, ha agregado la ministra, apostando por tomar medidas para reducir el uso de plásticos, fomentar una economía más verde y prevenir el cambio climático. La capacidad sancionadora será clave para promover que la industria pesada cambie sus hábitos, ha defendido. El Parlamento español tramita ahora la ley de residuos y suelos contaminados; así como la de plásticos de un solo uso.
Del lado redistributivo, Montero ve necesario hacer que “la tributación patrimonial sea más justa”. La concepción general es que uno paga más de lo que debería y quien hay al lado paga menos de lo que sería apropiado, ha dicho, apostando por “legitimar la estructura fiscal a través de la progresividad”. “El sistema tiene que tener suficiencia”, ha dejado claro, para proporcionar equidad, servicios públicos básicos y una nueva financiación autonómica y local. “Necesitamos mayores recursos para financiar un estado del bienestar” que debe fortalecerse aprovechando, ha sostenido, que “hay un amplio margen de mejora para cumplir con este objetivo”.
Montero ha asegurado que la recuperación económica está siendo robusta, “aunque no todos los indicadores” lo demuestran con igual intensidad, pero celebrando los buenos datos de paro del día que muestran un récord de 19,77 millones de trabajadores.
La ministra ha concluido su intervención apostando por avanzar en la pedagogía tributaria para acabar con el “populismo fiscal”. La labor de Hacienda, ha dicho, es acompañar la transformación del país asignando recursos según las prioridades con atención a las necesidades de la clase media y el tejido empresarial.

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