Bruselas propondrá este mes medidas para desligar el precio de la luz y el gas

13 de marzo de 2022

La guerra ha acelerado la deuda pendiente de Europa por revisar su sistema energético. Así, la invasión de Ucrania ha sido el choque definitivo para que Bruselas decidiera dar el paso para desligar el precio de la luz y el gas.

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Este ha sido uno de los acuerdos a los que han llegado los Veintisiete tras la cumbre de la Unión Europea de Versalles este viernes. El bloque comunitario discutirá las opciones para que el gas deje de marcar el precio de la luz en la próxima reunión del Consejo Europeo los días 24 y 25 de marzo. "Abordaremos y evaluaremos con urgencia medidas concretas para afrontar el impacto del aumento de precios de la energía sobre los ciudadanos y empresas de la UE, especialmente en aquellos más vulnerables", explica el comunicado. La propuesta ha sido confirmada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a través de su perfil de Twitter. "Los consumidores y las empresas necesitan alivio ahora. A finales de marzo, la CE presentará opciones para desligar la subida de precio de la electricidad de la del gas".

Esta revisión del sistema energético ha sido una petición abanderada por España durante los últimos meses. Por ello, con miras a fortalecer su apuesta con el apoyo de otros Estados miembros, Sánchez, ha anunciado que iniciará una gira con líderes europeos para aunar posiciones frente al auge de precios de la electricidad de cara a la próxima reunión del Consejo Europeo los días 24 y 25 de marzo, en la que espera que haya decisiones para atajar la escalada de precios.
Con respecto al suministro del gas natural ruso, la presidenta de la Comisión Europea ha asegurado que considera "factible" que la Unión Europea prescinda para final de año de dos tercios de las importaciones de esta energía, clave para la superviviencia económica del Kremlin.

"Es algo factible. No es una prohibición (del gas ruso), sino una reducción", ha puntualizado Von der Leyen en la conferencia de prensa al término de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Versalles, dando a entender que no hay intención de cerrar los grifos inmediatamente como sanción a Moscú. En concreto, la presidenta ha señalado que a finales de mayo se empezará un plan para reducir la dependencia del gas, petróleo y carbón de Rusia para 2027.

Para conseguir ese objetivo de disminución de la dependencia de Rusia, los Veintisiete acordaron toda una serie de medidas, que van de la diversificación de los países proveedores de gas a la aceleración en el despliegue de energías renovables. La reducción paulatina de la dependencia energética de Rusia ha sido la estrategia del bloque comunitario para disminuir la influencia de Moscú sobre la estabilidad de los Veintisiete y afectar, aunque de a poco, el aparato económico del Kremlin. Esta opción, más mesurada, ha contrastado con el cierre del chorro anunciado el pasado martes por Estados Unidos. El presidente Biden informó de que quedarían prohibidas las importaciones de crudo y gas natural ruso en el país, una decisión que, admitió, podía tomar EE UU dada su capacidad productiva nacional, muy superior a la de la Unión Europea.
Al respecto, El canciller alemán, Olaf Scholz, ha insistido este jueves en su rechazo a una prohibición de las importaciones de gas ruso, aunque negó que Alemania esté actuando de freno en esa propuesta, que defiende EE UU, y ha asegurado que es la posición común europea.

"Es una decisión consciente, fundamentada y comprensible. No podemos interrumpir por nuestra parte esas importaciones", ha explicado Scholz en su comparecencia ante los medios tras la cumbre de la Unión Europea de Versalles.

Un 55% de las importaciones de gas a Alemania proceden de Rusia, porcentaje algo más bajo para el carbón -un 50 %-, mientras que en lo que respecta al petróleo se sitúa en el 35%

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