¿Mensaje a los empresarios?

17 de noviembre de 2021

La decisión llega de firmar la reforma de las pensiones llega justo dos meses después de que Gobierno y sindicatos acordaran una subida del Salario Mínimo Interprofesional del que también se descolgó la patronal tras más de una decena de pactos en el año y medio de vida del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

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El recado por tanto es extrapolable y además en esta ocasión Sánchez ha solemnizado el acuerdo con los sindicatos en un desayuno antes del Consejo de Ministros al que, además de los representantes de UGT, Álvarez, y CCOO, Sordo, han asistido los miembros del área económica del Gobierno, encabezados por las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz.

La idea que traslada el Gobierno es que se intentó llegar a un acuerdo en el que estuviera la patronal hasta el último momento. En esta ocasión, el compromiso era cerrar la negociación sobre el mecanismo de equidad intergeneracional este lunes, de acuerdo con el calendario establecido con Bruselas. Fuentes del Ejecutivo aseguran que estaban dispuestos a ceder en favor de la patronal para que la subida de las cotizaciones recayera a partes iguales entre empresa y trabajadores, es decir, dividir al 50% la cotización adicional de 0,6 puntos porcentuales (0,3 cada uno). Sin embargo, la patronal no ha entrado y ni siquiera ha hecho una propuesta alternativa -algo que sí sucede en el caso de la reforma laboral-. Finalmente, la división ha sido 0,5 a cargo de la empresa y 0,1 que paga el trabajador. Y ese es el pacto que han suscrito el Gobierno y los sindicatos mayoritarios en Moncloa.

La intención de Moncloa es que la reforma laboral salga de la mano de los sindicatos y también de los empresarios, aunque también era el objetivo en el caso de las pensiones y finalmente no ha sido así. En ese ambiente, los agentes sociales se sentarán este miércoles tras haber rechazado -tanto empresarios como trabajadores- el nuevo mecanismo de ERTE propuesto por el Gobierno -con las aportaciones de Calviño y Escrivá-. Otros puntos que generan fricción son el planteamiento sobre la temporalidad y la recuperación de la ultraactividad indefinida con la que acabó la reforma laboral del PP, que se llevó a cabo solo con el 'sí' de la patronal.

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