UN GOBIERNO CLARAMENTE DIVIDIDO

La sesión se presentaba complicadas y lo ha sido hasta el final

03 de febrero de 2022

La reforma laboral del Gobierno Sanchez ha alido adelante por la minimina y con un desgaste politico a todos los niveles que se dejara notar a los largo de los dos años de Legislatura que aun quedan. Díaz ha arrancado su intervención agradeciendo la presencia en la tribuna del hemiciclo de los secretarios generales de los dos grandes sindicatos de clase del país. Pepe Álvarez, de UGT, y Unai Sordo, de CCOO, han asistido al Congreso a presenciar una votación en la que se juegan mucho.

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La vicepresidenta les ha manifestado su gratitud por su contribución a la norma y ha sido inmediatamente arropada por el aplauso de los suyos. Han sido nueve meses de negociaciones, de discusiones y entendimiento, ha recordado la ministra de Trabajo. Inmediatamente después, ha sacado pecho del primer impacto de la reforma, que según ha asegurado ya está desplegando sus efectos en el primer mes de vigencia.
La vicepresidenta ha manifestado su ilusión y preocupación. Ilusión, por sacar adelante una norma que ha calificado de "histórica", y preocupación por no haber logrado convencer a sus socios favoritos de sumarse al bloque del 'sí'. Tras agradecer expresamente su apoyo al texto a los representantes parlamentarios del PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, PdeCat, Más País, Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe, Partido Regionalista de Cantabria, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Coalición Canaria, también le ha dado las gracias al PNV, de quienes ha asegurado que "sí han sido serios" y "han discutido de contenidos".

"Darle la espalda a esta Reforma, rechazarla, dejarla caer, es devolvernos a la casilla de salida en el juego funesto de la precariedad. Nadie que haya vivido en ese lugar quiere volver a él. Nadie, con su voto, debería obligarnos a hacerlo. No encuentro, por mucho que lo busque, un argumento sólido para votar en contra de esta Reforma, para enrocarse ante un Real Decreto-ley que ya ha dejado sentir sus efectos positivos en nuestro mercado laboral y en la vida de tantas familias", ha reiterado la vicepresidenta en un último intento de presionar a los socios de ERC.
Una por una, ha defendido las bondades de la reforma pactada con los sindicatos y la patronal. También ha agradecido su labor en las mesas de negociación a los empresarios, quienes no estaban presentes en el hemiciclo, al contrario de los líderes sindicales. Y ha adelantado que no va a quedarse aquí y que vienen más cambios: "Esta profunda Reforma abre una nueva y apasionante etapa para la negociación colectiva, para el diálogo, para la construcción en común de un nuevo Estatuto del Trabajo del siglo XXI".
"Me entristece que una norma que creo que es la más importante de esta legislatura se centre en debates superficiales y en las rivalidades partidistas. Tal y como me han enseñado en mi casa, concibo la política como un camino para mejorar la vida de la gente; si una norma contiene avances hay que votar a favor. Hoy se vota sí o no a un trabajo decente. Solo la ultraproductividad justifica votar a favor".
Tras pedir el voto afirmativo a una reforma que implica "la responsabilidad y el orgullo de proteger a las personas trabajadoras de nuestro país", ha sido ovacionada desde su bancada.

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