Bruselas no las tiene todas consigo y prueba de ello es que, casi permanentemente, sus hombres de negro siguen los movimientos del Gobierno para comprobar el estado de las reformas prometidas

EL GOBIERNO NO LO TIENE FÁCIL

Los “hombres de negro”, ven, miran, analizan,...

09 de octubre de 2021

Una decena de representantes de la Comisión Europea examinaron a responsables de las patronales CEOE-Cepyme y de los sindicatos CC OO y UGT acerca del estado de las negociaciones para las reformas de pensiones y del mercado de trabajo. La importancia de esta evaluación por parte de Bruselas radica en que el desembolso a España de 10.000 millones de euros de los fondos Next Generation EU en la segunda parte del año depende del éxito de estas reformas antes de que acabe el año.

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Según se ha sabido, los examinadores de la Comisión dejaron muy clara su insistencia en que la reforma laboral fuera acordada entre la patronal y los sindicatos, con el objetivo principal de que dure en el tiempo. De hecho, en un momento dado los responsables comunitarios explicaron que el pacto era sumamente importante porque, a su entender, se trata de una “reforma de país” que debe llevarse a cabo y perdurar en el tiempo aunque el Gobierno cambie de color.

Otras fuentes consultadas aseguran que este interés de la Comisión porque la reforma laboral se haga con el respaldo social haría que Bruselas esté dispuesta a flexibilizar el plazo fijado y llevarlo más allá de fin de año si las negociaciones prosperan y llegan a buen puerto. Si bien, este retraso en los plazos conllevaría también un aplazamiento del ingreso de los 10.000 millones prometidos para antes de que termine el ejercicio.

Pero claro el retraso no sería una buena notición para este Gobierno pendiente de los dineros de fuera para poder operar y seguir regalando millones a espuertas y quizá por eso los hombres de la ministra Diaz repitan a todo el que pregunta que no hay tiempo para seguir negociando y que los acuerdos hay que cerrarlos ya.
Sin embargo, lo que mas preocupa a Bruselas es que la información que le llega es tan escasa que nos les permite evaluar la marcha de la reforma.

Ya este verano Bruselas pedía que los cambios previstos en el componente 23 se lleven a cabo con respeto al diálogo social y con “un enfoque integral que equilibre la necesidad de flexibilidad y la de seguridad en el mercado de trabajo”.
En el documento, además, la Comisión pide al equipo de Díaz un informe ex ante, es decir, previo a que se presente la reforma oficial sobre la negociación colectiva, en el que se muestren “las carencias de la legislación vigente en materia de convenios colectivos”, esto es, en la reforma laboral de 2012 del Partido Popular.

Y claro, la visita de los hombres de la Comisión lo que ha evidenciado es que el acuerdo entre patronal, sindicatos y Gobierno no está ni mucho menos cerca. Las partes mantienen sus posturas respectivas desde el documento de propuestas enviado por Trabajo en julio y que ya en su día despertó fuerte rechazo de los empresarios por el modelo de contratación que propone el Ejecutivo y por la vuelta atrás en la flexibilidad interna logrados en la reforma de 2012, que afectan a la modificación sustancial de las condiciones laborales y a otras cuestiones relativas a la negociación colectiva.
A todo ello hay que sumar la postura dictatorial de Diaz de que el Ejecutivo sacaría adelante la reforma laboral con op sin acuerdo. Y esto lo que parece temía Bruselas, por los que en su último informe sobre España ya pedía, entre otras cosas, que se conservasen los mecanismos de flexibilidad interna en las empresas de la reforma de 2012.

Pero de todo eso no hay nada. Es decir, la aprobación de los dineros esta en el aire y Calviño, la conexión europea, no esta en su mejor momento, puesto que ha sido apartada de la discusión económica de los PGE, con lo que todo ello conlleva.

 

 

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