Sus ultimas actuaciones como responsable de las tarifas eléctricas puede ser su tumba política, aunque la amortización de los servicios prestados tiene su contraprestación

CAOS ELECTRICO

El real decreto en el aire

09 de octubre de 2021

La precipitación y el capricho de Sánchez de meterle mano a las eléctricas para para a Podemos ha dado como resultado un bodrio de RDL que puede terminar en desdoro del Gobierno, aunque eso al presidente le importa muy poco, porque piensa que cuando llegue el momento de las elecciones todo este embrollo habra pasado y nadie se acordara de él.

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Pero, las cosas pueden ser muy distintas. En efecto, la eléctrica mas perjudicada por el RDL era y es Iberdrola, ya Sánchez Galán es muy mal enemigo, asi que las perdidas que ya hay tenido en la Bolsa y la merma del beneficio han sido una buena excusa para llamar a la puerta del PNV y que Ribera, la ministra del ramo empiece a pensar que el RDL no pasa el corte del Congreso, con lo cual será un borrón mas en la historia de su catastrófica gestión.
Como se sabe este jueves próximo se somete al Pleno del Congreso su aprobación y que se sepa seguro PP y Vox ya han anunciado su voto en contra. Si a ello se suma el Casio seguro no de los vascos y algún que otro catalán revoltoso que defienda los intereses de Naturgy, otra de las grandes perjudicadas, se acabo.

En el interregno, la ministra convoco a empresa y agentes sociales para estudiar una solución y los equipos de las eléctricas trabajan contra reloj para elaborar las propuestas que sus máximos responsables van a presentar al Ministerio para la Transición Ecológica, una vez que este haya dado marcha atrás al decidir rectificar o modificar el polémico real decreto ley, de ahí la reunion de la ministra con el consejero delegado de Endesa, José Bogas; a la que seguirán las de EDP, el lunes, a Acciona y la de los presidentes de Iberdrola, Galán, y el de Naturgy, Reynés, para el miércoles.
Entre las propuestas, destaca la que plantea Iberdrola para dar estabilidad a la factura de los pequeños consumidores domésticos (con menos de 10 kW de potencia), acogidos a la tarifa regulada o PVPC: suministrarles la producción nuclear a un precio cerrado a largo plazo. Un contrato bilateral, en línea con lo que se hace en Francia, entre las centrales y las comercializadoras de referencia (filiales de las cinco grandes del sector) que venden a los pequeños usuarios. El precio cubriría sus costes fijos y variables de las plantas y las posibles extensiones de vida, lo que se traduciría a día de hoy en algo menos de 60 euros/MWh ( el pool cotiza hoy 229,2 euros/MWh).
Esta propuesta elimina el riesgo para las centrales; el Gobierno quita las medidas del RDL, dejando libre a hidráulica y renovable a mercado, y los consumidores se beneficiarían en tanto los precios del pool (al que está ligado el PVPC) sigan caros. El problema es que esta rebaja podría producir un traspaso de domésticos del mercado libre (que representan el 60%) al regulado (un 40%) y si en un futuro el precio baja de los 60 euros MWh, podría ocurrir lo contrario. La producción nuclear ronda los 5.500 GWh anuales, en tanto el consumo de los domésticos es de 2.700 GWh en el regulado y de 4.000 GWh el libre, lo que no cubriría la demanda si la totalidad se pasase al regulado, algo improbable.

Endesa, que ha aplaudido la oferta de diálogo de la ministra, ha optado por no desvelar las medidas planteadas a Ribera, aunque su propuesta estrella es la reforma del mercado mayorista. Una medida que no arreglaría el corto plazo y necesitaría, quizás, de un acuerdo con Bruselas.

Y en este ambiente, Montero que no se fía no solo no va convertir en permanente la rebaja del tipo aplicable al recibo de la luz al 10% sino que ni siquiera prevé su prórroga más allá del 31 de diciembre, al menos según lo que se dispone en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2022. Es mas, Hacienda ha construido sus cuentas como si la tensión en los mercados mayoristas de la electricidad no fuera a ir más allá de 2021, pero según fuentes del Ministerio se ha dejado un margen para reaccionar por si hubiera que mantener las actuales medidas para abaratar el recibo de la luz o incluso disponer alguna nueva.
Desde ahí se explica la cautelosa previsión de ingresos para el año que viene, cautelosa al menos a la vista de lo que se ha estimado otros años. Hacienda ha pintado una subida de los ingresos tributarios del 8,1%, moderada si se tiene en cuenta que la previsión oficial de crecimiento del Gobierno es del 7% y que la previsión de evolución del PIB nominal - que incorpora la evolución de los precios y que es la que se toma como referencia para estimar la evolución de los ingresos tributarios - es del 8,6%. Por poner un término de referencia, en 2021 Montero cuadró su proyecto de Presupuestos casi a martillazos sobre una mejora esperada de los ingresos tributarios del 13% que preveía obtener 33.000 millones extra en impuestos a lomos de la recuperación económica y de los fondos UE. Hacienda admite ahora que ésta no se va a cumplir por más de 7.000 millones de euros.

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