Como el PIB es un problema, el Gobierno se inventa nuevas monitorizaciones economicas

26 de octubre de 2021

Sánchez, en la clausura del seminario Monitoring the recovery: beyond GDP organizado por el Ministerio de Asuntos Económicos ha explicado que las nuevas mediciones económicas trataran de corregir los probables desvíos del actual PIB. "Siendo el PIB una variable fundamental para medir el desarrollo económico de cualquier país, no tiene la capacidad de reflejar aspectos esenciales" como la sostenibilidad medioambiental, los bienes y servicios no comercializados, la desigualdad de oportunidades y otros factores imprescindibles para medir la evolución de un país.

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En este contexto, la vicepresidenta Calviño, detalló que el PIB es un indicador útil pero insuficiente para dar la medida exacta de los recursos y la capacidad de la economía de un país, por lo que debería ser revisado y actualizado para corregir sus "límites y deficiencias". En concreto, sugirió Calviño, las métricas deben ser modificadas para incorporar consideraciones sociales como la desigualdad o los aspectos climáticos, además de servirse de los cambios digitales y tecnológicos. Más de una década después de la crisis financiera de 2008, explicó Calviño, es un buen momento para avanzar en esta agenda, de manera que las métricas reflejen también aspecto inéditos como el crecimiento inclusivo o la desigualdad.

El Nobel de Economía Stiglitz, quien participó en el evento de forma virtual, respaldó lo expuesto por Calviño y Sánchez y reiteró que el PIB "no es un buen sistema para medir y tiene limitaciones, como demostró durante la crisis financiera de 2008, cuando se comprobó que el crecimiento económico no era sostenible y el PIB no daba indicación de lo vulnerable que era el sistema". Tal y como recalcó el economista y profesor estadounidense, un mayor nivel de PIB no corresponde necesariamente con un reparto equilibrado de la prosperidad y la igualdad. La razón es que "lo que mides y cómo lo mides influye en lo que haces", por lo que "mediciones incorrectas puedan tener un coste muy alto". En esta línea, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Mathias Cormann, propuso crear una suerte de "PIB+" que incorpore a la fortaleza de la reactivación económica la calidad de la misma.

La idea de Stiglitz y Cormann entronca con el objetivo del comisario económico del Ejecutivo comunitario, Paolo Gentiloni, de cara a cambiar los métodos utilizados por Bruselas a la hora de medir la evolución de las economías comunitarias. "Yo quiero una Comisión Europea que valore el rendimiento económico de los Estados miembros en función del PIB, pero también de otros indicadores sociales como los objetivos de desarrollo y sostenibilidad. Quiero una Comisión que tome decisiones en base a todos estos indicadores", apuntó. Detrás de estas reivindicaciones, detalló el político italiano, se encuentran las deficiencias de un indicador que, dijo, "no hace un seguimiento de la desigualdad, por lo que la dimensión social, que es tan importante, no se ve reflejada" en las estadísticas. También, porque el PIB no tiene en cuenta el medio ambiente ni la sostenibilidad ni capta la importancia de todos los datos que conforman "la riqueza real de las naciones".
Por todo ello, Gentiloni invitó a que organismos como la Comisión Europea modernicen poco a poco un indicador que, a pesar de sus limitaciones, se ha seguido utilizando porque se basa en cifras fáciles de entender y comunicar y porque se calcula en base a unas normas acordadas a nivel internacional que facilitan la comparación entre países. "Necesitamos incorporar métricas que analicen todos los puntos de la economía y midan aspectos como la sostenibilidad. Es un reto para todas las organizaciones multilaterales".

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