El desarrollo de la clase media

1899: Portugal, playa de Madrid

19 de mayo de 2021

La segunda mitad del siglo XIX supuso una drástica ampliación de viajes de larga distancia gracias al ferrocarril. Las costas de Portugal, antes que muchas otras ciudades costeras españolas se consagraron como destino preferido de los madrileños de clase media, muy numerosos ya en la época.

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La construcción del Ferrocarril en el mundo acompañó a la llamada “Revolución Industrial”. El Reino Unido lo introdujo en la segunda mitad del siglo XVIII. Con el desarrollo acelerado de la máquina de vapor, la “Revolución Industrial” iba a suponer una mecanización de las fábricas, pero también en los transportes.

En el continente europeo, el desarrollo del ferrocarril se produjo durante el siglo XIX, e iba a revolucionar el modo de vida, por siempre.
 
En la península ibérica sería la segunda mitad del siglo XIX el momento en el que se construyeron la mayoría de las líneas entre las principales ciudades.
 
Muchas de las líneas fueron deficitarias en la Península Ibérica desde el principio por varios motivos, entre ellos la menor población existente en la Península, y sobre todo por los elevados costes de producción por la orografía accidentada de valles y montañas que incrementaban los costes de construcción.
 
En cualquier caso las construcciones se hicieron con capital privado, bajo régimen de concesiones administrativas del Estado, lo que salvaba –al menos en los primeros años- al erario público de asumir las costas de esas líneas.
 
Sin embargo el efecto más importante de la construcción del ferrocarril es que iba a permitir a gran parte de la población española el viajar a distancias de cientos de kilómetros de su hogar de forma segura y a un coste asumible.
 
El efecto más relevante del ferrocarril fue el incremento comercial entre regiones, así como el desarrollo de un nuevo fenómeno hasta entonces limitado a pequeñas capas de la sociedad: el desarrollo del turismo de masas para una clase social hasta entonces casi inexistente: la clase media urbana.
 
 

EL MUNDO “FELIZ” DE ANTES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

 
En el caso español, las revistas generalistas de finales de siglo XIX y principios de siglo XX, muestran -en sus fotos, estadísticas y artículos- un mundo muy distinto al que muchos de los medios de comunicación españoles transmitirían después de la Guerra Civil, unos en el interior y otros en el exilio, sobre la situación social nacional de finales de siglo XIX y principio del siglo XX.
 
 
La España de finales de siglo XIX y principios del siglo XX tomó la perdida en 1898 de los restos de su otrora enorme imperio colonial como una motivación para modernizarse y desarrollar el territorio metropolitano español de forma privilegiada e intensiva tras un inicial sentimiento generalizado de ser un país que perdía su importancia como potencia mundial frente a otros países vecinos  que si mantendrían (por pocos años) algunos imperios coloniales todavía.
 
 
De modo distinto a lo que muchos consideran, el golpe moral inicial por la pérdida de la soberanía de Puerto Rico y Cuba en el Atlántico, y las más extensas Filipinas,  Guam, así como los archipiélagos de las Marianas y de las Carolinas  en el océano Pacífico, acentuó el ansia de modernización de la sociedad española, que fue pionera en muchas instituciones de asistencia social y desarrollo en el mundo.
 
 
Pero ya en los albores del siglo XX la movilidad social era enorme, y es una circunstancia poco divulgada en la actualidad.
 
La relativa estabilidad peninsular desde la Restauración de la monarquía Borbónica en 1874 había supuesto un aliciente para la inversión en España.
 
Gracias al ferrocarril se iban a facilitar los viajes para una parte de la población que decenios antes jamás hubiera podido soñar viajar de modo tan fácil, rápido y seguro.
 
Incluso se iban a poder producir desplazamientos recreativos en verano hacia la costa de personas y familias de extracto medio a precios asequibles, anteriormente inimaginables.
 
Y es que los  “Tour-operadores” ya existían en 1899 y había una parte importante de la población española urbana que podía permitirse viajar …..
 
 

EL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX: LA EXTENSIÓN DEL VERANEO A LA CLASE MEDIA GRACIAS AL FERROCARRIL.

 
Las revistas generalistas como el semanario  “Nuevo Mundo” (1894-1933), fueron uno de los vectores de modernización de la sociedad y de la economía españolas, que buscaba parecerse a países vecinos que habían generalizado la revolución Industrial –y la incipiente “terciarización” de la economía gracias al crecimiento de los servicios-  en más partes de su territorio que España.
 
 
La España de fin de siglo XIX tenía mayores desequilibrios de desarrollo entre sus diferentes regiones que países europeos como la vecina Francia o sobre todo la pujante Alemania unificada, que se transformaba en la principal potencia europea a pasos agigantados desde finales del siglo XIX frente a la decadencia económica relativa del Reino Unido.
 
 
Conociendo los discursos sobre el supuesto atraso “generalizado” de la sociedad española que algunos repetían de forma insaciable – e inexacta-   en el siglo XX, discursos que mencionaban igualmente una supuesta división irreconciliable de lucha de clases, sorprende la lectura de las revistas destinadas a la clase media,  como la mencionada “Nuevo Mundo”, que reflejaba gráficamente en sus páginas semanales los anhelos y aspiraciones en una buena parte de la sociedad urbana española, que crecía sin parar desde mediados del siglo XIX.
 
Es decir la sociedad española mostraba diversos niveles de desarrollo en sus regiones, pero tenía un amplio porcentaje de clase media urbana, análogo a la de las clases medias de muchos países de Europa Occidental,  que podía permitirse veranear en ese año de 1899.
 
 
En el veraneo español, San Sebastián sería la referencia. Se transformaba desde mediados de siglo XIX en una de las localidades más bonitas de España, gracias a su elección como ciudad balneario y de recreo por la familia Real española, en sus inicios durante el reinado Isabel II.
 
Posteriormente se produjo la consolidación del destino de San Sebastián por las visitas de su hijo Alfonso XII con la reina María Cristina de Habsurgo
 
Esta circunstancia, se prolongaría hasta la juventud de Alfonso XIII y su mujer Victoria Eugenia, que luego alternarían sede veraniega con la Ciudad de Santander.
 
Todos los reyes de España hicieron de San Sebastián la ciudad elegante que fue. Esto ocurría antes de llegada del terrorismo nacionalista vasco de la ETA y sus cómplices, lo que haría de San Sebastián desde 1970 un destino aborrecido por la mayoría de los que anteriormente la visitaban, que marcharon a otros lugares progresivamente,  circunstancia de la que en el siglo XXI no han conseguido recuperarse las provincias Vascas.
Durante el siglo XXI, las otrora pujantes provincias de Vizcaya y Guipúzcoa siguen perdiendo peso en la economía española en su lenta pero constante decadencia causadas por un provincianismo reductor del nacionalismo.
 
En cambio, la ciudad Guipuzcoana era percibida a finales del siglo XIX como una ciudad elitista dónde la corte y muchas de las familias nobles de España construyeron sus palacetes de verano para establecer su residencia estival.
 
San Sebastián se transformaba en capital diplomática de España,  gracias al desplazamiento de los embajadores extranjeros desde Madrid a la ciudad guipuzcoana durante el estío, estableciéndose allí el denominado Ministerio de Jornada.
 
Y esta circunstancia –y sus precios elevados-  no dejaba lugar al turismo de clase media en San Sebastián, algo que en 1899 las ciudades portuguesas buscaron aprovechar,  en colaboración con las entonces líneas privadas de ferrocarril españolas y portuguesas, que buscaban ampliar sus ingresos en líneas infrautilizadas por los viajeros.
 
 

1899 EL VERANEO DE LOS MADRILEÑOS EN PORTUGAL.

 
Por lo tanto los madrileños de clase media buscaban otros destinos menos onerosos que San Sebastián, pero que estuvieran bien comunicados con la capital de España.
 
Desde 1880 se podía viajar de Madrid a Portugal:
“La Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal se constituyó en diciembre de 1880 a partir de dos sociedades:
Ferrocarril del Tajo, creada en 1871 y que contaba con la línea desde Madrid a Malpartida de Plasencia;
Ferrocarriles de Cáceres a Malpartida y a la frontera de Portugal, creada en 1876 y que contaba con ferrocarriles desde Cáceres a Malpartida de Plasencia y la frontera portuguesa;
 
Contaban también con el soporte financiero de la Compañía Real de los Caminos de Hierro Portugueses, con la que compartían el tráfico a través de su conexión ferroviaria con Portugal.1 La inauguración del ferrocarril de Madrid a Portugal se realizó en octubre de 1880 de mano de los reyes de ambas naciones: Alfonso XII [de España] y Luis I [de Portugal].”
 
 
 
La partidas de los trenes se producían desde la estación de las Delicias de Madrid, propiedad de la línea de ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal (MCP).
 
La situación de falta de tráfico y las pérdidas de explotación hicieron que los gestores de las líneas de ferrocarril entre Madrid y Portugal establecieran grandes facilidades para que los madrileños utilizaran sus líneas, y fue un gran éxito.
 
Transcurría el inicio del verano  de 1899, y con la llegada del calor a la capital de España se podía leer el siguiente artículo en una de las primeras páginas  de la revista Nuevo Mundo que sin reparos, y con sorna calificaba el calor propio del verano madrileño:
 
 
VERANEO EN PORTUGAL
 
“Ya ha llegado en Madrid el culminante momento del desfile. Los calores se nos han presentado en todo su apogeo, después de un mes de Junio fresco como ha habido pocos desde hace  muchísimos años. El efecto así del calor canicular se hace más sensible, y ha llegado el momento de emigrar de Madrid á todo escape, so pena de ahogarnos en esta Villa y Corte, verdadera sucursal de la Senegambia y el Senegal.
 
La afluencia de viajeros en los trenes es estos últimos días muy grande, advirtiéndose que son este año más numerosos aún que en los anteriores los que se van por la línea de Madrid A Cáceres, en dirección de las playas portuguesas. Es verdad, y hay que reconocerlo, que aparte de los no escasos atractivos de los balnearios de las costas de Portugal, entre los que no es el más insignificante su gran baratura, entra en toda esta emigración por mucho, la hábil combinación concertada entre la línea de Madrid á Cáceres y las Compañías del vecino reino, mediante la que tiene el viajero por precios extraordinariamente reducidos la inmensa facilidad de ir y venir desde Madrid á cualquiera de aquellas playas, pudiendo además detenerse como quiera y cuando quiera en no importa qué pueblo ó capital de los del itinerario. .
 
Así es, que el que quiere huir del calor de Madrid y tomar baños de mar en Espinho, Figueira da Fox, Matusihnas, Villanova do Conde y cien pueblecitos más, a la vez que consigue su objeto, puede con su mismo billete hacer un preciosísimo viaje de circunvalación, Visitando Oporto, Lisboa, Coimbra, Braga, es decir vistando de un extremo á otro á casi todo Portugal.
 
Los billetes se expenden cualquier día en precios de ida y vuelta dando tiempo para regresar  hasta el  31 de Octubre.”
 
 

 
No deja de sorprender la modernidad de la oferta que menciona es artículo  de 1899, en la que se combinan elementos propios de lo que luego sería el puente aéreo –billetes abiertos sin fecha concreta que se pueden utilizar en largos periodos de tiempo, y el paquete propio de lo que sería el “Interrail”, pudiendo los pasajeros detenerse en cualquier parada del trayecto en España o Portugal, y volver a subir en días posteriores sin incrementar el precio del billete.
 
Asimismo es sorprendente para los que vivieron las épocas posteriores a las Guerras mundiales, la facilidad para pasar las fronteras entre dos países que se realizaba sin problemas.
 
 
 Y es que el final del siglo XIX representa todavía la época dorada del ferrocarril, que poco a poco sería desplazado durante el siglo XX por el automóvil y las carreteras como medio de transporte prioritario.
 
 
La Guerra Civil en España (1936-1939), y la segunda guerra mundial (1939-1945)  en Europa culminarían el declive del ferrocarril como medio principal de transporte.
 
La destrucción de infraestructuras por los bombardeos, y posterior reducción del tráfico de pasajeros, supuso la nacionalización por parte de la mayoría de los gobiernos de las redes de ferrocarril en casi todos los países europeos.
 
Muchas líneas europeas ya eran deficitarias y caras de mantener antes de la Guerra mundial, pero la nacionalización generalizada incrementaría en muchos casos las pérdidas,  mostrando ineficiencias propias de la gestión pública de las empresas. En muchos casos las empresas de ferrocarriles europeas nacionalizadas tardarían decenios en recuperar ofertas y tarifas atractivas como las que existían en el siglo XIX.
 
 
Y es que el “progreso” es muchas veces una ficción política y también mediática,  dos disciplinas que se alimentan en muchas ocasiones del desconocimiento de lo que anteriormente sucedía.
 
 
A continuación,  una muestra del tipo de veraneo que muchos de los madrileños de 1899 podían permitirse gracias al ferrocarril y alas tarifas preferentes.
 
 

PLAYA DE ESPINHO: “INTERRAIL” Y AIR BNB YA EXISTÍAN EN EL SIGLO XIX

No solamente sorprende que existieran en el siglo XIX tanto un  “Interrail” o ciertas tarifas abiertas tipo “puente aéreo” entre España y Portugal, con el objetivo de promover el turismo de la numerosa clase media madrileña, sino que sorprende observar que también existía de modo generalizado la propuesta de alquiler de villas enteras amuebladas, algo que Air BnB ha puesto de moda en el siglo XXI de modo digital.
 
Sirva a modo de ejemplo este anuncio que resume todos los servicios y facilidades que para los madrileños ofrecía Portugal en 1899, insistiendo en su precio accesible
 
 
BAÑOS DE MAR EN ESPINHO
(PORTUGAL)
 
PLAYA de PRIMER ORDEN
La mejor de Portugal
Más baratos que en ninguna otra playa
MAGNÍFICOS HOTELES
Orquesta y Conciertos
diarios en todas las Fondas y Casinos
mañana y tarde
 
CASAS AMUEBLADAS
MUY CONFORTABLES Y BARATAS
 
HERMOS0S PINARES
Y CAMPIÑA MUY PINTORESCA
OLEAJE SIEMPRE IMPONENTE
 
Seguridad absoluta para el bañista
 
A MEDIA HORA DE OPORTO
——— Trenes de hora en hora ——.,
 
El viaje de Madrid á Espinho
-en primera clase, ida y vuelta, 86,10 pesetas:
- en segunda, 59,65,
- y en tercera, 28,40.
 
- Billetes valederos desde 1º de Junio al 31 de Octubre.
 
Era difícil ofrecer más facilidades al usuario….
 
 

DEL VERANEO A LA CARTILLA DE RACIONAMIENTO, Y AL VERANEO DE NUEVO….

 
La recurrente vertiente destructiva de la naturaleza humana, que arrasa  sus países y ciudades ya sea en Guerras internacionales -o Guerra Civil en el caso de España-  cada cierto tiempo, supusieron en el siglo XX el retroceso de Europa  - primero entre 1914 y 1918-, y luego y de forma mucho más destructiva entre 1936 y 1955 por lo menos,  hasta una situación social  propia de 100 años antes en Europa.
 
Se perdieron en el segundo tercio del siglo XX gran parte de los hábitos y modernidades ya existentes en el siglo XIX y primeros años del siglo XX para la numerosa clase media europea,  y también se retrocedió mental y económicamente en las condiciones de vida de los ciudadanos.
 
En España la “Cartilla de Racionamiento” existiría entre 1937 –establecida primero en Zona republicana durante la guerra- y su se prolongaría hasta 1952.
En Reino Unido la Cartilla de Racionamiento estaría vigente entre 1940 y 1954, en Alemania Federal entre 1939 y 1950, y en Francia entre 1940 y 1950, por ejemplo.
 
El atraso y las secuelas de la destrucción del siglo XX dejarían huella. Europa dejaría de ser el centro del mundo desde la Segunda Guerra Mundial.
 
Tras las secuelas de las guerras europeas, mundiales o civiles, se tardaría más de 20 años en recuperar una situación de bienestar equivalente al de la época previa a la Segunda Guerra Mundial.
 
El surgimiento en el siglo XX de los antiliberalismos destructores de mentalidades, de riqueza y que fueron responsables de la torpe mentalidad maniquea, esencialista de ese siglo XX, permitieron que sus discursos ocultaran la existencia previa a comienzos del siglo XX de un mundo más fácil, más accesible a muchos miembros de las clases medias.
 
Y es que las clases medias que resurgirían en Europa a partir de finales de los años 50 del siglo XX ya existían a finales del siglo XIX y principio del siglo XX en toda Europa, España incluida.
 
Los países que cayeron en el marxismo-leninismo tendrían que esperar muchos más años, y no podrían recuperar las libertades económicas y civiles hasta los albores del siglo XXI –y muchos siguen sin recuperarlas aún-.
 
Las estadísticas publicadas en el decenio de 1920 en la propia revista “Nuevo Mundo” informaban que más de 400.000 madrileños del 1.000.000 que habitaba la ciudad en esa época– un 40%- había salido de veraneo.
 
Es una cifra elevadísima puesto que si lo comparamos con datos actuales, en el siglo XXI, por ejemplo estadísticas españolas sobre el veraneo del año 2016 consideran que sale fuera de viaje en verano fuera de su ciudad habitual de residencia, por lo menos una semana  al año, alrededor de un 60% de la población.
 
Se desmienten así los discursos de  atraso generalizado que se repetían de forma inexacta en el segundo tercio del siglo XX, sobre la situación económica de la España de entre 1900 y la Guerra Civil.
 
La recuperación durante el decenio de 1960 de la renta por parte de la economía española, una vez que se suavizaron las restricciones legales a la inversión, y que gracias al plan de Estabilización de 1959 se equilibró el eternamente desequilibrado presupuesto público , evitando los perniciosos efectos inflacionistas,.
 
Esto permitió que de nuevo una nueva clase media -que la Guerra Civil destruyó en España, pero que ya existía de modo numeroso en las capitales de provincia españolas- recuperara el hábito de veranear.
 
Sin embargo el hábito de los madrileños de clase media de ir a Portugal antes de la Guerra Civil sería sustituido por la Costa Mediterránea española desde 1960, así como por otros destinos nacionales en España.
 
No había que perder las divisas que los extranjeros dejaban en España desde 1960, y era importante que los españoles que podían veranear lo hicieran dentro de nuestras fronteras para no perder divisas, y que la balanza de pagos no se deteriorara…
 
Portugal sería sustituido como destino importante de la clase media madrileña, y la costa mediterránea española sería el nuevo destino prioritario de los habitantes de la capital de España.
 
Por último,  el tren sería sustituido por el vehículo particular en la segunda mitad del siglo XX de forma generalizada.
 
La era dorada del tren como medio de transporte principal de la población había terminado en la segunda mitad del siglo XX por el desarrollo de la industria del automóvil, más adaptado a los desplazamientos en familia por su mayor flexibilidad y libertad, en comparación con el ferrocarril.
 

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