Lo bueno si breve….

¿Cuál es el pueblo mejor gobernado?

28 de diciembre de 2021

La lectura de las revistas gráficas semanales españolas de principio del siglo XX - Nuevo Mundo, La Estampa, Cosmópolis… - nos muestra un mundo de cultura y conocimiento que se ha diluido en este siglo XXI, a pesar de haberse incrementado las plataformas en las que se escribe por la existencia de internet y de otros nuevos medios de difusión...

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Y es que a quienes nos gusta más el pasado el que futuro, el revisar las páginas de archivo de unas publicaciones que pretendían hace 100 años ampliar el conocimiento cultural de una generalidad de lectores, nos produce una sana envidia y nostalgia de la “patria perdida” la España de principio de siglo XX, al comprobar en lo que se ha transformado la inmediatez y la sobreabundancia de textos –más bien poco transcendentes- que circulan cada día por los móviles, tablets y ordenadores del mundo actual (aunque ello haya tenido como efecto positivo innegable el aumentar la base de lectores en España y en el mundo).

 

Después de los experimentos totalitarios del siglo XX, a base de los asesinatos,  revoluciones, gulags, campos de concentración etc…que pretendían cambiar la naturaleza humana, se ha demostrado sin embargo que la “Naturaleza Humana” existe, y que la maldad tarde o temprano es vencida por la libertad… a pesar de malos momentos, años, decenios, o siglos…

 

De todos modos, lo que no cambia es la búsqueda de una llegada al “paraíso en la tierra”, en esa visión filosófica occidental idealizada de la línea del tiempo dibujada como una línea ascendente, buscando una perfección de la que muchas veces se aleja la humanidad abruptamente.

 

Es por ello que es de agradecer el texto –breve, conciso- que se publicaba hace casi 100 años y que aúna las virtudes de la sabiduría clásica –que no da soluciones milagrosas- , que tantas veces los “arrasadores de la tradición” desdeñaron en el último siglo, para implantar la cultura de “la nada” y de la destrucción. 

 

Dice así ese texto sin firma, propio de civilización Greco-Romana, cuya sabiduría expandiría luego la Monarquía Española, aplicando en ella sus principios de gobierno a todos los territorios y mares con su expansión de los siglos XV a XIX en su Imperio Europeo y Ultramarino:

 

“¿CUAL ES EL PUEBLO MEJOR GOBERNADO?

 

En uno de los muchos banquetes que en su casa celebraron los siete sabios de Grecia, promovieron durante la sobremesa –nunca discutían antes los sabios de Grecia-  un debate sobre este tema transcendental:

 

¿Cuál es el pueblo mejor gobernado?

 

He aquí los pareceres de tan sapientes varones:

 

- Solon: “Aquel en que la injuria hecha a un particular interesa a todos los ciudadanos.”

 

- Bias: “Aquel donde la ley está en el lugar del que manda”.

 

- Anacarsis: “Aquel donde la virtud es honrada y enaltecida.”

 

- Tales: “Aquel donde los ciudadanos no son ni muy pobres ni muy ricos”.

 

- Pitaco: “Aquel donde los empleos se dan siempre a los buenos y nunca a los malos”.

 

- Quilón: “Aquel donde se hace más caso de la ley que de los oradores.”

 

- Periandro: “Aquel donde la autoridad está en un corto número de virtuosos.”

 

 

Y es que nunca los maximalismos sin ponderación, sin reflexión, ni finura, sirvieron para llegar al “buen gobierno”.

 

Concluía ese breve compendio del saber clásico sobre las virtudes de la buena gobernanza con esta frase.

 

Las definiciones no pueden ser más concisas ni más ceñidas a la naturaleza de tan vasto y complejo problema. Los verdaderos sabios se distinguen en que piensan mucho para hablar poco.”

 

Frase última que admira quien suscribe estas líneas -sabiendo que no cumple los requisitos en ella enumerados, (y que quiénes gobiernan actualmente España los cumplen aún menos)- y, para hoy desdecir a aquellos que creen que uno no puede ser breve, no tengo más que añadir…

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