Putin, Rusia y Ucrania: el Proyecto de Soljenitsin

CAPITULO I ¿POR QUÉ HA INVADIDO PUTIN UCRANIA?

03 de mayo de 2022

En tiempos de guerra, es difícil separar la opinión interesada, o la propaganda, de los hechos de la Historia. Las motivaciones de Vladimir Putin para invadir Ucrania abarcan varios ámbitos, pero el motivo principal es su veneración por el Premio Nobel de 1970, nacionalista ruso, víctima de la tortura Soviética, admirador de la Rusia Zarista y luchador anticomunista Alexandr Soljenitsin (1918-2008), que es el referente teórico de Putin en lo filosófico –se consideraba un nacionalista o un “patriota” ruso- y es el guía de Putin también en lo político (pero no en lo militar).

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Ahora que se cumplen más de dos meses de guerra en Ucrania, tras la invasión rusa iniciada en Febrero de 2022, ordenada por VladimirPutin, los medios de comunicación mundiales, plagados de “expertos” y analistas de todo ámbito –político, militar y hasta deportivo….- han esgrimido toda serie de explicaciones a la invasión Rusa, muchas de ellas contradictorias, como es propio del ser humano.

Según diferentes visiones, la responsabilidad sería más de la OTAN, o de la Unión Europea -que en su expansión hacia el Este no habrían dejado a Putin otra opción que recuperar por la fuerza esas tierras de Ucrania- que del propio Vladimir Putin.

 

Lo cierto sin embargo es que la invasión de Ucrania no puede entenderse sin comprender lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) cuyo desastre –el entramado Soviético ideológicamente en su marxismo originario reivindicaba ser “antipatriota”- y paradójicamente terminó con su desarticulación en diferentes repúblicas independientes en 1990-1991, y cuyos gobiernos -por supuesto- empezaron a aplicar un nacionalismo cerril en la mayoría de los casos, que acabó creando conflictos “fronterizos nacionales” con sus anteriores “vecinos regionales” dentro de lo que había sido la U.R.S.S.

 

La invasión de Ucrania no es más que uno de las múltiples secuelas que dejó ese reino de la “mentira” que fue el Marxismo Leninismo, en el  que idílicamente las patrias –y las naciones- iban a desaparecer… (y por supuesto no desaparecieron. En 1991, al final de la URSS,  todas las identidades “tribales”, germen de las ideologías nacionalistas, seguían existiendo y empezaban a alimentarse abiertamente los principios de “construcción nacional” basado en hechos “diferenciales” en esos países que eran anteriormente “regiones” soviéticas.)

 

La motivación inicial de la invasión de Ucrania puede ser explicada de modo histórico de forma inteligible, y la motivación del dirigente ruso Vladimir Putin es la admiración inmutable, desde que aquel tomó el poder en Rusia en 1999,  por las teorías de Alexandr Soljenitsin –que se consideraba un nacionalista ruso admirador de los zares- para reorganizar el antiguo territorio soviético.

 

No hay que olvidar Soljenitsin fue perseguido y torturado por los Comunistas de la URSS por considerarse un “patriota” Ruso que ansiaba mayores grados de libertad –sin por ello querer un sistema liberal –y que reivindicaba a la nación Rusa sin complejos, lo que le costó ser considerado un “anti-revolucionario”, palabra sinónimo de opositor anti-comunista...  

 

Y es que el escritor ruso es el inspirador de Putin (casi) al pie de la letra.

Soljenitsin se consideraba un patriota ruso, y sin negar ciertas particularidades a las tierras de Ucrania, consideraba que esa tierra debía permanecer vinculada a Rusia, y criticaba sobremanera el radicalismo de los nacionalistas Ucranianos.

 

PUTIN-SOLJENITSIN: UNA RELACIÓN DE APRECIO MUTUO.

Entre 1999 y 2008, las fotos de Vladimir Putin y Alexandr Soljenitsin (1918-2008)  son múltiples entre la subida al poder del primero, tras alcanzar el primero puesto de primer Ministro del “Gobierno Federal de Rusia” en 1999- y poco después el puesto de Presidente de Rusia en 2000-,  y el fallecimiento del Premio Nobel Soljenitsin en 2008.

 

Pero no solamente hay fotos de Vladimir Putin con Soljenitsin en vida del segundo entre 1999 y 2008 –habiéndole concedido la máxima condecoración rusa Putin a Soljenitsin en 2007-, sino que tras el fallecimiento del escritor en 2008, el culto al premio Nobel de 1970 por parte del actual dirigente ruso se prolonga hasta nuestros días.

 

Las fotos de sus ofrendas a su tumba con Putin arrodillado, y de la inauguración por parte de Putin,  de la estatua que honra al escritor en 2018 –coincidiendo con el centenario del nacimiento de Soljenitsin-  muestra la referencia permanente del dirigente ruso a Soljenitsin.

 

Y lo más importante: las múltiples referencias a los escritos del escritor, tanto en lo relativo al sistema “democrático” ruso que no debía imitar a las democracias occidentales, como a los escritos  nacionalistas rusos de Soljenitsin, en las proclamas y arengas tras la anexión rusa de Crimea en 2014, y a la “pendiente” solución  a la región del Donbass que Lenin donó a Ucrania, disputada en una guerra de “baja intensidad” desde antes de la invasión rusa.

 

Por supuesto en los días previos a la invasión reciente del resto de Ucrania en Febrero de 2022, la base “ideológica” puede encontrarse en los escritos de Soljenitsin, en los cuales Soljenitsin reivindicaba la vinculación dentro de la “Gran Rusia” de Rusia, Bielorusia y Ucrania.

 

Pero si no podía realizarse debería permitirse la autodeterminación de los territorios que lo deseasen (eso sí sin violencia ni fuerza alguna…)

 

Algunos artículos de prensa  principio del siglo XXI califican sin dudar de “admiración mutua” lo que sentían el uno por el otro:

 

Admiración de Putin hacia Soljenitsin.  por ser Soljenitsin un “patriota” ruso cuando no se podía serlo…

Soljenitsin el escritor e intelectual hecho a sí mismo, representaba el sufrimiento que había experimentado en sus carnes durante la dictadura soviética el pueblo ruso y sus vecinos,  como símbolo de la perpetua lucha del comunismo contra su propio pueblo y habitantes de toda clase social – Soljenitsin era un hombre de extracto medio.

 

Mientras Lenin había repetido en su doctrina confusa, violenta y contradictoria :

 

“ Lenin en 1915 , llegó a declarar: “Nosotros [los revolucionarios marxistaleninistas] somos antipatriotas.”  […] y, durante 20 años , la palabra “patriota” tuvo entre nosotros exactamente el mismo significado que “contrarrevolucionario”.

 

En cambio Soljenitsin se consideraba a sí mismo un patriota ruso sin complejos durante todo el periodo soviético y llegó a escribir en 1974,

criticando de modo repetido y conciso en época Soviética el antipatriotismo de la URSS, que redundó en una fragmentación del antiguo territorio zarista, y la debilitación de Rusia:

“Esta renuncia a la Ideología [comunista] , aunque indecisa, comenzó a manifestarse hace ya tiempo entre nosotros [ los rusos] , cuando nos preguntábamos qué explicación podía tener ese “contubernio” entre marxismo y patriotismo y comprendimos que [la negación del patriotismo ruso] era una insensatez”.

 

Y llega Soljenitsin a atribuir al “antipatriotismo” de los Marxista-Leninistas –que imposibilitaba defender la idea de “nación rusa”, y se era tratado como “anti-revolucionario” quien pretendía defender a la nación rusa- el fracaso y el desafecto de los ciudadanos a la ideología de la U.R.S.S.

 

La fracasada ideología marxista-leninista, aunque decía iba a “liberar” y acabar con las opresiones humanas, acabó aplastando a todos los campesinos, obreros o escritores… y al patriotismo ruso, pero Soljenitsin no por ello dejó de reivindicar el nacionalismo ruso

 

Tampoco hay que intentar comprender porqué Vladimir Putin, un antiguo agente del KGB–servicio secreto de la U.R.S.S,  -y que en teoría era el Imperio de los “antipatriotas”-  acaba siendo un patriota ruso que admira al “patriota ruso” Soljenitsin , e intenta recuperar territorios independizados de la nación rusa como Ucrania…

 

 

- Admiración de Soljenitsin hacia Putin:

Por ver en él antiguo agente del KGB un potencial restaurador de la patria rusa, que el marxismo-leninismo  comunista había empobrecido, procediendo a trocear la Rusia Zarista en una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, dónde esas Repúblicas eran en gran parte “ficticias”, destruyendo el espiritual y económicamente los territorios dominados por Rusia entre 1917 y 1990-1991.

 

Soljenitsin no se fijaba en los antiguos servicios a la U.R.S.S. del agente Soviético Putin, sino en su voluntad futura de restaurar la grandeza de Rusia (no de la U.R.S.S.)

 

Antes de abordar el proyecto de Soljenitsin de 1990 para la “Gran Rusia”  o la “Madre Rusia” tras la caída del comunismo,  es pertinente remontar brevemente a la teoría marxista leninista, que en la visión de Soljenitsin –y en la práctica- es la que arruina a la patria Rusa, y que Putin buscará restaurar tras su llegada al poder desde 1999, en los últimos 23 años  (no siempre con éxito).

 

En el epilogo de su libro de 1990 publicado en español en 1991 bajo el título  “Cómo reorganizar Rusia. Reflexiones en la medida de mis fuerzas.”

 Soljenitsin escribió la siguiente frase:

 

“El reloj del comunismo ha dado todos sus golpes. Pero el edificio de hormigón aún no se ha derrumbado. Y no debemos, en lugar de salir liberados, perecer aplastados bajo sus escombros”.

Las ruinas de Ucrania que hoy vemos en 2022 son heredadas de los desastres del Comunismo y quizás de la mala interpretación de los postulados de Soljenitsin realizada por Putin…. Porque según se desprende del espíritu de sus escritos, jamás Soljenitsin hubiera aceptado el uso de la violencia a la soviética para supuestamente salvar a la nación Rusa.

 

¿QUÉ IBA A OCURRIR -EN TEORÍA- CON LAS LUCHAS ENTRE NACIONES DESDE LA “IDÍLICA” APLICACIÓN DEL SISTEMA MARXISTA LENINISTA? (Y CLARO: NO OCURRIÓ…)

La teoría marxista que consideraba que las “naciones” debían ser destruidas –al ser considerada cualquier nación “una estructura burguesa” que permitía la opresión y explotación de los burgueses y nobles sobre el “proletariado”.

 

He aquí la secuencia teórica de lo que iba a suceder, idílicamente, con la aplicación del marxismo, expresada de forma resumida en líneas de Artola, y cómo las naciones y el Estado iban a desaparecer…:

 

“A pesar del carácter internacional del proletariado, la revolución será nacional por lo mismo que es nacional el Estado que ha de destruir.”

 

Y para destruir el Estado burgués hay que asesinar y robar, sin conciencia ni sentimiento de culpa:  

 

 “Tras la conquista del poderse establece la “dictadura del proletariado”,

- que liquida toda oposición política [Literalmente asesinándola y acabando con los órganos de votación]

- y lleva a cabo “la expropiación de los expropiadores”,

- socializando los bienes de producción

- y haciendo surgir una forma colectiva de propiedad según el principio “a cada uno según su trabajo”.

 

Y tras establecer una dictadura, resulta que se llegaría al “desarrollo económico” y a “libertad” (no, no es broma es lo que propugnaba Marx):

 

 “ Finalmente, tras un periodo de duración indeterminada [de dictadura del “proletariado”] , se llegará a la sociedad comunista, en la que

-  el desarrollo de la producción,

- unido a la desaparición de la apropiación individual, conducirá a una situación basada en la fórmula:

“De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”,

 

Y después de todo lo anterior, robar, matar y destruir, eliminar las elecciones libres, y los derechos de sufragio, de expresión y de asociación, resulta que se llegaría a un final “feliz”, incluso despareciendo los Estados y las Naciones:

 

“[…] Creadora de la auténtica comunidad humana,

-  en que la desaparición de todas las alienaciones hará surgir el reino de la libertad

- y con él la expresión más completa del ser personal, social, del hombre,

-  momento en que se producirá la extinción del Estado, al perder su carácter de instrumento de opresión de clase para reducirse a simples funciones administrativas”.

 

La aplicación práctica del marxismo por lo tanto consideraba poco relevantes las fronteras de los países, estados, naciones e imperios, puesto que iban a ser destruidos cuando se produjera la “revolución mundial”,  devenir de que los fieles de la inmisericorde ideología marxista consideraban era irremediable a nivel planetario, con su destrucción y dictadura de duración indeterminada aparejadas.

 

En ese momento de destrucción de las naciones  -de todas las del planeta- , el mundo quedaría gobernado por una hermandad internacional de trabajadores  -la famosa “Internacional”- dónde las fronteras  serían irrelevantes…. (las ideologías del “cuento de hadas” violento y asesino acaban generando efectos secundarios graves cuando sus profecías absurdas no se cumplen)….

 

Vladimir Putin anunció en Febrero de 2022  una “operación especial” –eufemismo para bautizar su guerra de conquista, con el objetivo de “desnazificar” Ucrania, es decir de  acabar con los “nazis” de Ucrania.

Desde el punto de vista etimológico un “nazi” es un “nacionalista” – procede el término “nazi” de  la abreviación de “nacional-socialista” en alusión al partido de Hitler, ideología creada por Benito Mussolini –el fascismo-, movimiento escindido del marxismo leninismo – Mussolini era “el hombre de Lenin en Italia” hasta que incorpora el nacionalismo al socialismo.

Esa ideología llamada “fascismo”,  que imita Hitler, que en Alemania la bautiza uniendo los dos conceptos : el nacionalismo y el socialismo, para bautizar su totalitario partido político: Nazional Sozialistiche Deutsche Arbeiter Partei (NSDAP)

 

Un partido el NSDAP dónde los obreros no se unirían en una “hermandad internacional de Trabajadores” como preconizaban Marx y Lenin, sino en un hermandad “nacional” –dentro de sus  propias fronteras, ignorando –o aplastando a los “obreros” –y a aplastando también los “no obreros”- de otros países.

El “nacionalismo” –que es una doctrina surgida en el siglo XVIII derivada de la ideología del pensamiento de la “Ilustración”, y que se comienza a aplicar en lo político con la ideología del llamado “liberalismo político”  tras la independencia de las 13 Colonias que comienzan a conformar  los Estados Unidos de América- no lo inventa ni Mussolini, ni Hitler, ni José Antonio Primo de Rivera, pero la unión de Nacionalismo y Socialismo – socialismo entendido como “antiliberalismo” que no permite el turnismo democrático de gobiernos electos libremente- sí es una innovación política de Mussolini.

¿QUÉ ES EL NACIONALISMO?

Definir el nacionalismo es algo complicado por su naturaleza “cambiante a lo largo de los dos últimos siglos”Es muy importante resaltar en palabras de Sepúlveda que “uno de los grandes inconvenientes para apreciar la dimensión ideológica del nacionalismo es la cualidad de corpus doctrinal indiferenciado: el nacionalismo corta transversalmente el resto de grandes ideologías políticas, encontrándose nacionalistas y antinacionalistas entre liberales y conservadores, fascistas y comunistas, democristianos y socialdemócratas”

 

Según Kedourie, el nacionalismo es una:

 

 “ doctrina Universal inventada en Europa a principios del siglo XIX [que] sostiene que la humanidad se divide naturalmente en naciones, que las naciones poseen ciertas características que pueden determinarse, y que el único tipo de gobierno legítimo es el autogobierno nacional”  

 

También ha habido definiciones que asocian ideologías de consolidación decimonónicas como el marxismo, o el anarquismo al decaimiento de la religión tradicional. Este fenómeno  ha sido estudiado por Hobsbawn.

 

La coincidencia del surgimiento del nacionalismo como movimiento político en ese mismo siglo XIX, con el declive de las religiones tradicionales, hará que en cierto modo el nacionalismo sirva como sustitutivo de la religión.

 

Hay una naturaleza cuasi religiosa del nacionalismo que ha sido apuntada por muchos autores.

 

Románticos como J. De Maistre (1794) reivindicaban la necesidad de una “Religión de Estado”. El nacionalismo se conformará en parte como esa religión de Estado en muchos países y momentos.

 

Hayes en su libro “El Nacionalismo. Una religión” (1960) consideraba:

 

 “El nacionalismo puede ser lo más importante, la lealtad máxima, que impera sobre todo lo demás. Esto sucede normalmente cuando la emoción nacional se fusiona con la religiosa y el nacionalismo se transforma en una religión o en el substitutivo de una religión”.

 

Por lo tanto el nacionalismo se conforma tanto como como “un conjunto doctrinal o ideológico, una teoría de legitimidad del poder político, una interpretación de la ordenación humana y , en definitiva, un principio y una forma de ordenación política”.

 Entre estas concepciones del nacionalismo destaca también “la idea liberal de que la autoridad procede de los gobernados”, y que “todo poder central está legitimado siempre y cuando defienda  […] los intereses nacionales”.

En este sentido se pueden contraponer dos modelos de “nación”  teórica, que surgen en el siglo XVIII, y que tienen su origen en la Ilustración, y en la reacción romántica –que en lo teórico se produce en el XVIII, pero que no será asumida por los movimientos culturales hasta la segunda parte del Siglo XIX-  en que se acabarán entremezclando en sus conceptos. La mezcla de liberalismo y romanticismo,  harán del “nacionalismo” un modelo de éxito que pocos hubieran podido predecir a principios del siglo XIX..

 

Por tanto, en primera conclusión de estas líneas:

¿Realmente se puede considerar que son más “nacionalistas” o “nazis” los Ucranianos de Kiev que buscan eliminar el sentimiento ruso de las zonas totalmente rusófonas de Ucrania –especialmente en el Donbás y en la Nueva Rusia  desde Kharkov hasta Odesa- que a los gobernantes Rusos que ordenan la invasión en Febrero de 2022?

 

Lo cierto es que la guerra que vivimos en 2022 es un lucha entre dos nacionalismos excluyentes, el Ucraniano y el Ruso que buscan eliminar visos de la “identidad” del otro nacionalismo, que consideran una identidad ya sea “extranjera” , ya sea “inventada”:

 

Los nacionalistas Ucranianos consideran externa a su “nación” la identidad rusa en el territorio que tienen concedido por las acuerdos de escisión de la URSS, y posteriores tratados de reconocimiento mutuo.

 

Los rusos ocupantes buscan “salvar” de la desnaturalización, y anexionar por las armas a los “rusos” de Ucrania del “Donbás” y de “nueva Rusia”, protegiéndolos del movimiento de “construcción nacional” Ucraniano dirigido por los nacionalistas de los gobiernos de Kiev y del Oeste de Ucrania desde la revolución nacionalista Ucraniana del Maidán ocurrida en 2013.

 

Luego se añaden a esta situación la visión descrita por Maquiavelo de  “los enemigos de mis enemigos son mis amigos, tras la cual da exactamente igual la ideología de quien gobierne Ucrania: Occidente, liderado por Estados Unidos y apoyado por Unión Europea, ayuda militarmente a Ucrania y combate a una Rusia que no había calculado bien sus fuerzas militares –menores de las que ellos creían- , ni había calculado Rusia la determinación de los nacionalistas Ucranianos de defender el territorio que tienen asignado.

 

La idea de Occidente es que -aunque Rusia pueda ganar algunos  territorios  finalmente- la factura sea tan alta, que no tenga veleidades de ocupar ningún territorio más en los próximos decenios.

 

Simplificando, sería la aplicación de la máxima que uno de los duques españoles que tenía ejército propio, describió cuando la revuelta de los Comuneros de Castilla en el siglo XVI contra Carlos I de España:

 “Que gane, pero que gane poco….” 

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