Nacionalismo, marxismo y PSOE.

1977: “Cataluña puede dejar de ser la más rica”

05 de noviembre de 2021

Cuando las profecías se cumplen, es necesario recordar que no ha sido una casualidad. Cataluña y su ciudad principal Barcelona han sido gobernadas desde 1980 siguiendo unos principios intervencionistas que han expulsado a la inversión, a los empresarios y a la cultura del esfuerzo, para acoger la cultura de la subvención y de la persecución de la libertad individual, con la inestimable alianza de nacionalistas, socialistas y anarquistas.

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Aunque en ciertas ocasiones se invoca a “la historia” como un ente autónomo, capaz de enjuiciar los hechos de la suma de entes, instituciones e individuos que componen los gobiernos y las sociedades, lo cierto es que desafortunadamente no existe tal juicio histórico, en el que los responsables de algunos desastres, empobrecimientos y males de todo tipo sean “condenados” por sus acciones perniciosas.

Pero no por ello hay que dejar de comunicar sobre lo acaecido.

 

En  Agosto de 1977, destacaban en prensa las declaraciones del  liberal primer ministro de Luxemburgo de visita en España

 

“Gaston Thorn: “la  autonomía no debe alcanzar el campo económico”

[…] “No sé si se dan cuenta de que si Cataluña sigue siendo más marxista que el resto, puede dejar, por ese motivo, de ser la más rica […] “.

 

Denunciaba en 1977 el primer ministro de Luxemburgo dos riesgos en sus declaraciones, al conocer que se pretendía descentralizar España para generar entes regionales autónomos, con múltiples competencias:

- los riesgos de empobrecimiento de conceder competencias económicas a regiones que hasta ese momento habían sido pujantes en lo económico, y que podrían dejar de serlo.

- el acercamiento a las teorías económicas marxistas, que históricamente habían procedido a destruir la plusvalía –es decir a destruir la riqueza- a pesar de preconizar que la iban a “repartir”.

 

Aunque se hizo todo lo posible desde el gobierno central en la época de la Transición- comenzada por la amalgama de partidos que componían la Unión de Centro Democrático (UCD)- para evitar que los gobiernos regionales y municipales emprendieran  políticas que tuvieran como consecuencia el empobrecimiento de Cataluña, tanto el PSOE como su facción local llamada PSC, han sido participes de una suma de políticas que emprendidas por los nacionalistas catalanes excluyentes, han causado un declive relativo de Cataluña con respecto a otra regiones de España, y de Europa, permanente en los últimos decenios.

 

En el año 2021, 44 años después de estas declaraciones del primer ministro de Luxemburgo de 1977, se podía leer en múltiples artículos de la prensa española, noticias cómo la que contiene el siguiente ejemplo, extraído en octubre de 2021 de los titulares de la prensa en España:

 

“[…] esta semana se ha constatado la profunda indignación acumulada, plasmada en la nota de opinión del Círculo de Economía [de Cataluña] que alertaba de la falta de un proyecto de prosperidad a largo plazo y consensuado tanto en la Generalitat como en el Ayuntamiento de Barcelona que, según el texto, arriesga el futuro de todos y puede desembocar "en una espiral de irrelevancia económica, de lenta pero inexorable decadencia" en Cataluña.

La paralización de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona por intereses y desencuentros políticos ha sido la gota que ha colmado el vaso, pero se suma a otras trabas apuntadas por el sector económico […].

 

Y es que el gobierno regional de Cataluña desde 1980, y el Ayuntamiento de Barcelona, con una sucesión de gobiernos intervencionistas en todo ámbito –económico, social, lingüístico- de signos nacionalistas, excluyentes e intervencionistas (CiU y ERC), socialistas de inspiración marxista (cómo el PSC-PSOE y el PSUC), y la escisión anarquista del marxismo como (En Comú y la CUP),   han conseguido todos juntos lo que ya anticipaba el primer ministro de Luxemburgo durante la Transición española en 1977: Que Cataluña, aplicando criterios intervencionistas –tanto marxista como nacional socialistas- y de falta de libertad,  iba a acabar perdiendo renta e iba a empobrecerse….

 

Lo triste es que el Partido Socialista ha sido partícipe y cómplice de toda esta decadencia que ya se anticipaba hace unos decenios.

 

Y no solamente no rectifica el PSOE los errores cometidos en Cataluña con la expulsión de la libertad económica e individual, sino que está contribuyendo desde que se produjo la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español, a hacer virar hacía un marxismo denostado –atrasador- a ese partido en regiones como Valencia y Baleares que siguen al pie de la letra los errores cometidos en Cataluña.

 

Pedro Sánchez anuncio en el 40º congreso del PSOE celebrado en octubre de 2021 que retornaba a la senda de la “Socialdemocracia”, según titulaba un diario nacional, con la intención de alejarse de los marxista-leninistas de Podemos:

 

“Sánchez abraza la socialdemocracia para ganar el centro.”

 

Lo cierto es que las palabras y conceptos suelen valer poco en política, pero en Historia y en Economía suelen ser más fácil de delimitar.

 

La Social Democracia moderna, desde que se funda la Comunidad económica Europea a mediados del siglo XX, significa que el “socialdemócrata” es un modelo en el que los partidos Socialistas -otrora marxistas totalitarios-reconocen el principio de la propiedad individual, del libre comercio y de la inalienable individualidad del ser humano.

 

En  la transición española,  Felipe González debió aceptar ese concepto de Socialdemocracia –opuesto al que reivindicaba Rosa Luxemburgo bajo ese mismo nombre a principio del siglo XX- para que el PSOE fuera aceptado por François Mitterand y Willy Brandt como un partido europeísta, que creía en la libertad, y que RENUNCIABA FORMALMENTE AL MARXISMO para ser admitido en el club de partidos democráticos.

 

Las obras de Rodríguez Zapatero, acercando  desde 2003 al PSOE a los partidos totalitarios de Izquierda populista, pactando con los nacionalistas más excluyentes en Cataluña, y contribuyendo a empobrecerla supusieron un alarmante cambio de tendencia.

 

Además Rodríguez Zapatero, mientras reivindicaba la “memoria histórica” maniobraba para ocultar la historia totalitaria del PSOE.

 

Mientras prohibía honrar a todo tipo de personajes que él consideraba “franquistas” en la ley de 2007, sin embargo readmitió en 2009 a todos los marxista-leninistas del PSOE, totalitarios y violentos,   expulsados en 1946 por Indalecio Prieto:

- como Ramón González Peña (responsable de centenares de asesinatos en el Golpe de Estado socialista contra la república en Asturias en 1934).

 

- cómo Ángel Galarza Gago (responsable de miles de secuestros, robos y asesinatos de la Checa de la calle Marqués del Riscal creada por el Partido Socialista en 1936, que dirigía a través de su jefe de escolta).

 

- cómo Julio Álvarez del Vayo (Ministro socialista que permitió a pesar de las solicitudes de decenas de diplomáticos acreditados en Madrid en 1936 y 1937,  que las checas Socialistas siguieran ejecutando a secuestrados por las Milicias Socialistas durante los años 1936 y 1937, y que fue creador de un grupo terrorista FRAP “Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), […] fue una organización terrorista […] Apoyada por una ideología mayoritaria maoísta o marxista-leninista”).

 

Y lo más grave es que Rodríguez Zapatero  readmitió en 2009 en el PSOE a todos estos totalitarios marxista-leninistas, que querían instaurar una dictadura soviética en España, y que fueron promotores e inspiradores de cobardes asesinatos terroristas de toda índole, sin haber pedido perdón por haber participado en esos sangrientos crímenes mientras eran militantes del Partido Socialista.

 

Regresando a Cataluña, lo sucedido en estos decenios es la muestra de que el intervencionismo, la falta de libertad individual en la educación, y la persecución de la idea del emprendimiento acaban empobreciendo a las sociedades.

 

Pedro Sánchez tiene el desafío de volver a transformar al PSOE en un partido Socialdemócrata en el sentido actual de la palabra: europeísta, respetuoso de la libertad individual, de la propiedad y de la libertad de empresa, y de la economía de mercado que es la que genera “plusvalía”….

 

Es cierto que incluso durante la época de Felipe González, la franquicia local del PSOE, el PSC, actuó  como un partido nacionalista-socialista, absolutamente intervencionista y en contra de los intereses de desarrollo Cataluña en todos los entes que gobernó.

 

Hoy que Cataluña es ya percibida en España como una rémora en lo económico y en lo espiritual, en la que hasta los jugadores nacionalistas del FC Barcelona dicen envidiar la libertad que existe en Madrid,  quizás sería bueno que Pedro Sánchez rectificara, y que no se deje arrastrar el PSOE, generalizando a toda España por los errores en los que también fue partícipe el PSOE a través del PSC,  que hicieron que Cataluña dejara de ser la más rica.

 

En una Cataluña, encerrada en su propia pequeñez desde hace tantos decenios parece imposible la rectificación, desgraciadamente.

 

El seguir presentando los “recortes” y equilibrio presupuestario que la Unión Europea solicita a España como algo negativo, es neo-marxismo empobrecedor.  Gestionar adecuadamente es no gastar en los presupuestos el dinero de las generaciones futuras sin haberlas consultado.

 

El PSOE parece haber olvidado lo que significa el “bien común” que no es otra cosa que favorecer la actividad económica y la reducción de las trabas y de la administración al ciudadano, reduciendo su peso y los impuestos … tal y como hacen las regiones más prósperas de Europa y de España

 

Luego dirán que no se había avisado….

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