España necesita digitalizar las redes para descarbonizar

26 de septiembre de 2021

La digitalización de las redes eléctricas de distribución facilitará la participación de los usuarios en la descarbonización y permitirá garantizar el suministro de forma más sencilla, reduciendo los tiempos de interrupción y de mantenimiento. Sin embargo, los avances en este proceso en España siguen siendo insuficientes para operar una red con masiva incorporación de recursos energéticos distribuidos y para integrar a todos los participantes en el sistema.

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Es una de las tesis que sostiene el informe ‘La digitalización de las redes eléctricas de distribución en España’, elaborado por el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas. El documento incide en la necesidad de que todos los agentes del sistema, desde empresas distribuidoras y consumidores, hasta agregadores de demanda y la generación distribuida, se impliquen en este proceso de transformación para contribuir de forma decidida a la descarbonización del sistema energético.
Los autores del documento, publicado por Fundación Naturgy, afirman que “las redes eléctricas de distribución siguen estando poco automatizadas en comparación con la infraestructura asociada a otras industrias”, a pesar de que nuestro país es uno de los más avanzados en la instalación de contadores inteligentes.

“Puede considerarse que prácticamente la totalidad de los consumidores domésticos suministrados por una distribuidora de más de 100.000 clientes ya disponen de un contador inteligente en España”, sin embargo en Alemania todavía no se han instalado e Italia, que fue pionera en Europa, ya está planificado el despliegue de la segunda generación, explica Tomás Gómez, profesor del IIT de la Universidad Pontificia Comillas y uno de los autores del estudio. España, junto a Italia y los países escandinavos, está a la cabeza con una implantación prácticamente completa.
“Aunque el despliegue de los contadores inteligentes en España ha constituido un gran impulso hacia la digitalización, todavía ha de mejorarse su conectividad para que se puedan utilizar en la operación en tiempo real o a corto plazo de la red. Sin olvidar que para esta operación en tiempo cuasi real también es necesario una alta capacidad de las comunicaciones”, añade Gómez.  

Una de las principales dificultades a las que se enfrenta la distribución eléctrica es su extensión en comparación con otras infraestructuras eléctricas. En este sentido, el informe destaca las diferencias entre las zonas rurales y urbanas: mientras en las primeras la conectividad puede ser escasa, en las urbanas, “a pesar de que típicamente disponen de una mejor conectividad, la red de distribución suele estar soterrada por lo que resulta difícil disponer de una cobertura inalámbrica”.
El informe sostiene que los beneficios de esta digitalización para acelerar la transición energética son importantes, pero también son muchos los retos que representa este proceso. Gómez explica que “la digitalización de las redes de distribución no es sencilla: su extensión, la regulación, la madurez de la tecnología y la ciberseguridad, entre otros, son factores a tener en cuenta”.

La mejora de las competencias digitales y una mayor cultura digital en las empresas de distribución son otros retos de la digitalización, no solo para su gestión, sino también en el ámbito de la ciberseguridad, por la criticidad de la infraestructura y su dispersión geográfica”, afirma Gómez. “La digitalización requiere trabajadores con nuevos conocimientos y habilidades. Es necesaria formación especializada en todos los niveles educativos y formación continua para adaptarse a los cambios tecnológicos”.
En el marco de la digitalización, la ciberseguridad adquiere una relevancia muy especial, sin embargo, “aún queda camino por recorrer para establecer los mecanismos que permitan a las empresas de distribución y a los reguladores evaluar adecuadamente los riesgos asociados a la ciberseguridad, así como los costes y beneficios asociados de acometer acciones de mejora en este aspecto”, explica Gómez.

La evaluación de los costes de la digitalización tampoco está exenta de dificultades. “En muchas ocasiones las empresas de distribución han de valorar el despliegue de tecnologías o soluciones que aún están en desarrollo”, a lo que se añade la posibilidad de obsolescencia temprana una vez realizada la inversión.
Además, la transformación digital de la distribución eléctrica no puede llevarse a cabo de un día para otro de manera completamente disruptiva. Según Gómez, “esta implementación paulatina también se debe, en gran parte, a que se trata de un sector regulado, y por ello la digitalización plantea una serie de necesidades regulatorias que deben abordarse”.
El Paquete de Energía Limpia de la UE de 2019 incluía aspectos relevantes para la digitalización de las redes, pero España aún tiene pendiente varios desarrollos y cambios legislativos para lograr fijar unas reglas de juego que realmente fomenten unas redes de distribución digitalizadas y unos usuarios activos”, reclama el profesor del IIT.
La digitalización y los contadores inteligentes también juegan un papel clave en la implantación de las instalaciones de autoconsumo, tanto individuales como compartidas, y las comunidades energéticas previstas en la Directiva Europea. Y la gestión de los datos proporcionados por millones de medidores inteligentes tiene una gran importancia tanto en el mercado minorista, como para la eficiente gestión de las redes.

El informe se presentó en un webinar, el que participaron Carlos Redondo, subdirector general de Energía Eléctrica del MITECO; Guillermo Amann, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Bienes de Equipo Eléctricos (AFBEL); y Raúl Suárez, director de Redes Electricidad España de UFD. Redondo afirmó que “la digitalización no es un fin en sí mismo, persigue la transformación del sistema eléctrico”, y aseguró que debería ampliar la capacidad de conexión a las redes y cambiar el rol del consumidor en el sistema eléctrico. Para impulsar las inversiones, anunció que las próximas semanas el Gobierno publicará un Real Decreto para asignar los Fondos Europeos, con un mecanismo ágil para otorgar las ayudas.
Por su parte, Suárez explicó que “la digitalización va a permitir a los distribuidores optimizar el ciclo de vida de la estructura y la explotación, y hacerla más flexible y autónoma, convirtiendo nuestra red física en una plataforma virtual e integrando al consumidor como un agente más”. El directivo de Naturgy destacó que la digitalización generará ahorros para el sistema en términos ambientales y económicos, y destacó el liderazgo español, “como muestra la instalación de contadores inteligentes, que en España finalizamos hace 3 años”.
Amann defendió que en España tenemos un sector de fabricantes “muy potente a nivel tecnológico y con capacidad productiva competir a nivel mundial”, y recordó que “las compañías eléctricas han estado muy sensibles durante la pandemia y han seguido invirtiendo en las redes, lo que ha permitido al sector de los fabricantes superar los problemas industriales derivados de la crisis”, añadió.
 

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