La crisis con Irán y su efecto en los mercados

12 de mayo de 2018

La decisión de Donald Trump de recuperar las sanciones comerciales a Irán que Barack Obama levantó en 2015 abre un nuevo foco de tensión internacional. Previsiblemente, las auténticas consecuencias de la medida anunciada se sustanciarán en los próximos meses, cuando sepamos a ciencia cierta los sectores y las empresas que se verán afectadas y que tendrán que dejar de realizar negocios con el país.

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No obstante, la noticia ha empezado ya a tener consecuencias en los mercados. Lo hemos visto, por ejemplo, con el petróleo, que en los últimos 3 días ha experimentado un alza del 3%, hasta situarse en la cifra récord, por el momento de 77 dólares, una cota que nos veíamos desde hace más de 4 años.
En términos geoestratégicos, este repunte del oro negro tendrá importantes consecuencias para las economías de la región, y en especial para Arabia Saudí, que podrá beneficiarse tanto del efecto de sustitución de la producción que aportaba hasta ahora Irán, como de la subida de precios, que le permitirá poder financiar con holgura sus gastos estructurales y poder realizar con mayor tranquilidad su tránsito hacia una economía menos dependiente del petróleo.
Por lo que respecta al mercado de divisas, lo que estamos detectando es que, a corto plazo, parece que el impacto está siendo positivo para el dólar.
En primer lugar, el aumento de la tensión internacional y de la posibilidad de conflictos en Oriente Medio normalmente han dado como resultado la compra de dólares como activo refugio.
En segundo lugar, la subida del precio del petróleo como consecuencia de esta inestabilidad tiende a empujar al alza a la inflación y con ella los tipos de interés en USA, mientras que los de la eurozona continúan anclados por la política monetaria del BCE. Todo ello amplía el diferencial en tipos entre ambas zonas monetarias, con la consecuente presión al alza en la divisa estadounidense.
No obstante, como decíamos al principio, a más a largo plazo las consecuencias son mucho más difíciles de predecir. La poca fiabilidad que está demostrando EEUU como socio internacional terminará obligando a Europa a reforzar mecanismos independientes de transacciones internacionales que no dependan del dólar. Y ello debería ayudar a extender el uso del euro como medio de pago internacional y, por tanto, sería positivo para la moneda única.
 

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