Los bancos centrales suben las tasas de interés en sincronía para controlar las presiones inflacionarias

10 de agosto de 2022

Durante la pandemia, los bancos centrales de las economías de mercados avanzados y emergentes tomaron medidas sin precedentes para aliviar las condiciones financieras y apoyar la recuperación económica, incluidos los recortes de las tasas de interés y las compras de activos.

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Con la inflación en máximos de varias décadas en muchos países y las presiones que se amplían más allá de los precios de los alimentos y la energía, las autoridades han girado hacia una política más estricta. Como muestra nuestro Gráfico de la Semana, los bancos centrales de muchos mercados emergentes comenzaron a subir las tasas de manera proactiva a principios del año pasado, seguidos por sus contrapartes en las economías avanzadas en los últimos meses de 2021.

El ciclo de política monetaria está cada vez más sincronizado en todo el mundo. Es importante destacar que el ritmo de ajuste se está acelerando en varios países, particularmente en las economías avanzadas, tanto en términos de frecuencia como de magnitud de las alzas de tasas. Algunos bancos centrales han comenzado a reducir el tamaño de sus balances, avanzando aún más hacia la normalización de la política.
La estabilidad de los precios es un requisito previo crucial para un crecimiento económico sostenido. Con los riesgos para las perspectivas de inflación inclinados al alza, los bancos centrales deben continuar normalizándose para evitar que las presiones inflacionarias se arraiguen. Necesitan actuar resueltamente para que la inflación vuelva a su objetivo, evitando un desanclaje de las expectativas de inflación que dañaría la credibilidad construida en las últimas décadas.


La política monetaria no puede resolver los cuellos de botella restantes relacionados con la pandemia en las cadenas de suministro mundiales y las interrupciones en los mercados de materias primas debido a la guerra en Ucrania. Sin embargo, puede ralentizar la demanda general para abordar las presiones inflacionarias relacionadas con la demanda, por lo que el objetivo es un endurecimiento de las condiciones financieras.


La alta incertidumbre que nubla las perspectivas económicas y de inflación obstaculiza la capacidad de los bancos centrales para proporcionar una orientación simple sobre la trayectoria futura de la política. Pero la comunicación clara de los bancos centrales sobre la necesidad de endurecer aún más la política y los pasos necesarios para controlar la inflación es crucial para preservar la credibilidad.


La comunicación clara también es fundamental para evitar un endurecimiento brusco y desordenado de las condiciones financieras que podría interactuar y amplificar las vulnerabilidades financieras existentes, poniendo en riesgo el crecimiento económico y la estabilidad financiera en el futuro.

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