¿Con qué intención se ha convocado la reciente Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas? ¿Qué se pretende alcanzar?

08 de octubre de 2021

La Cumbre se ha convocado con la intención de identificar acciones que promuevan cambios para conseguir una transformación global del sistema alimentario que como hemos visto anteriormente la semana pasada es un caos. No se trata de conocer solo lo que está pasando hoy en el mundo. Es obvio que siempre es bueno diagnosticar acertadamente la enfermedad.

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Pero lo que la humanidad necesita hoy con urgencia es tener ideas, métodos y procedimientos para cómo arreglar la situación y cómo atajar el camino de esta encrucijada llena de riesgos e incertidumbre. Más que nunca y con urgencia tenemos que buscar caminos de una nítida mejora de la malnutrición mundial y establecer un cambio que sea transparente, inocuo, saludable, solidario, sostenible, satisfactorio, factible y urgente para los 7800 millones de personas del mundo que todos los días comemos alimentos para seguir viviendo.


Para abordar este importante y complejo desafío necesitamos avanzar y comprender con claridad cuáles son las características de los sistemas alimentarios. Cuáles son sus elementos primordiales, sus actores, sus efectos e impactos, las interrelaciones relaciones con otros sistemas, y sobre todo identificar los problemas, causas y mecanismos que provocan el desbarajuste, la ineficiencia y el desastre. Solo así podremos entre todos diagnosticar, deliberar, discutir, proponer y compartir una estrategia concreta y definida de cambio que ilumine la mejor toma de decisiones.

Tenemos que encontrar métodos y procedimientos para poner en marcha y realizar cuanto antes las acciones necesarias hechas siempre con rigor, conocimiento y experiencia. Tenemos que mejorar el grado de bienestar de la tercera parte de la población mundial que no come lo suficiente o lo hace de forma inadecuada. Tenemos que erradicar el famicidio de 10 millones de personas que mueren al año por el hambre y la malnutrición. Una tasa anual de muerte equivalente a la producida por la segunda guerra mundial. Considero que se trata de uno de los mayores escándalos de nuestro tiempo. Si a nuestra voluntad la domina la convicción de que tenemos que erradicar el hambre y la malnutrición lo podemos conseguir Si individual y colectivamente nos lo proponemos y queremos lo podemos hacer. Este es uno de los mayores compromisos de nuestra generación.

Consideraciones generales sobre los sistemas alimentarios
Unas primeras consideraciones generales sobre la naturaleza, significado y alcance de los sistemas alimentarios son las siguientes:
Los sistemas alimentarios son en primer lugar un sistema. Es decir un conjunto de actividades, susceptibles de evolución, relacionadas entre sí, que se influyen recíprocamente, que pretenden alcanzar un objetivo y todo ello en un contexto y un ámbito temporal generalmente amplio.
Dichas actividades siempre se realizan por personas y organizaciones obviamente interrelacionadas que pueden propiciar entendimiento, colaboración, compartir metas y objetivos, establecer acuerdos, fomentar relaciones humanas, colaborar en tareas comunes y compartir prioridades y valores. Son los actores y agentes del sistema.


Pero además el sistema incorpora o puede incorporar una evolución dinámica en sus actividades y agentes casi de carácter permanentemente originada y condicionada por factores, restricciones y sistemas competitivos o colindantes. La dinámica de sistemas es relevante.
Adicionalmente un sistema alimentario está vinculado ineludiblemente con los alimentos. Brevemente consideramos algunos aspectos de la producción, transformación y consumo de los alimentos
La producción de alimentos se basa en un proceso biológico, de amplio espacio territorial y marítimo, vinculado a distintas fases de la vida de plantas y animales, que requiere un gran esfuerzo humano , con una oferta fraccionada de productos, no constante a lo largo del tiempo y que se realiza generalmente al aire libre o en los océanos. La dependencia del clima, del agua, del suelo y de la biodiversidad por una parte y por otra el carácter perecedero sus productos entraña acciones de conservación importantes antes de salir al mercado y supone una actividad económica empresarial con gran incertidumbre y riesgo.


La transformación, conservación y distribución de los alimentos en todas partes, continentes, regiones, países y hogares durante todos los días del año, es imprescindible por la existencia de una demanda constante y permanente de toda la población mundial para mantener una vida digna, activa y sana.
El consumo de los alimentos por los agricultores y el resto de las personas vinculadas a otros sectores económicos como la minería, industria, infraestructuras y servicios obliga a la existencia de un mercado donde se pueden adquirir mediante compra miles de millones de toneladas de alimentos inocuos y en buen estado. En este aspecto llama también la atención que más de la tercera parte de los alimentos producidos se pierde, tira o desperdicia.
Un sistema de alimentos requiere como consecuencia un proceso integrado de producción, almacenamiento, agregación, transformación, distribución, conservación, comercio, consumo y disposición (pérdidas y desperdicios) de los alimentos. Actividades realizadas por un conjunto de actores que obviamente, mantienen un intercambio de conocimientos y prioridades de carácter técnico, económico, social y que finalmente desemboca en la creación de una cadena de valor añadido sostenible. Todo ello con el objetivo de colaborar y contribuir a alimentar a toda la población mundial.
Según la FAO, 2015, “La cadena de valor es un sistema dinámico impulsado por el mercado con una coordinación vertical de las administraciones públicas. Es un motor de crecimiento que crea un valor añadido integrado por cinco elementos: salarios, ganancias, impuestos, excedentes del consumidor y una repercusión neta en el medio ambiente positiva o negativa. Pone en marcha tres circuitos de crecimiento relacionados con la sostenibilidad económica, social y medioambiental y repercute directamente en la pobreza y el hambre.
Una cadena de valor alimentaria sostenible tiene que cumplir los siguientes requisitos:


1. Ser rentable en todas las etapas del proceso (sostenibilidad económica)
2. Proporcionar amplios beneficios para la sociedad (sostenibilidad social)
3. Tener una repercusión positiva o neutra en el entorno natural (sostenibilidad medio ambiental).”


Un aspecto relevante es que el sistema agroalimentario produce además unos medios de vida para cada uno de los agentes involucrados. Por consiguiente es necesario que el sistema sea equilibrado, fructífero, saludable y satisfactorio para sus miembros. Debido a que la mayoría de los actores y agentes son privados nunca debe de faltar una información transparente, completa y leal que fluya de principio a fin de la cadena. La sostenibilidad económica y social es imprescindible para todos.
Los sistemas agroalimentarios se originan en la agricultura, ganadería, pesca, las semillas y el sector forestal. En la tipología de agentes cabe destacar a las comunidades agrarias, rurales y pesqueras así como también a actores previos, tales como empresas suministradoras de inputs,- fertilizantes, fitosanitarios, semillas, energía, maquinaria, etc.

A los actores científicos, tecnológicos, digitales y de innovación que son parte integral de los sistemas alimentarios y fuera de ellos tienen una gran influencia en la investigación y desarrollo de la ciencia de la vida y en los sistemas de salud. También a las empresas que procesan, distribuyen y comercian “alimentos” y “no alimentos” y que forman parte de los eslabones de la cadena de valor. Otros actores relevantes incluyen las instituciones de carácter público que, como se ha señalado antes, establecen la coordinación vertical garantizando control y seguridad y finalmente otras organizaciones del sector privado, sociedad civil, academia, ONGs etc.
Una definición práctica de lo que es un sistema alimentario mundial debe de contemplar o comportar entre sus términos de referencia dos criterios esenciales
Proponer actividades concretas que puedan ejecutarse con realismo siempre al alcance de la mano y los pies en el suelo de las personas involucradas.
Definir con precisión unos términos de referencia claros y contundentes que permitan identificar con nitidez las claves para incentivar políticas, elaborar programas y establecer prioridades. Además, necesariamente incluir aspectos y dimensiones generales de tipo económico, social y sostenibilidad ambiental.


Conceptualmente y dentro de la complejidad del tema, conviene distinguir dos clases de Sistemas. Un sistema que explica y evalúa lo que ha pasado, lo que pasa y lo que va a pasar en un contexto de “business as usual”. Desde un punto de vista científico es un concepto establecido que puede ayudar a comprender el concepto de sistemas alimentarios. Sin embargo y según el Equipo Científico de la Cumbre son conceptualmente bastante restrictivos. Forrester estableció una metodología de la dinámica de sistemas que delimita, comprende y discute problemas y acciones muy complejos. Una referencia conocida de la misma a escala mundial es la de “Los Limites del Crecimiento. Meadows et al. 1972” del Club de Roma.
Un segundo sistema que mira y observa al mundo más que a su descripción. Que invita a pensar en un amplio conjunto de objetivos tales como la malnutrición, la salud, los medios de vida y la salud del planeta. Que invita a pensar en identificar una serie de factores que pueden influir en la consecución de dichas objetivos y a pensar también en las sinergias y trade-offs de todos ellos para tomar decisiones analizadas, sopesadas evaluadas en múltiples direcciones.


Las sinergias suponen que los beneficios conjuntos y asociados de varios factores siempre son mayores que la suma individual de cada uno de ellos. Por ejemplo aumentar la vigilancia y control de los alimentos que se desperdician generan beneficios múltiples en la mayor disponibilidad de alimentos, reducción de consumo de energía, ahorro de agua escasa, y menor emisión de gases de efecto invernadero.


Los trade-offs por el contrario significan que un mayor beneficio para un sector contribuye a la reducción de beneficios del otro. Por ejemplo la producción de biodiesel en Europa que puede ser considerada como un beneficio ambiental supone una gran pérdida en la biodiversidad y seguridad alimentaria de la población indígena en países tropicales como Indonesia, Tailandia, Borneo etc y al sustituir la producción tradicional por el cultivo las plantas de las que se extrae el aceite de palma para fabricar el biodiesel.
Este segundo sistema alimentario de pensamiento encaja mejor en lo que pretende la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la Naciones Unidas. SE trata de un sistema que impulsa una transformación importante, un cambio creativo en función de las necesidades para contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Hay que tener en cuenta que un mejor sistema alimentario no resuelve directamente los graves problemas de la humanidad que hemos analizado. Es un instrumento y un sistema organizado, innovador, con participación entusiasta de la juventud, apoyo científico, oportuno y esperanzador para contribuir al bienestar de todos.


Se puede obtener una mayor información sobre sistemas alimentarios en los documentos elaborados por el Grupo Científico de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas en
https://sc-fss2021.org/

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