Si no cuidamos y protegemos a los océanos, nuestra vida pierde sentido, valor y bienestar

17 de marzo de 2022

Pasar de este tema es uno de los mayores disparates de la humanidad

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Sin los océanos careceríamos de un superalimento como el pescado, los moluscos, los mariscos y las algas. No disfrutaríamos del incomparable sabor de la merluza, el besugo, la lubina, el bonito, el bacalao, los boquerones, el pulpo, los calamares, los bogavantes, las cigalas, las nécoras, las gambas, los percebes, las almejas, las ostras etc. y adicionalmente de las algas con gran potencial en la alimentación del futuro. Susceptibles además de ser cocinados como platos de gran calidad tanto en los almuerzos familiares como en la gastronomía internacional.

En relación con este Superalimento la Fundación Española de la Nutrición señala lo que a mi entender es esencial desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y nutricional:

“Lo que caracteriza al pescado es su gran variedad de ácidos grasos, particularmente su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados, concretamente de tipo omega 3. La proteína, del 15 al 32 %, es semejante a la de la carne y una vez cocinada acredita una mejor digestibilidad. Constituye una fuente de vitaminas de los grupos A, B y D. Se considera una fuente importante de minerales como el calcio, fosforo, hierro, cobre, potasio azufre, selenio y magnesio. Tienen además un alto contenido en iodo, que los diferencia de otros grupos de alimentos.

Los crustáceos y moluscos son ricos en proteínas, poseen un almacén de minerales, especialmente iodo, hierro, cinc, selenio, potasio, fosforo y calcio. En cuanto al contenido vitamínico destaca la vitamina B12 y la niacina en almejas, berberechos, chirlas, ostras y pulpo”. Pero lo que los define es el intenso e inigualable sabor a mar con diferentes matices según se consuman crudos, cocidos o a la plancha.  

La producción mundial de pescado ha alcanzado los 179 millones de toneladas en 2018, (115 millones capturados y criados en el mar y el resto en los continentes), un consumo humano per cápita de 20,5 kg que ha crecido un 50 % en los últimos 30 años. Superior al 40 %  correspondiente al de la población mundial. Aporta a 3.000 millones de personas el 20 % el consumo diario de proteína animal.  El pescado es uno de los productos básicos más comercializados en el mundo. Las exportaciones suponen un 38 % de la producción total con un valor de 164 mil millones de dólares USA., El 60 % del volumen del pescado comercializado proviene de países en desarrollo donde contribuye a generar oportunidades laborales y medios de vida de 60 millones de personas y a la vez transmite de generación en generación valiosas tradiciones y sabiduría en el arte de pescar. (El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura 2020, FAO https://doi.org/10.4060/ca9231es)  

Los océanos, desde un punto de vista ecológico ambiental, tienen un valor incalculable. Proporcionan energía renovable gracias a equipos y dispositivos para generar electricidad a partir de las olas, corrientes y mareas.

Absorben una cuarta parte de todo el dióxido de carbono que los humanos emitimos a la atmosfera, un servicio ecosistémico de enorme valo. Análogamente absorben cerca del 90 % del calor extra originado por el calentamiento global.

Los océanos juegan un papel de primer orden en ciclo del agua.

“Gracias a los rayos de sol, el agua de los mares se evapora (503 miles de km3 anuales), se condensa para formar nubes de las que emana la lluvia sobre la tierra (119 miles de km3)”. Crops and Drops. FAO 2002.

Una cantidad de agua que permite el desarrollo de la biodiversidad, la producción de alimentos, la industria y el desarrollo urbano. Y adicionalmente que podamos contar con un poderoso regulador de la temperatura de la tierra. Efectivamente, los océanos y los mares son imprescindibles para el equilibrio de los ecosistemas del planeta regulando una temperatura media de 14ºC. Y entre otros aspectos, nos permite disfrutar de la brisa del mar, del paisaje y de las espectaculares puestas de sol.

Sin los océanos que cubren más del 70 % de la superficie del globo terráqueo no se nos conocería en nuestro sistema solar e incluso en el universo como el planeta azul.

Las ventajas de los océanos también se pueden identificar en el ámbito de la salud. Se han descubierto propiedades medicinales en bacterias, cangrejos y algas y  e incluso algunos invertebrados que producen antibióticos, anticancerígenos y sustancias antiinflamatorias.

Merece la pena también destacar que el 90 % del Comercio Mundial se transporta por  los océanos y los mares. (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Transporte-UNCTAD). En conclusión, la influencia de los océanos en el equilibrio del clima, prestación de servicios múltiples y grado de bienestar de la humanidad es inmensa.

Lo dicho hasta aquí, se puede deteriorar y perder si no cuidamos y protegemos a los océanos y los mares. Las amenazas son muy poderosas. El cambio climático en los oceanos: los gases de efecto invernadero y la acidificación. El calentamiento de las aguas, el blanqueo de los corales, las especies invasoras, la contaminación de los mares, las basuras, vertidos incontrolados y los desechos de los plásticos. En 2050 habra mas plásticos que peces en los océanos. El Incremento de fenómenos meteorológicos extremos galernas, borrascas, temporales, huracanes, tifones, sunamis. Y un aumento del nivel del mar de 4 milímetros por año, con tendencia al crecimiento, pueden tener consecuencias devastadoras en el presente siglo (Intergovernmental Panel on Climate Cchange- IPCC- 2021) así como el agotamiento y la explotación insostenible de los recursos marítimos y pesqueros. Nuestra vida puede perder sentido, valor y bienestar. A mi juicio, pasar de este tema es uno de los mayores disparates de la humanidad.


ANEJO

Algunos aspectos y curiosidades de los Océanos

Más del 70 % de la superficie de la tierra está cubierta por los océanos. Contienen 1351 miles de km3 de agua salada, es decir el 97,5 % del agua existente en el planeta. El 2,5 % restante, 35 millones de km3 de agua dulce, se encuentra distribuida en los casquetes polares y glaciares (24,4 miles de km3, 1,76%), aguas subterráneas (10,5 miles de km3, 0,76%)  y  lagos, ríos y atmosfera (0,1 miles de km3, 0.01%). La temperatura media de los océanos es de 2ºC, 12 menos que la de la tierra. El agua salada se congela a -1,8ºC. Sus aguas esconden hasta 5000 volcanes activos.      

Con una profundidad media de 3,7 km los cinco océanos Pacifico, Atlántico, Indico, Ártico y Antártico están interconectados. Las aguas se encuentran en movimiento constante. Las corrientes llevan el agua de los océanos por todo el planeta en un complejo sistema dinámico de enorme cuantía, en el que las variaciones de temperatura y densidad del agua, el viento y la rotación de la tierra juegan un papel relevante.  

Zonas de los océanos

Se identifican cuatro zonas en función de la profundidad: a) hasta 200 metros (epipelágica) en la que hay suficiente luz solar para que el fitopláncton y las algas realicen la fotosíntesis y la conversión de energía en alimentos. Tiene una gran importancia desde el punto de vista de la seguridad alimentaria por la gran diversidad, variabilidad y calidad de la pesca; b) la comprendida entre 200 y 1000 metros (mesopelágica). La luz apenas se filtra y la fotosíntesis se complica. A partir de los 500 metros la cantidad de oxígeno en el agua se reduce severamente y la vida se reduce considerablemente; c) de 1000 a 4000 metros (batipelágica). Oscuridad total. No hay vida para las algas. La mayor parte de los organismos que lo habitan se alimentan de lo que se conoce como la “nieve marina” que viene a ser los desperdicios o resto de animales de las capas superiores; d) de más de 4000 metros (abisal). Muy escasas especies de apariencia extraña y sin ojos transparentes se adaptan a vivir en condiciones de apenas oxígeno, oscuridad completa, y altísima presión. En esta zona existen 5 fosas marinas que superan los 10.000 metros de profundidad, en el océano Pacifico, destacando la Fosa de las Marianas, a la altura del Mar de Filipinas con una profundidad de 10.984 metros.

Corrientes

Existen poderosas corrientes que desplazan el agua en volúmenes significativos, cuando se las compara con el caudal del Amazonas. Efectivamente, la corriente profunda de agua fría del Ártico hacia el Atlántico Norte mueve 5 millones de metros cúbicos (m3) por segundo, un caudal 25 veces mayor que el correspondiente al del rio Amazonas. Por otra parte, los vientos del oeste cálidos y húmedos de Centroamérica impulsan la corriente de El Golfo con efectos en el clima templado húmedo, más benigno que el correspondiente a su latitud en el Norte de Europa.

En la proximidad del Polo Norte el agua se enfría y acaba congelándose en la superficie del mar. Esta circunstancia provoca un aumento de su densidad debido a que solo se congela el agua dulce. El agua más salina, densa y fría es  la que alimenta las corrientes oceánicas profundas recorriendo más de 1400 km en el Atlántico Norte. Adicionalmente la fuerza de atracción de la Luna y el Sol provocan las mareas con una incidencia y gran variabilidad en la geografía marina.

Las mareas

La frecuencia, ritmo, velocidad y constancia de las mareas tienen lugar por la fuerza de atracción de la Luna al girar alrededor de la Tierra. Adicional y conjuntamente con la fuerza de atracción del Sol de la Tierra y la Luna cuando giran a su alrededor. No obstante, el efecto no es igual en todas partes. La forma y perfil de la costa, así como la profundidad del agua influye de manera precisa en la tipología de las mareas. Cuando el Sol, la Luna y la Tierra están enfilados en una misma línea recta, es decir con la luna nueva y la luna llena, los flujos de atracción coinciden. Este fenómeno provoca en todo el mundo mareas más elevadas conocidas como mareas vivas. Por otra parte, dos veces al mes, el Sol y la Luna están en ángulos rectos en relación con la Tierra. La fuerza de atracción del Sol y la de la Luna se neutralizan entre si produciendo las mareas menos elevadas o mareas muertas.  

El Mediterráneo casi no tienen mareas, con registros solo de 15-30 cm. Sin embargo, el nivel del mar en la Bahía de Fundy, en la costa este de Canadá (Nueva Escocia) se eleva y desciende superando los 13 metros.

Clima

En la profundidad de los océanos el agua fría se aleja de los polos; en la superficie los vientos empujan el agua tibia, calentada por l Sol, de una parte, del mundo a la otra, en grandes corrientes. La transferencia de calor entre el océano y la atmosfera ejerce una gran influencia sobre el clima en todo el mundo y sobre la distribución de la vida humana relacionada con los océanos.

Si la Tierra fuera simétrica, la superficie de los océanos sería más caliente en el Ecuador. Sin embargo, las investigaciones indican que las temperaturas mas altas se presentan unos grados al norte del Ecuador. Una explicación de este fenómeno es que casi toda el agua de los mares del mundo se encuentra en el hemisferio sur, en el cual solo el 19 % es tierra. Como la tierra se calienta con mayor rapidez que el agua, los continentes del hemisferio norte hacen que los mares que les rodean sean mucho más cálidos que los dl hemisferio sur.

La biodiversidad oceánica

Fue en los océanos primitivos donde se originó la vida hace 3500 millones de años. Hoy en día, los océanos cubren las dos terceras partes de la superficie de la tierra. Y contienen una comunidad de vida animal tan rica y variada como cualquiera que haya en la tierra. Esta comunidad depende principalmente de la vida vegetal del mar, que consiste en su mayor parte en diminutas algas llamadas fitoplancton. Al igual que las demás plantas, estas dependen de la luz para producir energía por lo que la mayoría del fitoplancton está confinado en las capas superiores, al igual que los cardúmenes o bancos de pesca que también se alimentan de fitoplancton.

Por otra parte, en las aguas poco profundas y en los arrecifes de coral,  el lecho marino contiene algunas de las especies de animales mas variados  y coloridos del planeta.

Sopa de Plancton

La cadena alimentaria del océano empieza con incontables millones de fitoplancton (plantas microscópicas) y con un numero igualmente considerable de zooplancton (diminutos animales que se alimentan de fitoplancton). Se multiplica en la superficie del agua como una sopa verde que también se conoce como “sopa de plancton”. Muchas especies marinas dependen de ella, desde   peces pequeños y larvas hasta el animal más grande, la ballena azul, que filtra plancton por las láminas corneas de su paladar. Las diatomeas son uno de los principales grupos de plantas unicelulares nómadas. Todo el fitoplancton utiliza la energía del sol para convertir el gua y el bióxido de carbono en azucares y oxígeno.

El mundo de la pesca y los océanos es el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 de la Agenda 2030. “Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. Es un tema de gran prioridad por su vinculación con la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre y la malnutrición. 

Los océanos junto con los recursos costeros y marítimos desempeñan un papel fundamental en el bienestar humano y en el desarrollo económico y social de todo el mundo. Son de una importancia extremadamente critica para las comunidades costeras que representan casi el 40 % de la población mundial.

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