MITIGACION DEL CAMBIO CLIMATICO EN LA AGRICULTURA Y GANADERIA

03 de diciembre de 2021

La emisión global de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) por todos los conceptos en 2019 alcanza la cifra de 54 Giga toneladas de CO2eq, unidad que representa el conjunto debidamente ponderado de CO2, Metano CH4, Óxido Nitroso N2O, Halocarbonos y Gases Fluorados.

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La incidencia de las emisiones del Sistema Agroalimentario en 2019 alcanzó la cifra de 17 Giga toneladas de CO2eq es decir un 31 % de las emisiones totales. Es significativo subrayar las contribuciones al calentamiento global de larga duración de dichos gases: CO2 65 %; CH4 17 %; N2O 6 % y Halocarbonos y Gases Fluorados 12 %.

En la etapa del Sistema Alimentario correspondiente a la Agricultura y Ganadería, en 2019, las emisiones llegaron a 7 Giga toneladas de CO2eq, es decir un 13 % del total de las emisiones. Obviamente las emisiones se produjeron en las explotaciones y empresas agrarias (farm-gate, es decir, solo en el ámbito interno de la empresa).

Teniendo en cuenta la relevancia de estos porcentajes tan elevados del 31 y 13 % referentes de las emisiones totales, inicialmente la FAO hace una serie de consideraciones, simplificando el análisis, clasificándolas en tres etapas nítidamente diferenciadas de la cadena de suministro de alimentos. La fase Previa a la producción, la producción propiamente dicha de la Agricultura y Ganadería y finalmente la fase Posterior de la producción que finaliza en el consumo de los alimentos. La fase Previa (Pre) incluye la generación de energía para la producción de inputs tales como los fertilizantes, productos fitosanitarios y materiales de embalaje de los alimentos. La fase Posterior (Post) incluye la generación y consumo de energía en la cadena de suministro de alimentos, como la transformación e industrialización, el transporte, la distribución mayorista-minorista, consumo doméstico en cocina y refrigeración, y finalmente en el vertido y gestión de los residuos incluyendo enterrados en tierra e incineración. A todo este proceso el Sistema Alimentario incluye también los cambios de uso de suelo y nuevas roturaciones para la producción agraria.

En relación con las emisiones correspondientes a cada una de las fases citadas anteriormente cabe señalar que Los procesos Pre-Post de la producción agraria, en 2019, emanaron 6 Giga toneladas de CO2eq y que las atribuidas a los cambios de uso del suelo alcanzaron las 4 Giga toneladas de CO2eq.
Características y estructura de las emisiones de la GEI de la Agricultura y Ganadería en las Explotaciones y Empresas Agrarias

¿Cuál ha sido la evolución en los últimos 60 años? ¿Cuántas son las emisiones en 2019? ¿Qué tipología de actividades en el campo de la Agricultura y Ganadería son las más relevantes? ¿Qué posibles líneas de acción se pueden identificar para reducir las emisiones de GEI en el sector agrario? ¿Como se puede hacer efectiva la mitigación del cambio climático?

En los últimos 60 años desde el comienzo de la revolución verde de la agricultura, impulsada por Norman Borlaugh (USA) Premio Nobel de la Paz 1970, las emisiones globales de la agricultura y la ganadería han evolucionado con crecimientos significativos desde 2,7 Gigatoneladas de CO2eq en un principio, pasando por 5,3 en 2009 y finalmente alcanzando las 7 Gigatoneladas en 2019. Este proceso de producción, aunque produjo efectos positivos en la seguridad alimentaria mundial, desencadenó impactos desfavorables crecientes en el medio ambiente y el cambio climático. Ineludiblemente hoy tenemos que frenarlos y enderezarlos. Un cambio radical de las emisiones es indispensable para alcanzar el objetivo de Cero emisiones netas de GEI en 2050.


En cuanto a la tipología de actividades emisoras, según la FAO, se identifican en principio las siguientes: la fermentación entérica del ganado rumiante (vacuno y ovino) con una incidencia parcial del 40 % y global del 2,8% de todas emisiones; la gestión y tratamiento del estiércol y de los excrementos del ganado con impacto parcial del 23 % y global del 1,61%; la utilización de fertilizantes inorgánicos sintéticos con efectos parciales del 13% y globales del 0,91%; el cultivo del arroz con encharcamiento que supone un parcial del 10 % y global del 0,7%; la quema de pastizales, residuos de alimentos y praderas con un parcial del 5% y global del 0,35%. Se puede apreciar que casi las dos terceras partes de las emisiones corresponden a los dos primeros epígrafes representan las dos terceras partes de las emisiones.


Desde un punto de vista de la distribución geográfica de las emisiones de GEI se hace constar que Asia es el continente con una emisión del 44 %, seguida de América con un 25 %, África el 15 % y para terminar Europa y Oceanía con un 12 y 4 % respectivamente.
A efectos ilustrativos se presentan seguidamente unas breves consideraciones sobre posibles líneas de acción para la mitigación del cambio climático atmosférico referentes al cultivo convencional del arroz y a la fermentación entérica del ganado vacuno.

El sistema de la Producción Intensiva Sostenible de Arroz

El Sistema de cultivo de Arroz Intensivo Sostenible constituye un ejemplo extraordinario de como cambiando las practicas agronómicas se puede cultivar de forma más sostenible, reducir la compra de insumos agrícolas, disminuir la demanda de agua para riego y aumentar los rendimientos. Los agricultores de pequeña dimensión están encantados con el procedimiento y consiguen más dinero.
La idea subyacente es crear las condiciones en que las plantas pueden alcanzar su máximo potencial productivo. Esto significa una menor densidad de plantación, sin encharcamiento del suelo, manteniendo los niveles de humedad pero no de inundación (ya que, en contra de la percepción general, el arroz crece con fuerza en suelos bien aireados) , y la utilización de abono orgánico (para estimular la actividad biológica del suelo) en vez de fertilizantes inorgánicos sintéticos ya que “ alimentar el suelo es alimentar la planta “. Con este sistema de cultivo, las plantas de arroz desarrollan grandes raíces y muchos tallos y producen mayores espigas y más cantidad de grano. Son también más resistentes a plagas y enfermedades y en consecuencia menos dependientes de plaguicidas que los cultivos desarrollados convencionalmente. Los agricultores aumentan aproximadamente los rendimientos en un 50 %, el uso de semillas se reduce un 80 %, se ahorra entre un 25 y un 50 % de agua y se reducen las emisiones del GEI metano. Por consiguiente, los agricultores aumentan sus beneficios.
La tecnología, originalmente desarrollada en Madagascar, pero ahora utilizada en 50 países, produce buenos resultados bajo diferentes condiciones sociales y ambientales. El secreto de tal éxito radica en el aprovechamiento de los procesos biológicos del suelo y su uso para permitir que las plantas alcancen todo su potencial.

La fermentación entérica de los rumiantes (ganados vacuno, ovino y caprino). ¿Qué es el metano entérico?

El metano entérico se produce por medio de una fermentación anaerobia, en ausencia de oxígeno, provocadas por bacterias especializadas que descomponen la materia orgánica y producen Hidrogeno (H2), dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4). Este proceso discurre naturalmente en el sistema digestivo de los animales rumiantes, provocado por una fermentación de los componentes de las plantas como la celulosa, la fibra, los almidones y los azucares. Los resultados de dicha fermentación, obtenidos mediante la rumia, origina subproductos como los ácidos acético, propiónico y butírico que se absorben posteriormente por el animal como alimentos energéticos para producir carne, leche y lana.
Los sistemas de producción de rumiantes con baja productividad, emiten más GEI por unidad de producto animal que aquellos con una alta productividad. Por ejemplo en el caso del África Sub-Sahariana las emisiones de CO2eq por litro de leche superan los 8 kg. mientras que en Europa y USA son inferiores a 1 kg. En consecuencia, la mejora de la productividad incrementa la seguridad alimentaria y ofrece una mejor forma de vida de los agricultores y ganaderos. Sin embargo, no podemos ignorar que partimos de una situación en que 430 millones de pastores pobres se dedican a los rumiantes. Un conjunto de seres humanos que supone el 55 % de todos los pobres del mundo. Por ello es imprescindible fomentar la extensión agraria con Escuelas de Campo dedicadas a la ganadería de rumiantes para asesoramiento técnico, social y ambiental, incrementar la resiliencia con asociaciones y grupos de trabajo en común ante los efectos perversos del cambio climático, identificar canales de apoyo y financiacion que permitan a estos agricultores marginados salir adelante y darles una oportunidad para que sin prisas y agobios puedan reorientar su forma de ganarse la vida.

Consideraciones finales

Los que muchas veces exigimos cambios y transformaciones rápidas desde una situación de partida grave hacia unos objetivos interesantes y necesarios, tenemos siempre que considerar que el proceso de cambio tiene que ser gradual, andando con los zapatos de todos los afectados ganadores y perdedores, y tener la paciencia suficiente, que muchas veces falta en algunos políticos que deciden a la carrera sin reflexionar lo necesario. Comprender la evolución y el cambio de vida de todos los afectados es inexcusable. En la actualidad esta consideración se puede aplicar a los efectos de mitigación del Cambio Climático cuando se decide pasar de una situación actual a otra futura con velocidad muy superior a la posible y real evolución humana de los afectados. Cambios que resultan incompatibles con objetivos y medidas aprobadas por algunos políticos mediocres y sin experiencia que ignoran las relaciones humanas y la capacidad de reacción de las personas. Por ejemplo, el problema de la espectacular subida de los costes de la energía en algunos países deberían considerarse con estos términos de referencia. Las lecciones de experiencia y conocimiento siempre fueron importantes pero en el complejo ámbito universal que vivimos hoy son imprescindibles.

 

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