EL PAPEL DE LA MUJER EN LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS

22 de octubre de 2021

¿Cómo afecta la desigualdad de Género a los Sistemas Alimentarios? ¿Qué dificultades y obstáculos en tiempos del COVID 19 ha tenido que afrontar la Mujer Rural para erradicar el hambre y la malnutrición?

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Hambre, pobreza, sanidad, educación, e igualdad de género son aspectos que tienen una relación con la vida muy directa. Me atrevería a decir que son una condición necesaria del bienestar humano. Una necesidad básica como decía Paul Streeten en los años setenta del siglo pasado. Las personas no solo los tienen sino que también los respiran, los sienten, los viven. Por consiguiente afectan muy directamente al bienestar de las personas. Parece ser que lo comentado anteriormente ha influido en la lista de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, al colocarlos en los cinco primeros lugares, (ODS 1,2,3,4,5).


La pregunta es ¿cómo afectan influyen y condicionan a los agentes y actores que son los motores de los Sistemas Alimentarios?

En las distintas fases de los sistemas alimentarios que van desde la producción al consumo de alimentos, es decir, desde que se producen en el campo hasta que se consumen en el plato, son necesarios la coordinación, transparencia, sentido común, trabajo en equipo, iniciativa, relaciones humanas, responsabilidad y liderazgo de los hombres y mujeres que intervienen y participan en todo el proceso. Una gestión eficaz es fundamental para que la cadena alcance sus objetivos y contribuya al bienestar de todos los que comemos.
Por eso, en un juego claro, limpio y leal no tiene sentido la discriminación de la mujer, la falta de equidad, la desigualdad de género. Máxime cuando la mitad de lo que comemos hoy se produce con dedicación, trabajo y un gran esfuerzo de las mujeres.


Habida cuenta que el pasado 15 de Octubre se ha celebrado el Día Mundial de la Mujer Rural tiene sentido hacer unas breves consideraciones sobre el papel que juegan las mujeres rurales en los cinco aspectos mencionados anteriormente y su relación con los sistemas alimentarios. .
“Si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso que los hombres a la tierra cultivable, la tecnología necesaria, los recursos financieros, la educación y los mercados locales, se conseguiría incrementar la producción agrícola a nivel mundial, lo que permitiría reducir 100 millones de personas hambrientas en todo el mundo. Cifra equivalente a una disminución del 12 % de esta lacra de la humanidad”. Ha declarado Marcela Villarreal, Directora de la División de Asociaciones y Colaboración con las Naciones Unidas de la FAO, el pasado 13 de Octubre de 2021, en Casa América, Madrid.
Las mujeres rurales tienen una participación muy significativa en las economías locales y en la agricultura ya que el 36 % de ellas se ocupan y dedican a las actividades agrícolas y ganaderas. Su enorme trabajo pasa desapercibido y me atrevería a decir que ignorado en la sociedad prospera que vivimos.


A mayor abundamiento las mujeres tienen una doble carga laboral, por un lado, la alimentación de toda la familia, la educación de sus hijos, el cuidado de los mayores, y el aprovisionamiento de recursos esenciales como son el agua y la leña, todo ello trabajo no remunerado. Por otro lado el cultivo del campo, la dedicación y crianza de los animales, el mantenimiento de la biodiversidad en sus huertos familiares y pequeñas explotaciones y finalmente la venta en el mercado de los alimentos en los mercados locales generalmente los fines de semana.
Biológicamente, las mujeres son particularmente vulnerables y sensibles a la malnutrición debido al incremento de necesidades fisiológicas durante los periodos de gestación y lactación. Inicialmente en relación con la gestación cabe señalar que en la actualidad la tercera parte de las mujeres en edad fértil padecen anemia por déficit de hierro en la alimentación y asumen por ello el riesgo de un proceso biológico anormal con inesperadas y difíciles consecuencias.


El nacimiento de sus hijos con menos de tres kilogramos supone un enorme hándicap durante los dos primeros años de vida de los bebes, ya que en ese periodo su cerebro tiene un desarrollo cognitivo espectacular, necesario para alcanzar después una vida normal y sana. Se evitan de esta forma riesgos de muerte prematura, enanismo, emaciación y cuidados extra de sus madres. En consecuencia los primeros 1000 días de la vida del niño (33 meses, 9 de gestación y 24 de los dos primeros años) son críticos. Razón por la cual las Naciones Unidas han creado el Programa de los Mil Días, con el fin de que los niños nazcan con tres kilogramos de peso. En mi opinión este Programa constituye la piedra angular en la que tenemos que construir el edificio de la erradicación del hambre en el mundo. Está claro que sabemos por dónde hay que empezar.


Adicionalmente, en una perspectiva psicológica y de alteración de la normalidad, la pérdida de un hijo menor de cinco años por hambre representa para sus madres una enorme desgracia, un gran sufrimiento y desesperación. Existe riesgo en los hogares de los pobres debido a que cada 5 segundos muere por hambre un niño menor de 5 años en el mundo según declara el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David M Beasly.
Tienen menos acceso a la educación, la sanidad, la renta, y a los recursos. La discriminación empieza pronto en las niñas que tienen menos oportunidad de recibir educación y el apoyo que necesitan. Opiniones científicas relevantes destacan que la falta de educación de la mujer explica la existencia del 40-45 % del hambre en el mundo. ¿Tiene algún sentido discriminar a las niñas impidiéndoles su matriculación en la escuela? Es un disparate que ignora principios éticos con muy graves consecuencias y responsabilidades.


Difícil acceso a la tierra, financiación, formación, educación inputs y equipos. Severas restricciones asociadas con su falta de acceso a recursos productivos. Falta de autonomía que las hace todavía más vulnerables a la violencia de género. Grandes dificultades para gestionar ingresos de forma autónoma.
En aspectos relacionadas con el cambio climático conviene destacar que la agricultura es el sector en que trabajan la mayoría de las mujeres de las zonas rurales. Es el más perjudicado por el impacto del cambio climático. La mayor parte de las personas más pobres del mundo dependen de manera desproporcionada de recursos naturales escasos. Son por ello vulnerables a los desastres naturales. Naciones Unidas sostiene que el 80 % de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres. En los últimos 10 años los efectos del cambio climático demuestran que las mujeres en las zonas rurales son más vulnerables que los hombres y tienen más probabilidades de morir a causa de los desastres naturaleza.

Finalmente en relación con el poder hay que señalar la escasa participación de la mujer en la toma de decisiones. No siempre tienen la oportunidad de hablar y contribuir en sesiones públicas de las comunidades y se las discrimina intencionadamente. La desigualdad de género tiene un impacto directo en la capacidad de producción. También en su habilidad para acceder a los beneficios que le brindan las oportunidades financieras y económicas. Infrarrepresentadas y con gran desventaja en su participación en el mercado de trabajo y en todo lo relacionado con la política.
Por todo lo anterior y por la desorientación, incertidumbre, desconcierto y grandes dificultades derivadas de la pandemia podemos proclamar alto y claro que las MUJERES RURALES son las auténticas HEROES DE LA ALIMENTACION. En este sentido QU Dongyu, Director General de la FAO, en la Conmemoración del Día Mundial de la Alimentación de este 16 de Octubre, declaró en la sede de la FAO en Roma


“Rindamos homenaje a todos nuestros Héroes de la Alimentación del mundo entero que continuaron trabajando contra viento y marea para garantizar que todos tuviéramos comida”


Otorgar poder a las mujeres en sus comunidades constituye una línea clara de acción. Las mujeres son las que más contribuyen a la agricultura, a la economía rural y al mantenimiento de la biodiversidad, es decir un conjunto de desafíos importantes que los hombres no tienen. La FAO pretende sumar esfuerzos, articular redes, identificar desafíos, divulgar es experiencias y conocimientos sobre el empoderamiento y la autonomía plena de las mujeres rurales. También es necesario ofrecer oportunidades para apoyar a las mujeres en el empleo y en el emprendimiento. Invertir en igualdad de género reduce los impactos del cambio climático en los más pobres de los pobres del mundo. Necesitamos un nítido impulso en las inversiones para cerrar la discriminación de la mujer.

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