FMI: La desaceleración del crecimiento económico mundial es cada vez más evidente,

14 de noviembre de 2022

Las perspectivas de crecimiento económico mundial se enfrentan a una combinación única de vientos en contra, incluida la invasión rusa de Ucrania, los aumentos de las tasas de interés para contener la inflación y los efectos persistentes de la pandemia, como los bloqueos de China y las interrupciones en las cadenas de suministro.

Compartir en:

A su vez, nuestra última Perspectivas de la economía mundial, publicada el mes pasado, redujo nuestro pronóstico de crecimiento mundial para el próximo año a 2,7%, y esperamos que los países que representan más de un tercio de la producción mundial se contraigan durante parte de este año o el próximo. Además, como analizamos en nuestro último informe preparado para el Grupo de los Veinte, los recientes indicadores de alta frecuencia confirman que las perspectivas son más sombrías.
Como muestra el gráfico de la semana, ha habido un empeoramiento constante en los últimos meses para los índices de gerentes de compras que están siguiendo una serie de economías del G20. Estas medidas basadas en encuestas miden el impulso de la actividad manufacturera y de servicios.

Como ilustra el gráfico, las lecturas de una proporción creciente de países del G20 han caído de territorio expansivo a principios de este año a niveles que indican contracción. Eso es cierto tanto para las economías avanzadas como para las de mercados emergentes, lo que subraya la naturaleza global de la desaceleración.
Si bien las publicaciones del producto interno bruto para el tercer trimestre sorprendieron al alza en algunas de las principales economías, las publicaciones del PMI de octubre apuntan a una debilidad en el cuarto trimestre, particularmente en Europa. En China, los confinamientos intermitentes por la pandemia y el sector inmobiliario en dificultades están contribuyendo a una desaceleración que se puede ver no solo en los datos del PMI, sino también en la inversión, la producción industrial y las ventas minoristas. Esto inevitablemente tendrá un impacto significativo en otras economías debido al gran papel de China en el comercio.
A pesar de la creciente evidencia de una desaceleración mundial, las autoridades deberían seguir dando prioridad a contener la inflación, que está contribuyendo a una crisis del costo de la vida, perjudicando más a los grupos vulnerables y de bajos ingresos. Como se destaca en nuestro informe del G-20, el entorno de política macroeconómica es inusualmente incierto.
Sin embargo, es probable que en muchos países se necesite un ajuste fiscal y monetario continuo para reducir la inflación y abordar las vulnerabilidades de la deuda, y esperamos un mayor endurecimiento en muchas economías del G-20 en los próximos meses. No obstante, estas acciones seguirán pesando sobre la actividad económica, especialmente en sectores sensibles a los intereses como la vivienda.
Los desafíos a los que se enfrenta la economía mundial son inmensos y el debilitamiento de los indicadores económicos apunta a nuevos desafíos por delante. Sin embargo, con una acción política cuidadosa y esfuerzos multilaterales conjuntos, el mundo puede avanzar hacia un crecimiento más fuerte e inclusivo.

Compartir en:

Crónica económica te recomienda