El papel de los sistemas alimentarios en la mitigación del cambio climático

26 de noviembre de 2021

¿CUÁNDO Y CÓMO PUEDE CONTRIBUIR EL SISTEMA AGROALIMENTARIO AL OBJETIVO DE REDUCIR LA EMISION DE GASES DE EFECTO INVERNADERO (GEI)?

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Se pretende con esta presentación, establecer las bases que permitan desarrollar la mitigación del Cambio Climático por los Sistemas Alimentarios en el marco general de los objetivos establecidos en la COP 26 de Glasgow: El incremento de temperatura de 1,5º C sobre la que había en tiempos preindustriales y la emisión neta CERO de los GEI en 2050. En primer lugar se hacen una serie de consideraciones sobre las características de los GEI, pasando continuación a diagnosticar la evolución del contenido y distribución de las emisiones en las diferentes etapas de la cadena de suministro de alimentos en el periodo 1900-2019. Brevemente al final se presentan algunas referencias a intenciones y acuerdos de la COP 26 relacionados con el tema.

EL CARBONO Y EL CO2

El carbono ( C ) es el elemento estructural principal de todos los seres vivos. En el 99% de la masa del cuerpo humano el carbono es el segundo componente después del oxígeno. La composición de dicha masa es la siguiente; oxígeno 65 %, carbono 18 %, hidrógeno 10 %, nitrógeno 35 calcio 2% y fósforo 1%. Igualmente, en las plantas y en los animales el carbono está presente en los hidratos de carbono, las proteínas, la fibra, y constituye la especificidad de la materia orgánica. Sin carbono no hay materia orgánica. El papel del Carbono en relación con la vida humana es la capacidad de enlace entre sus moléculas, así como la posibilidad y versatilidad para formar cadenas con otros elementos preferentemente con el oxígeno, el hidrógeno y el nitrógeno.
El CO2 es la principal fuente de carbono para la vida en la tierra. Las plantas, las algas y el fitoplacton absorben la energía solar para fotosintetizar carbohidratos a partir del CO2 y el agua. El CO2 es un producto de la respiración de todos los organismos vivos aerobios. En la época preindustrial 1850-1900 su contenido en la atmosfera era de 280 ppm. En la actualidad 2019 es de 410 partes por millón (ppm) según IPPC-A6. Por lo tanto, en este periodo ha subido un 43 %. Es un gas incoloro que no es comburente ni combustible. Tiene un peso específico de 1,976 kg /m3, mayor que el del aire y cuando se deposita en la partes bajas de algunos locales puede resultar asfixiante (caso de las bodegas el CO2 derivado del proceso de fermentación del vino se deposita en los suelos). Procede de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). En 2019 ha incrementado su existencia un 46 % desde los niveles preindustriales. Es el gas de efecto invernadero con mayor contribución al calentamiento global de larga duración, un 65 %.
Por otra parte, la posible influencia del CO2 en la mitigación del cambio climático del suelo terrestre merece la pena destacar que se encuentra sólidamente vinculado con los sistemas alimentarios, y almacena 25.000 millones de toneladas de carbono. Además, contiene más del triple del que puede haber en la atmosfera y el cuádruple de toda la vegetación del planeta. Un metro cubico de suelo sano almacena hasta 200 litros de agua. El suelo, regula por ello, el ciclo del agua reduce el riesgo de inundaciones, alimenta acuíferos y garantiza el agua a plantas, animales y microorganismo.
El carbono forma parte del CO2 y del metano (CH4), los gases más importantes de las emisiones de efecto invernadero responsables del cambio climático.

El Metano, CH4

El metano es un gas muy potente que dura relativamente poco tiempo en la atmosfera con una vida de 10-15 años en contraposición con el CO2 que permanece en ella durante cientos y miles de años. Recién liberado en la atmosfera el metano es un absorbente de calor extraordinario hasta el punto de que un kilo de metano es capaz de atrapar aproximadamente 100 veces más calor que un kilo de CO2. La mayor parte del metano se convierte en CO2. Los efectos de las emisiones de metano en los próximos 20 años generan un calentamiento 80 veces mayor que la misma cantidad de CO2. Como el metano es tan potente reducir su carga atmosférica, puede reducir drásticamente el aumento de temperatura.
Lo crean bacterias anaerobias que en ausencia de oxígeno se alimentan de materia orgánica. El 60 % lo produce la acción del hombre en actividades como la ganadería, los vertederos, los campos de arroz, la minería y las industrias extractoras de petróleo y gas. Las emisiones de CH4 en 2019 alcanzaron la cifra de 1866 partes por billón (ppb) con un crecimiento muy fuerte de un 260 % mayor que en el poca preindustrial. Su contribución al calentamiento global de larga duración es del 17 %

El Óxido Nitroso N2O

El 40% del total existente en la atmosfera lo producen actividades industriales, el tratamiento de residuos, y los automóviles. Daña al ozono. Su vida en la atmosfera supera los 100 años. La emisión correspondiente a 2019 es de 332 partes por billón (ppb) y ha subido un 125 % en relación con su nivel de la época preindustrial. La contribución del óxido nitroso al calentamiento global se estima en un 6 %.
La incidencia de los Sistemas Alimentarios en la emisión de los gases de efecto invernadero. Nota Previa. El contenido de este apartado se basa en información y consideraciones de la FAO (FAOSTAT ANALYTICAL BRIEF 31). 
La incidencia del sistema agroalimentario en 2019 alcanzó la cifra de 17 Giga toneladas, es decir el 31 % de las emisiones totales, circunstancia que acredita la necesidad de analizar, proponer y evaluar acciones y promover políticas simultaneas y conjuntas de la Mitigación del Cambio Climático y de la mejora del funcionamiento de los Sistemas Alimentarios. Sin embargo en la reciente COP 26 de Glasgow, a mi juicio, no se han hecho consideraciones sobre este asunto ni subrayada la importancia de este 31 % , casi la tercera parte de todas las emisiones de GEI causadas por los Sistemas Alimentarios.
La estructura de las emisiones de gases de efecto invernadero de los sistemas agroalimentarios, relacionadas con el total de emisiones por cada concepto es la siguiente: CO2 21 %; CH4 metano 53 %; y N2O óxido nitroso 78 % . En general cifras elevadas destacando los muy altos porcentajes tanto del metano como del óxido nitroso que son los gases contaminantes por excelencia y que por consiguiente obligan a hacer un examen profundo de su papel en los Sistemas Alimentarios.
Las emisiones en las Explotaciones y Empresas agrarias (farm-gate) son de 7 Giga toneladas de CO2eq mayores que las de los procesos Previos y Posteriores (Pre-Post) de la producción agraria que llegan a 6 Giga toneladas de CO2eq mientras que las correspondientes a cambios de uso de suelo suponen 4 Giga toneladas de CO2eq. En porcentajes el 43,6% corresponde a las Explotaciones y Empresas agrarias, el 35,2% a la Pre-Post producción agraria y el 21.2% al Cambio de uso del suelo. Este hecho pone de manifiesto el importante consumo de combustibles fósiles en las necesidades de laboreo de tierras, cosecha y transporte, así como también en el consumo de fertilizantes y productos fitosanitarios.
En cuanto a la evolución del ciclo de vida de las emisiones de GEI del sistema agroalimentario y sus emisiones per cápita en el periodo comprendido entre 1990 y 2019 cabe hacer las siguientes consideraciones, basadas en el gráfico de la FAO que se acompaña titulado
Figure3: Global agri-food system GHG emissions by life-cycle stage, and per capita emissions (fao.org/3/cb7514en/cb7514en.pdf)
GRÁFICO

En el periodo 1990-2019 las emisiones de GEI de los Sistemas Alimentarios han experimentado un aumento desde 14,2 hasta 16,5 Giga toneladas de CO2eq. Es decir, un crecimiento de un 16 %. El incremento tiene una tendencia creciente uniforme con dos picos correspondientes a los años 1997 y 2015. Las emisiones en las Explotaciones y Empresas agrarias (Farm-gate) son las mayores (6-7 Gigatoneladas CO2eq) a lo largo de todo el periodo, seguidas de las Previas y Posteriores (Pre-Post) a la Producción Agraria y en tercer lugar las de Cambio de uso del suelo desde 2005 a 2019. Conviene señalar además que las emisiones globales de los Sistemas Alimentarios, a pesar de haber subido en términos absolutos un 16 %, han bajado su contribución en términos relativos hasta un total del 31% de emisiones de GEI. Adicionalmente, las emisiones per capita experimentaron un descenso de un 23 % desde 2,7 toneladas de CO2 eq en 1990 hasta 2,1 toneladas en 2019.
En el análisis de las emisiones de los países desarrollados y los países en desarrollo se aprecia que en los primeros las correspondientes a los a los procesos Pre-Post de la Producción superaron el 50 % cuando al mismo tiempo en los países en vías de desarrollo las emisiones en explotaciones agrarias (farm-gate) y de cambio de uso del suelo superaron a las de Pre-Post de la producción agraria.
En África y Sud América las emisiones de los Sistemas Alimentarios superaron el 70 % de las emisiones globales de CO2eq en 2019. Siendo este porcentaje el mayor comparado con el resto de las regiones del planeta.
Merece la pena destacar que los países con mayores emisiones CO2eq de los Sistemas Alimentarios como China, India, Brasil, USA e Indonesia, no figuran como los mayores emisores globales de CO2eq en el planeta.
Las emisiones en las explotaciones y empresas agrarias (farm-gate) en varios países desarrollados y de economías emergentes fueron la primera causa de las emisiones como por ejemplo USA, China e India. Por otra parte, las emisiones por el cambio de uso del suelo fueron las más significativas en países como Brasil e Indonesia.


ALGUNOS COMPROMISOS Y RECOMENDACIONES DE LA COP26 Y DEL PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE (PNUMA) RELACIONADOS CON ESTA PRESENTACION
En la COP 26 más de 100 países han firmado un compromiso para reducir las emisiones de metano en un 30 % para 2030. Si todos los países lo acordaran la temperatura mundial en las próximas décadas aumentarían 0,2 ºC menos. El potencial de este acuerdo es enorme. podría mantener los niveles de calentamiento global por debajo del 1,5 ºC.
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha declarado recientemente que con relativamente poco esfuerzo y con las tecnologías actualmente disponibles, las emisiones de metano podrían reducirse hasta un 45 % en 2030. Por ejemplo, la industria del petróleo y el gas podría reducir hasta el 75 % de las fugas de metano con un coste escaso o nulo mejorando este hecho, pasando a una situación win win, obteniendo beneficios empresariales y contribuyendo a la mitigación del cambio climático universal.
Declaraciones del Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres
“La ciencia nos dice que existe una prioridad absoluta para conseguir una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en esta década. Específicamente, una reducción de emisiones del 45 % en 2030 comparada con los niveles de emisión del 2010. Y de la neutralidad, es decir, “cero emisiones netas” en 2050. Hay que mantener la aspiración de un incremento de temperatura de 1,5 ºC con respecto al nivel de emisiones de los tiempos preindustriales (1850-1900).
En el contexto de la mitigación del cambio climático parece oportuno recordar que el éxito o el fracaso no son actos de la naturaleza. Los tenemos siempre al alcance de nuestras manos”
Pensando en el futuro nuestro y de nuestros hijos debemos tener presente que “no juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas” -R.L.Stevenson. En estos momentos necesitamos plantar a lo largo del camino de la vida con abundancia y generosidad para evitar los males futuros de la humanidad”.

 

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