PUTIN NO DA PUNTADA SIN HILO

27 de julio de 2015

Vladimir Putin es peligroso. Cuando mueve ficha el contrario tiene que pensar, porque nunca hace locuras—como se diría en la jerga del ajedrez-.

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Recuerden ustedes que tiene una pasión que no disimula: la URSS fue el paraíso de la Humanidad y, como cayó en  la complicada lucha de la Guerra Fría, la misión del Presidente de Rusia es volver a los viejos tiempos por los caminos que sea.
• Cada día, aunque esté tan lejos, se puede sacar un nuevo detalle de cómo quedó el mundo y, sobre todo, Europa, después de la Segunda Guerra Mundial. Desde el KGB –alma mater de Putin- se han venido lanzando armas de todos los calibres. Primero fue la que pudiéramos llamar Eurocomunismo, y ahí se estrellaron. Prendió algo en Francia y, especialmente en Italia. Pero, por ejemplo, llegó mal a España, con Santiago Carrillo  y adláteres
• Prendió más la estrategia y ahí está, para que se vea que la labor es incesante, lugares como Grecia, que ha llegado a una extraña coordinación con Syriza, que nadie se ha molestado en desmentir que sea un partido Comunista. Y llegó el Partido de los Trabajadores del Kurdistan (PKK) de Abdulá Ocalan, que redondea la estrategia de cara al Mediterráneo y, que en este momento, ha conseguido que luchen con saña: Turquía, los rebeldes kurdos, Libia, El mal llamado Califato Árabe y cualquiera que desee alistarse
• No se descuidó la grandilocuencia y llegó el momento en que Putin hizo la exhibición ante el Kremlin para celebrar el aniversario del final de la Guerra. “Su guerra”, porque, aunque capitulare la Wehrmacht, los japoneses seguían combatiendo hasta la Bomba A. y, claro, para aprovechar el desfile, Putin mandó los tanques a Crimea, y a toda Ucrania, incluso derribando aviones comerciales si se ponían a tiro
• Ahora llega la coronación. Aprovechando el Día de la Armada, Putin ha presidido, en Baltiisk (Kaliningrado), otra exhibición, de Marina, después de depositar una corona de flores ante el monumento de Pedro I Grande, con un sencillo enunciado: “Rusia debe conservar su status de potencia marítima para defender sus intereses nacionales en todo el mundo”. Eso, en los viejos tiempos, hubiera podido tomarse como una declaración de Guerra. Hoy, adquirir submarinos nucleares, aviación estratégica y misiles intercontinen-tales es una fruslería. 50 modernas naves se añadirán para cubrir 4 flotas militares: la del Báltico, la del Mar Negro, la del Norte y la del Pacífico.

Y, con todo, a mí lo que me parece más interesante es el homenaje a Pedro I el Grande. Un Rey (1672-1725) del que se dice que “aprendió de los comerciantes europeos”, “quiso occidentalizar Rusia”, “modenizar su país”, “prohibir las barbas” y fundar San Petersburgo como capital. Eso, sí: llegó al poder con un golpe de Estado, no tenía muy seguro quién era su padre, azotaba a sus enemigos hasta la muerte (entre los enemigos figuraban su mujer y una hija) y a quien la batalla de Poltava le dió el poder suficiente para pensar en el dominio del Mar Negro y del Mar Báltico. Una de sus “obsesiones internacionales era el Mar”.
 
Y, curiosidades de la vida, en 1696 asaltó a los turcos –en la fortaleza de “Azor”(nombre bien conocido en los mares de España)-- y le gustaba navegar en el pequeño buque “Viktoria”(que sería, mucho después, el nombre de un buque juvenil de J.F.Kennedy).

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