EXPERIENCIAS HUMANAS VIVIDAS EN LA INTEGRACION DE ACCIONES DE LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS

10 de febrero de 2022

Lecciones aprendidas en el Ecuador

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Una de las características de El Ecuador, que comparten también el resto de los países andinos, es que geográficamente se distinguen tres partes nítidamente diferenciadas de oeste a este: la costa, la cordillera de los Andes y la selva. En los Andes Ecuatorianos, existen numerosos volcanes Chimborazo, Cayambe, Cotopaxi, Tungurahua etc. de gran altitud entre 5000 y 6400 metros muy cercanos entre sí, comprendidos en un círculo de 80 km de radio, y que se caracterizan todos ello por estar permanentemente nevados a pesar de encontrarse en la zona más calurosa del trópico. La cima del volcán más alto corresponde al Chimborazo de 6.310 metros. Es significativo que en el escudo de la bandera del El Ecuador figuran los “nevados”

A los pies del Chimborazo y en pleno altiplano, que los lugareños conocen como el callejón andino, se encuentra el municipio o cantón de Riobamba a 2750 metros de altitud sobre el nivel del mar. Con una población actual de 269.000 personas y que durante siglos ha sido un núcleo de población dinámico, centro comercial, con mercados semanales de carácter local.

Una de las tradiciones referentes al Chimborazo y Riobamba, que me relataron en FODERUMA, una institución carácter socioeconómica, vinculada al Banco Nacional de Fomento (BNF), durante mi primera visita al El Ecuador en 1980 y que ha influido a lo largo de mi experiencia profesional es la que se indica a continuación:

Durante siglos, existía una costumbre muy arraigada en la celebración de los mercados del fin de semana de Riobamba, que consistía en consumir bebidas frías para minorar el excesivo calor en las horas del mediodía, ya que es el momento en que el sol calienta, incide verticalmente y molesta más. Pero ¿cómo es posible tener agua fría y hielo en los siglos XVII al XIX si todavía Edison no había descubierto la electricidad?

La explicación se encuentra en que existían familias y grupos de montañeros que subían los lunes de madrugada al Chimborazo, bien equipados para combatir el frio, con animales porteadores , caballerías , llamas, guanacos  etc. y se dedicaban durante cuatro o cinco días a picar el hielo existente en los nevados del volcán, conservarlo adecuadamente con la ayuda del frio nocturno, y bajarlo los viernes preferentemente en itinerarios nocturnos para evitar pérdidas por el calor, transportarlo debidamente protegido con mantas y finalmente ponerlo a disposición de los que compraban y vendían   los fines de semana. De esta forma ofrecían hielo y bebidas frescas en el mercado de Riobamba.

Pero con el adelanto y el desarrollo, más o menos recientemente en la zona, se identificó y llevó a cabo un proyecto de electrificación rural que tenía como loable objetivo el suministro de energía eléctrica, fácilmente accesible, a la población. En consecuencia, permitían la conexión a maquinas refrigeradoras que producían hielo.

Esta iniciativa de intervención perjudicó enormemente a los grupos familiares y montañeros, bien organizados, que durante siglos tenían como medio de vida, heredada de sus ancestros, subir bien pertrechados al Chimborazo, picar hielo, pasar frio y bajarlo para que los participantes en el mercado tuvieran bebidas frías.

Como los promotores del proyecto de electrificación rural, ignoraron y no tuvieron en cuenta la existencia de estos grupos familiares. Cuando hubo acceso de una energía eléctrica para los habitantes de Riobamba acaecieron circunstancias imprevistas e inesperadas que provocaron problemas de gravedad a los grupos de familiares y de montañeros. Se quedaron sin trabajo y sin medios de ganarse la vida. Y para mayor enjundia, desgraciadamente, muchas de estas familias se suicidaron.

La primera lección aprendida es que todas las intervenciones, proyectos de desarrollo impulsados por las autoridades políticas y públicas, aunque se promuevan con buenas intenciones, cambian la vida de las personas con efectos positivos y negativos y siempre desembocan en la existencia de ganadores y perdedores. Los que toman las decisiones tiene que sopesar estos aspectos y siempre considerar la ayuda a los perdedores, evitando las rápidas velocidades del cambio que acortan plazos y causan enormes impactos sociales.

Por lo tanto, no se puede promover un proyecto, o una intervención sin hacer dos listas una de todos los que pierden, bien sean instituciones, grupos, organizaciones, empresas y personas sobre todo si son pobres y vulnerables y otra lista también identificada y diversificada de todos los que ganan y alcanzan los objetivos y mejoras de la intervención. Y ambas listas, a ser posible, con información de cuantificaciones y valoraciones de costes y beneficios y además de sinergias y efectos adversos (trade-offs).

Lo que nunca pueden ignorar los promotores y lideres del cambio y todavía más los que tienen responsabilidad política es saber a qué personas perjudican sobre todo si arruinan y pierden sus medios de ganarse la vida y carecen de resiliencia para aceptar la nueva, incomprensible y dramática situación.

Es imprescindible por ello entrar en contacto con los perjudicados, escucharlos y hacer digerible el cambio con explicaciones y alegaciones por ambas partes, estableciendo y acordando un plazo de ejecución del cambio, y contando siempre con apoyo y ayudas financieras económicas y sociales.

Estas experiencias de transformación constituyen la base de lo que en los Sistemas Alimentarios de hoy en día se conocen como sinergias y efectos adversos, compensaciones y Trade-offs, que afectan a todos los agentes y participantes en la operación. Las intervenciones de carácter global, que se hagan por los dirigentes políticos y lideres del cambio, deberían tener muy en cuenta las lecciones aprendidas y lo que ocurrió en la desgraciada historia del Chimborazo y Riobamba.

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