2016 irrumpe con fuerza

05 de enero de 2016

Esperaba que el nuevo año se iniciase con una cierta normalidad, entendiendo como "normal" el estado de una Sociedad que se fragmenta cada día y que en 2015 ha dado pruebas sobradas de que estamos en alerta permanente.

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Me equivocaba. Desde los primeros pálpitos de 2016 hemos conocido un arranque que permite solamente un anuncio de la promesa que esos sobresaltos serán tratados con el debido respeto y minuciosidad.

Ya se esperaba un día 5 –hoy-- con noticias violentas en Venezuela porque de antemano se había fijado en esta fecha la iniciación de lo que habían traido las elecciones del 6-D, que significaron la derrota de Nicolás Maduro. Pero éste, que anunció a bombo y platillo que respetaría y acataría los resultados de las urnas, a medida que pasaban los días ha contemplado el dolor de la derrota y, poco a poco, ha ido urdiendo salidas para evitar los resultados que deberían ser cumplidos. No ha podido evitar que el Diputado de Acción Democrática (AD), Henry Ramos, haya sido elegido Presidente de la Asamblea y que sus ideas estén tan firmemente asentadas que la misma noche electoral propuso la destitución de Nicolás Maduro. Tampoco es de despreciar que el líder de la Oposición, Leopoldo López, encarcelado desde el 18 de febrero de 2014, escriba una  carta  pidiendo que se destituya a Maduro y Venezuela gane la libertad que está construyendo. Lo peligroso es que, por una parte y por otra, se están convocando –desde primera hora de la mañana-- manifestaciones multitudinarias y estas reuniones acaban  por estallar cuando salta una pequeña chispa.

En el Oriente Trágico ya ha saltado. Arabia Saudí ha ejecutado al  clérigo opositor chií Nimr Bakir al Nimr y otros 46 prisioneros, acusados de terrorismo. La ejecución—que sucede a otro familiar y ha sido discutida durante algún tiempo-- ha hecho que Teherán ataque la Embajada saudí en Irán y el Presidente Haidar al Abadi pudiese disfrutar muy poco de la reapertura –después de 25 años de cierre. Las relaciones entre Arabia e Irán han sido cortadas, se han prohibido los vuelos entre ambos países y el grito ¡Muerte! es el más escuchado en las calles.

Cualquier discrepancia es bastante para que todo se convierta en odio. Los flemáticos ingleses acusan a su Premier de algo impensable: las inclemencias del tiempo que han llenado de agua las calles y los campos de Albión. En Estados Unidos se recuerda el número de muertos que se producen por la multiplicación de armas en cada casa y el Presidente Obama intenta una lucha casi imposible por terminar su mandato con una prohibición que se mantiene difícil desde los tiempos del lejano Oeste.

Sólo las divertidas salidas de tono del millonario Donald Trump ofrecen algo que permite reir: un día habla de Melilla, no se sabe por qué-- y otro de Hillary Clinton, a la que ¡¡acusa de ser la creadora del Estado Islámico!!


 

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