Miel, también en la cocina

25 de marzo de 2022

La miel es uno de los pocos alimentos que acompañan al ser humano desde los principios de su existencia. Incluso diferentes pinturas rupestres, como las situadas en Cueva de la Araña (Bicorp, Valencia), muestran cómo se llevaba a cabo su recolección hace 15.000 años.

Compartir en:

Sin embargo, según el estudio ‘Análisis del consumo de miel en familias jóvenes con niños’ confeccionado por el Instituto de Investigaciones de Mercado y Marketing Estratégico Ikerfel, solo cuatro de cada diez españoles la incluyen en su dieta al menos una vez por semana.
Esto se debe a que el consumidor habitual de miel en España ha envejecido, puesto que más del 30% tiene 65 o más años de edad, de acuerdo con los datos de consumo alimentario registrados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) durante 2021. En tanto, los jóvenes independientes, las parejas jóvenes sin hijos y las parejas con hijos pequeños representan el 2,4%, el 4,3% y el 7,2%, respectivamente, del volumen de miel que anualmente consumen los españoles.
Y eso que la miel es apreciada en todas partes del mundo como un alimento dulce y apetitoso, al ser una fuente de hidratos de carbono, que contribuyen a la recuperación de la función muscular normal después de realizar ejercicios físicos de gran intensidad.

Este efecto benéfico se obtiene al consumir hidratos de carbono de todas las fuentes en una ingesta total de 4 g por kg de peso corporal, en dosis tomadas antes de transcurrir cuatro horas (o, como máximo, seis) después de finalizar un ejercicio físico de gran intensidad. Además, contiene vitamina B6, vitamina que ayuda a regular la actividad hormonal, reduce la fatiga y aporta minerales de una forma equilibrada.
“La miel es un alimento que nos llega sin ningún tipo de procesado, al igual que pasa con la fruta. Asimismo, contiene infinidad de micronutrientes, como vitaminas y minerales. De hecho, es muy importante saber que estos componentes presentes de manera natural en los alimentos son los que cuentan con efectos positivos para nuestra salud”, asegura la nutricionista Paloma Quintana.
Por consiguiente, es el edulcorante perfecto para sustituir otros azúcares. Por ejemplo, se puede aplicar media cucharadita de miel para endulzar tanto el café como el yogur natural o para bañar las tortitas del desayuno. De igual modo, también puede aprovecharse como ingrediente para darle un toque especial a los platos salados, como ensaladas y carnes, o para pochar una cebolla.
Al mismo tiempo, sus propiedades para potenciar el sabor de algunos alimentos como lácteos y frutas la convierten en una alternativa natural y muy versátil en la cocina. Por ello, a continuación encontrarás tres sencillas recetas para que prepares los desayunos más sabrosos y saludables.

Yogur de miel, granola, hierbabuena y frutos rojos (4 pax.)
Ingredientes:
· 600 ml de yogur kéfir
· 100 g de granola
· 200 g de frutos rojos variados: grosellas, frambuesas, moras, arándanos, etc.
· 90 g de miel
· Unas hojitas de menta o hierbabuena
Elaboración:
1. Partimos por la mitad las frambuesas y las moras, si son muy grandes.
2. En vasos de cristal, hacemos capas en el siguiente orden: yogur, granola, frutos rojos y miel.
3. Terminamos con más miel y hojitas de menta o hierbabuena.

Tosta de ricotta, miel y manzana (4 pax.)
Ingredientes:
· 4 rebanadas de pan Integral de semillas
· 240 g de queso ricotta
· 120 g de miel
· 2 manzanas rojas
Elaboración:
1. Cortamos las manzanas por la mitad y después en lochas finas a modo de abanico.
2. Tostamos el pan en una tostadora o plancha hasta dorar ligeramente.
3. Untamos el queso en la tostada. Encima, ponemos un abanico de manzana y terminamos con abundante miel.

Galletas crunchy de miel (4 pax.)
Ingredientes:
· 100 g de miel
· 90 g de mantequilla
· 100 g de harina


Elaboración:
1. Hacemos caramelo con la miel y la mantequilla en un cazo a fuego medio.
2. Retiramos el cazo del fuego y agregamos la harina revolviendo con una varilla.
3. En una bandeja con papel de horno, ponemos nuestra masa haciendo formas de galletas.
4. Horneamos a 200 °C con el horno previamente calentado durante unos 5 minutos, o hasta que sus bordes estén dorados. Retirar con cuidado.
5. Dejar enfriar en una rejilla hasta que se endurezcan.

 

Compartir en:

Crónica económica te recomienda