Un pufo de los que te sorprende desagradablemente

Vaya pufo: caro, raro y malo

07 de febrero de 2015

Sí. Así es por desgracia. No sé qué encuentran algunos "iluminados" en estos tintos portugueses, caros, de uva Baga. Los ponen por las nubes, cuestan un dineral, y son una castaña. La cata de hoy va a ser sobre el Quinta de Bágeiras, Garrafeira 2001. He probado otro, más caro aún, y también desastroso: Quinta do Ribeirinho "Pé Franco", Vinho Regional Beiras (Portugal).

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Lo tomé hace un par de años en el Restaurante García de la Navarra (C/ Montalbán 3), y costaba unos 130 €. También lo vi en Lavinia, a ese precio. La verdad, no salgo de mi asombro.

Quinta de Bágeiras, Garrafeira 2001. Mário Sérgio Alves Nuno. Fogueira, Sangalhos. Bairrada DOC.

1. La Bodega.
Mário Sérgio Alves Nuno, con una tradición familiar de varias generaciones dedicadas al vino, y un patrimonio de 12 ha de viñedo, fundó en 1989 la bodega Quinta das Bágeiras. Antes vendía el vino a granel. Ganó algún premio a nivel nacional. En 1991 comenzó a elaborar vinos espumosos. Actualmente tiene 28 ha, y una web que lleva tiempo “en construcción”.

2. Precata.
Uva. Baga, de cepas de más de 50 años. La uva Baga es una curiosa uva portuguesa, de difícil vinificación. Es indomable, tánica,… la llaman la Nebbiolo portuguesa. Es muy ingrata y da vinos… raros. Dicen que cuando da vinos buenos,  son, muy buenos.  Pero yo he probaado 5 ó 6, y no me hqan ggustado nada. Tradicionalmente, producía vinos de taninos secos y agresivos (entre otras cosas por la fermentación de los raspones junto con el mosto) y elevada acidez. Se procuraba suavizar el vino dejándolo en botella,… ¡hasta 20 años! Actualmente se intenta rebajar la astringencia y producir vinos más suaves y redondos desde el principio. Dicen que si se consigue una buena frutosidad, puede equilibrar la sequedad de los taninos. Pero insisto: yo no lo conozco.
Vinificación. El mosto fermentó, con levaduras autóctonas, durante una semana en pequeños lagares abiertos, sin despalillado de la uva, y respetando los procesos más tradicionales. La fermentación prosiguió en un tanque de fermentación durante unos diez o quince días. Luego el vino pasó un año en viejos y grandes toneles (de entre 2000-4000 l). Se embotelló, sin filtar, en enero de 2003.
2001, fue una grandísima añada.
Alcohol. 15º.
Corcho. Mediocre. Aplastado y deformado en el extremo interior. Poro gordo e irregular.
Producción. 3.300 botellas, numeradas.

3. Cata. Tomado en noviembre de 2014, a 13 años de la cosecha.
Vista. Precioso color picota, con ribete teja, de capa media-alta. Poca lágrima. Con abundantes posos y sedimentos, adheridos al interior de la botella.
Nariz. Mezcla de dos tufos que distorsionan o camuflan lo que de bueno pueda haber detrás. Por un lado balsámicos: mentol, farmacia, Vicks-Vaporub. Y por otro: savia (como cuando se hace una incisión en el tronco de un ciprés), madera sin secar, cola de zapatero.
Boca. Aparecen también las horribles notas de la nariz. Predominan los verdes y balsámicos, y una acidez  peculiar, distinta, que no me resulta grata. Algo falto de armonía y equilibrio. Curiosa mezcla de dulzor y astringencia. El impacto en boca es flojo y además es corto, desaparece enseguida, dejando poco más que restos astringentes. Falto de estructura. Algo alcohólico. Aparecen cosas buenas al fondo, pero muy ocultas y efímeras.
En conjuto. Un vino raro, raro, de… narices. Por un lado ha sido una experiencia interesante (por tratarse de una uva desconocida para mí), y por otro decepcionante, porque el vino no me resulta grato (costó acabar la botella; es más, fue ella la que casi acabó con nosotros). Me queda la duda de si está mal elaborado. ¿Por qué? Desde mis 6 años de estancia en Extremadura desconfío de los “procesos naturales y tradicionales” de vinificación: tengo aún pesadillas con los horribles “pitarras”, todos ellos “naturales y vinificados con sistemas tradicionales”. De esos “procesos tradicionales” habla la contra, y pueden ser la causa de algunas deficiencias que observo en el vino:
Dice la contra que no despalillan la uva. Eso puede ser la causa de los verdes nefastos que aparecen.
La madera me parece: por un lado muy usada, roble americano apenas presente, barricas grandes. Noto en el vino poca oxidación y poco tanino seco de la madera. Pero por otro lado, aparecen verdes resinosos de madera sin secar: ¿son de los raspones de los racimos? Porque no pueden deberse a que la madera esté mal secada, porque es vieja.
Si son cepas tan viejas ¿cómo hay tan poco mineral?
No aparecen las notas propias de una uva madura y soleada.
Lo fui probando varios días después, y siguió siendo una castaña.


4. PVP. 61,20 €, en Bodegas Pipo (en nov. 2014).

5. Calificación. 2,1/10.

6. Otras valoraciones. J. P.MARTINS 2005 (el Peñín portugués), pg. 171, le da 6/8. No lo entiendo. Habla de “Baga bien madura”, que yo no consigo apreciar. Tampoco me parece un tinto “lleno y vigoroso”, como dice. Pone el icono de la “botella inclinada” (de guarda media). Un dato que aporta es que el enólogo es Rui Alves.

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