Chteau Rayas es una de las bodegas míticas de Francia

La brutalidad armoniosa del Rayas blanco 2007

14 de febrero de 2015

Se trata de una de las mejores añadas de este blanco de culto,... y de contrastes: hiperpotente, pero amable; brutal, pero armonioso; impactante, pero sin estridencias,... No es mi tipo de vino, pero hay que reconocerle sus innegables méritos. ¿Un vino admirable? Sí, pero más por su grandeza, que por lo que hace disfrutar.

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Château Rayas 2007, Blanco Réservé. Châteauneuf-du-Pape AC. Ródano Sur (Francia).

1. Bodega.
Château Rayas (www.chateaurayas.fr) es una de las bodegas míticas de Francia. Tiene encanto; pero es rara, como raros y excéntricos vienen siendo sus propietarios y gestores en las cuatro generaciones que ha habido desde que comenzó su andadura esta bodega, ayá por el año 1880. Se trata de la familia Reynaud. Vamos a recorrerla, desde sus orígenes. Todo comenzó en 1880, cuando Albert, notario en los alrededores de Avignon, se quedó sordo con 45 añitos. Decidió reconvertirse en cazador, y le faltó tiempo para comprar la finca Rayas, de unas 13 ha., para dedicarse por entero a su nuevo rol.  Pero entre batida y batida, se dedicó a un rol secundario: vigneron. Plantó algunas cepas, elaboró algunos vinos. No se le daba mal, no. Pero no pasó de ahí. Lo que sí pasó, en su momento, fue a mejor vida. Y aquí aparece el personaje que cambió el destino de Rayas. Su hijo Louis. Pasaba de la caza. Y se dedicó full time a conseguir un buen vino. Personaje inquieto y peculiar. Así, una característica de la actual finca Ch. Rayas es su suelo: arenoso. No tiene los típicos “galets”: enormes cantos rodados que suelen cubrir los suelos de los viñedos en Châteauneuf. Pero al pricipio no fue así. Fue nuestro Louis quien las quitó, ¡a mano!, porque aseguraba que perjudicaban la buena maduración de sus uvas. Decía: "Suelo fino, vino fino". De las 13 variedades autorizadas en la AOC, plantó sólo Garnacha. Pero no paraba. Después, en 1920, se lanzó a embotellar y a comercializar. Más tarde compró el Domaine des Tours y el Château de Fonsalette. Lo de Château aplicado al Rayas, se lo sacó Louis de la manga, porque le sonaba bien. En Rayas no hay ni atisbos de Château. Es más, la sede material de la Bodega es y ha sido siempre un desastre, que a muchos haría dudar de que de allí pueda salir algún vino bebible, con las condiciones mínimas para ser aprobado por Sanidad. Incluso durante una temporada llamó al Rayas “1er Cru” – que no existe en la AOC- porque le sonaba bien. Es ley de vida, y en 1978 le tocó a Louis pasar a mejor vida. Y correspondió a su hijo Jacques pilotar la nave Rayas. Pues “de tal palo, tal astilla”. Recojo sólo alguna de sus muchas historietas peculiares. Por ejemplo, no dejó entrar a Robert Parker en su Bodega, porque llegó tarde a la cita. Otra vez, le llamaron por teléfono para conseguir unas botellas. Respondió: "mire, todavía no he comido, y así soy incapaz de pensar. Llámeme después de comer y hablaremos”. En otra ocasión, un amigo visitó la bodega. Jacques le dió unas botellas sin etiquetar. Acto seguido le dio las etiquetas y le dijo: "toma, pégalas tú". Pero claro, también le llegó su hora. Fue en 1997. Y aquí aparecen su hermana Francoise y su sobrino Enmanuel. Ellos son actualmente los guardianes del secreto de estos vinos: mezcla de leyenda, mito y obra de arte. Nadie es capaz de saber qué pasa dentro de la Bodega, porque una de las características de los Reynaud es su rebeldía respecto a las normas y la burocracia de la AOC. Por ejemplo, no descalifican el 5% de la uva, como manda la AOC Châteauneuf-du-Pape. Y si un poco de vino de una buena añada puede mejorar el vino de una vendimia peor, lo añaden con toda paz. Su filosofía es muy elemental: "si algo es bueno para el vino, lo hacemos". Con la fama que tienen sus vinos, a ver quién se atreve a regañarles.
La finca actual tiene 11,8 ha de Garnacha tinta, y 1,8 ha de uva blanca: mitad Clairette y mitad Garnacha Blanca. Los rendimientos son mínimos: de 15 a 18 Hl/ha.. Suelen dejar que la uva madure mucho. La orientación norte de sus tierras consigue una maduración de las uvas más lenta, larga y suave. También el bosque que rodea sus viñas, le confiere un microclima muy particular. Los suelos son de arcilla fina, calcáreos y arenosos, pero sin los habituales cantos rodados de la zona, que ya he dicho que los quitaron a mano.
 La producción media anual de Rayas es muy pequeña: unas 30.000 botellas. Pero este dato, como tantas otras cosas de la bodega, es confuso. Además de la falta de transparencia, últimamente ha surgido otro problema: su irregularidad. A ver si Enmanuel se asienta.
Un defecto de la Bodega, del que se habla poco, es su irregularidad. Hay añadas excelentes y otras bastante mediocres. Los precios sí son constantes: siempre  muy elevados. Esa irregularidad es mayor en los blancos que en los tintos. La segunda marca, Château Pignan, es más constante; no lo elabora todas las añadas. Y la tercera, Fonsalette (Côtes-du-Rhône), tiene un espléndido tinto (100% Syrah) y un blanco muy inconstante. Y la cuarta, el Pialade (Côtes du Rhône también) está bastante bien. Tienen otra Bodega, que hace un tinto maravilloso a buen precio: Château des Tours, AC Vacqueyras. Tinto maravilloso de Garnacha (80%) y Syrah (20%), que recomiendo probar; cuesta unos 20 €.
 
2. Precata.
Uvas. 50% Garnacha Blanca (plantada en tes momentos: la década de los 40, en los años 50 y en 1995), y el otro 50% Clairette (plantada en 1986). Antes se elaboraba sólo con Clairette. Algunos aseguran que lleva también Chadonnay. Vaya usted a saber.
Vinificación. Actualmente, la uva se fermenta en semi-Muids hasta pasado diciembre y luego se cría en barricas durante 11 meses.
Añada 2007. Uno de los mejores Rayas blancos de la historia. No fue buena añada en general en Francia. Pero sí en el Sur del Ródano, donde fue más cálida de lo habitual, y a la vez hubo las temperaturas más frescas de los últimos 40 años. Eso dio a los vinos una fenomenal acidez (frescura). Según Emmanuel Reynaud, fue especialmente buena para los vinos blancos. 
Las mejores añadas de Rayas blanco han sido: 2007, 2006, 2005, 2004, 2003, 2000, 1999, 1996, 1990, 1989 y 1945, según www.idealwine.com .
Alcohol. 13,5º.
Tapón de corcho natural de 45 mm. Bueno. Demasiado blanquito.

3. Cata.
Color. Amarillo verdoso pálido, brillante y juvenil. A pesar de sus más de 7 años, aún no tiene notas doradas. Tiene algunos sedimentos de lías. Lágrima, incolora, abundante.
Nariz. Rara, por atípica. Predominan unas notas novedosas: mezcla de incienso, cacahuete y lúpulo suave. Si conseguimos descorrer esa cortina, nos encontramos con cosas que evocan a un Grand Cru de Borgoña, pero con una frutosidad distinta, singular, de calidad: cítricos con miel, peras, mandarinas. A la vez, aletea una curoiosa sinfonía floral: tilo, flor de acacia (el “pan y quesillo” de mi infancia), flores blancas. Y al fondo de la estancia, bien ordenados, aparecen finalmente yodo, minerales y pastelería (mantequilla, obrador, masa recién elaborada). Se nota que es de zona soleada (Sur del Ródano): algo alcohólico.
Boca. Muy seco. Con volumen. Poderosísimo. Tiene tanto cuerpo, que recuerda a un Vega Sicilia Único. Las primeras notas, de impacto en boca, son golosas, ligeramente amieladas. Al poco, desaparecen, y va apareciendo lo que anunciaba la nariz. La fruta (cítricos, melocotón) emerge de un curioso y poderoso amargor (almendra fresca, recién cogida del árbol), que resulta muy grato. Buena acidez y profundidad. Minerales. Retrogusto con notas de yodo. Paso de boca bastante graso y untuoso. Largo.
En conjunto. Un vino peculiar, distinto, con clase, grande, ampuloso, poderoso, redondo, equilibrado,... Un blanco de contrastes: hiperpotente, pero amable; brutal, pero armonioso; impactante, pero sin estridencias,... Un gran vino que se puede beber ya, y probablemente pasará sobrado de 2020. En realidad, es imposible predecir cómo envejecerán estos vinos: algunos duran 30 y 40 años sin oxidación, mientras que otros se oxidan rápidamente. Éste apunta buenas maneras. Un vino escaso, que vale la pena buscar.
No es mi tipo de vino, pero hay que reconocerle sus innegables méritos. Desde luego, yo lo admiro más por su grandeza, que por lo que me hace disfrutar.


4. PVP. Esta botella costó, rebajada, 89 € en Lavinia, en  febrero de 2012. Sin rebajar eran 105 €. Actualmente, en febrero de 2015, se puede adquirir en La Tintorería a 139,90 €.

5. Calificación. 9,2/10.

6. Otras calificaciones.
- Stephen Tanzer (International Wine Cellar) le dio 95/100; y dice que es el mejor Rayas blanco desde que Emmanuel Reynaud se puso al frente de la Bodega.
- Wine Spectator  94/100.
- Robert Parker (The Wine Advocate) 93/100.

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