Se desconoce la fecha fundacional de la solera, si bien al vino se le estima una edad media de entre ochenta y cien años

La Moscatel, con Toneles: de Cenicienta jerezana a Princesa.

21 de marzo de 2015

Tiene de todo: dulzor, profundidad, acidez, complejidad, concentración, historia,… Me resulta tan potente como fino y tan complejo como fresco (¡ah, la deliciosa armonía de contrarios!). Pero… me parece que su acidez tiene tanta garra que nunca se va armonizar con la carga -tánica, frutal; de secundarios y de terciarios- tan asombrosa que tiene este vino.

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Moscatel Toneles (viejísimo). Bodega A. R. Valdespino (integrada en el Grupo Estévez, junto a Marqués del Real Tesoro y La Guita). DO Jerez-Xérès-Sherry.

1. Las Cenicientas de Jerez: PX y Moscatel.
Los dulces de PX y Moscatel han permanecido siempre a la sombra de los secos en Jerez. Los PX, por la hegemonía de los PX Cordobeses (Montilla-Moriles); y los Moscateles, por la de los Moscateles malagueños. De los dos jerezanos, el Moscatel es el que ha salido peor parado, hasta el punto de que el viñedo actual en el Marco es mínimo. Con el Toneles estamos, por tanto, ante uno de esos milagros enológicos a los que nos tiene acostumbrados Jerez. Se trata de un vino muy viejo y escaso. Su mezcla de rareza y calidad se realza por una desgracia ajena: la desaparición de la mayoría de los grandes moscateles de Málaga; por cierre de algunas de las mejores bodegas que los elaboraban, o porque las Bodegas han optado por vinos más comerciales y fáciles de elaborar.
Pero…, en 2013, a Toneles le llegó de manera inesperada su Príncipe Azul: Luis Gutiérrez (The Wine Advocate/Robert Parker). Su beso: sorprendió, e hizo justicia, al dar de golpe, la máxima puntuación (100/100) a tres vinos generosos andaluces: nuestro Toneles, Moscatel de Valdespino (Jerez); Solera 1946 Don PX Convento Selección, de Alvear (Montilla-Moriles); y Palo Cortado Reliquias, de Barbadillo (Sanlúcar). Toneles también fue vino del año de El Mundo Vino, en 2006. Y así, de la noche a la mañana, una Cenicienta del Marco Jerezano pasó, de golpe, como en el cuento, a ser Princesa valorada, deseada y buscada por todo el mundo.

2. Valdespino, una Bodega de categoría.
Fundada en 1875, A. R. Valdespino (www.grupoestevez.es/valdespino.cfm ) es hoy una de las bodegas del Marco de Jerez más apreciadas por los conocedores. En 1999, fue comprada por el Grupo Estévez (www.grupoestevez.es ), firma familiar que –a través de sus distintas denominaciones- mantiene vivo un arraigo en Jerez desde comienzos del XIX. El Grupo Estévez es también propietario de Real Tesoro y de la popular manzanilla La Guita, antaño de Hijos de Rainera Pérez Marín. Además de la propia línea de Valdespino, la bodega elabora algunos vinos únicos, de gran categoría. Como el “Fino Inocente” (8,50 €; 75 cl): único vino de Jerez que procede de una sola viña, en el Pago de Macharnudo, y el único que todavía se fermenta en botas de roble de unos 500 litros de capacidad, siendo ahora lo normal la fermentación en tanques de acero inoxidable de hasta 50.000 litros. Seguramente es también el único vino que tiene 10 criaderas, en lugar de las habituales 2 ó 3. El resultado es un fino muy especial, voluminoso: en la línea de los finos jerezanos de siempre. Otras dos perlas: las Manzanillas “Deliciosa” y “Deliciosa en rama”, del pago de Miraflores en Sanlúcar. Se trata de vinos que manifiestan algo inusual hasta hace pocos años en Jerez, y que siempre ha sido distintiva de Valdespino: elaborar vinos de terroir.
La Bodega no ha hecho sino acentuar su opción por la tradición, al tiempo que ha ido  introducciendo la tecnología más moderna, y mejoras en higiene y gestión. Incluso se pasan, con prácticas un poco raras, como acompañar la crianza de los vinos con músicas ad hoc.
La edad media de los vinos de Valdespino es superior a la de otras bodegas jerezanas de amplia llegada popular. También la riqueza histórica de sus soleras queda de manifiesto con sus vinos viejos –Olorosos Covadonga y Solera de su majestad, Palo Cortado Cardenal, Amontillado Coliseo, PX Niños,…-, puestos con cuentagotas en el mercado.
Pese a que el Grupo Estévez elabora incluso rones y vodkas destinados al gran consumo y a muy bajos precios, Valdespino, como marca de prestigio de la casa, ha mantenido la independencia de gestión respecto de las demás bodegas del Grupo pertenecientes al marco de Jerez. Y otra novedad: desde la cosecha del 2000, cada año la firma viene haciendo sellar por el Consejo Regulador un tonel de Jerez de Añada (siempre seco, como mandan los cánones: oloroso o palo cortado, eso está por ver con el tiempo).





















3. Precata.
Elaboración: Tras el soleo que pasifica el fruto, a la intemperie, el vino es elaborado con el método de soleras y criaderas típico del Marco de Jerez. Se desconoce la fecha fundacional de la solera, si bien al vino se le estima una edad media de entre ochenta y cien años.
Uva: Moscatel de Alejandría (grano gordo).
Alcohol: 15º.
Tapón. Del Marco jerezano.
NB: Parece que la mejor saca es una pequeña que se hizo en 2006. La etiqueta no tiene ninguna indicación de la saca. Habrá que estudiar los códigos numéricos del precinto de la DO que sella el tapón.

4. Cata.
Catado en dos ocasiones, en tamaño de 37,5 cl. Primero, en febrero de 2014, y segundo, después en diciembre de 2014.
Color: Aquí hay que detenerse con más calma de la habitual. Nos enfrentamos a un fenómeno, a algo casi único. Marrón muy oscuro, casi topacio, con menisco caoba, y mancha yodada y ambarina. Capa altísima: impenetrable. Cuando se mueve la copa, su interior se tiñe de una especie de barro, con lágrimas (más bien placas): lentas, espesas, pastosas, inmóviles. Mancha muuuchísimo la copa. No es muy poético, pero me evoca al chapapote.
Nariz: Aroma algo punzante, de gran complejidad, intensidad y persistencia: cítricos concentrados, yodo, clavo, balsámicos, nuez, café, licor muy fino, especias, chocolate y muchísimas notas más. De fondo, esas viejas maderas… En esta fase de nariz, el vino es caleidoscópico: cada pocos minutos, se van atenuando unas notas, se va acentuando otras, van apareciendo nuevas y desapareciendo viejas,…
Boca: Golosa e inolvidable. Pastosa y concentrada: casi se mastica. Potentísimo, con mucho cuerpo. Alcohol perfectamente integrado. Sabores excepcionales, entre los que sobresalen notas de higos secos, arrope, miel, especias, pasas, cítricos (naranja, pomelo, mandarina), caramelo líquido, café, toffe, dátiles, piel de limón confitada, fruta escarchada,… Dulce, pero no pastoso. Con mis respetos a semejante abuelete, yo le encuentro cierto desajuste con la frescura que aporta una acidez poderosa, demasiado poderosa: excesiva. That’s the question. ¿Equilibrado? Tengo mis dudas. Me parece que esa acidez tiene tanta garra que nunca se va armonizar con la carga (tánica, frutal; de secundarios y de terciarios) tan asombrosa que tiene el vino. Me parece que son como dos líneas paralelas: ni se encuentran ahora, ni se encontrarán jamás. Se trata como de dos opuestos, que no pueden encontrarse. Por eso, a algunos les puede gustar, porque tiene cosas muy buenas. Pero a otros no nos produce ese disfrute pleno, propio de los grandes vinos. Tiene cosas para que podamos hablar de un vino único, larguísimo, casi infinito; pero no quasi divino.
En conjunto. Un vino oscuro, insondable y misterioso. La nariz se nos pega a la copa para apreciar su evolución, en tanto que el posgusto nos acompañará durante horas. Es un vino de disfrute, de meditación. Copio las impresiones de un entusiasta, con alma poeta: “Te transporta a la miel de la abuela, la mantelería que jamás se estrenó y huele a la madera que la guarda, los zapatos de tacón y las castañuelas en desuso en su fundita de cuero, el desván a media luz con la casa de muñecas empolvada y gastada…es viejo, huele a polvo, sabe a toffe y caramelo y te persigue las siguientes dos horas…”´. Me agrada este comentario. Pero, insisto, a mí no me parece tan divino. Me gusta, pero he disfrutado más con otros moscateles (recuerdo un Trasañejo malagueño, muy, muy viejo, por ejemplo) y con algún viejo PX. Por cierto, me recuerda mucho a eso, a un viejo PX. Porque de las características de la uva o pasa de moscatel sólo le quedan esas sutiles notas cítricas. Tiene de todo: dulzor, profundidad, acidez, complejidad, concentración, historia,… Me resulta tan potente como fino y tan complejo como fresco (¡ah, la deliciosa armonía de contrarios!). Pero…

5. PVP: 88,75 €, la de 37,5 cl en el restaurante “Asturianos”, en diciembre de 2014. También la hay en tamaño normal, de 75 cl.

6. Calificación. 9/10. Los 100 puntos de Luis Gutiérrez (Robert Parker) han provocado, por desgracia,  la triste y penosa lacra de la especulación: su producción es muy escasa, y los precios se han disparado. Una pena.

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