Los grandes amantes de los vinos de Borgoña la echaran de menos

Requiem por la Reina de los blancos de Borgoña.

18 de abril de 2015

Así es. Anne-Claude Leflaive ha muerto el pasado lunes, 6 de abril. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia de Puligny-Montrachet el sábado siguiente, día 11 de abril, a las 11 de la mañana. Descanse en paz. En el mundo del vino la vamos a echar en falta. Pocas personas han sido capaces de elaborar blancos secos, y de tratar a la Chardonnay, con ese arte y esa maestría. Sus vinos han alcanzado una fama mítica.

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Caros, sí; pero siempre muy buenos; y algunos excepcionales. Doy fe de ello: en estos días he podido disfrutar de dos de sus Chevalier-Montrachets, el 2002 y el 2004. A cual mejor. Parece de justicia hablar de ella. Y ya puestos, también de una de esas obras maestras: el Chevalier- Montrachet 2002.

Chevalier- Montrachet 2002, de Domaine Leflaive. Appellation Chevalier-Montrachet Controlée. Borgoña Grand Cru.
Sí, Chevalier-Montrachet es un Grand Cru de tan solo 7,47 ha, que es una Appellation Controlée. De los grands crus de Puligny, es, después de Montrachet, el de más calidad.


1. Los problemas de los borgoñas blancos.
Siempre caros, y no siempre buenos. Últimamente ha habido problemas con corchos, blanquecinos, que no sé si por cloro o por qué, han arruinado bastantes vinos.
Hay otro problema reciente, de peso: el “premox”. Se trata de un envejecimiento prematuro, producido por un exceso de battonage. Los vinos nacen ya deformes y mortecinos.

2. Bodega y personaje.
Al Domaine Leflaive (www.leflaive.fr ) no le falta solera. En Borgoña ha habido Leflaive desde 1.580. Y en Puligny desde 1717. Actualmente es, con gran diferencia sobre la siguiente, la bodega que tiene más viñedo en Puligny. Desde Grands Crus (Montrachet incluído) a Premiers crus y vinos básicos. Y en cuanto a calidad, Anne-Claude hizo opción por la biodinámica, distanciándose de su primo Olivier (www.olivier-leflaive.com ), y el resultado ha sido magnífico. Vincent, padre de Anne-Claude, dirigió la Bodega hasta 1.990. Tenía un gran prestigio. Tanto, que nadie se atrevía a criticar sus últimos vinos, los de la década de los 80, que carecían de concentración y elegancia. Cuando Anne-Claude se hizo cargo de la Bodega, se encontró con la difícil papeleta de reflotar la calidad de sus vinos. No le fue fácil convencer a Pierre Morey –enólogo de la Bodega- para aplicar los principios de la viticultura biodinámica. ¿Habrán sido esos principios tan controvertidos la causa de la mejoría? Chi lo sá. Lo que sí está claro, es que desde 1995 los vinos del Domaine Leflaive tienen una calidad asombrosa y estable, añada tras añada.
Vayamos al personaje. Una de las grandes pasiones de Anne-Claude era la vinicultura. Desde pequeña, trasteaba y trabajaba a hurtadillas por los viñedos de su familia. A su tío no le gustaba, le parecía que eso de mezclarse con los trabajadores era humillante para una familia de tan rancio abolengo. Pero su padre hacía la vista gorda. Más tarde estudió Económicas en París. Su marido era instructor de vela. Vivieron un tiempo en Marruecos. Tuvieron tres hijas. Luego regresaron a Francia. Estudió enología en Dijon, donde también fue profesora. En 1.994 toma las riendas del Domaine.
 
3. Precata.
Viñedo. Su altitud es de 265 a 290 metros. Orientado al este y al sur. Los suelos son del Jurásico (175 millones de años), delgados y pedregosos, de piedra caliza y marga arcillosa. El Domaine tiene tres parcelas en la Appellation Chevalier-Montrachet, con una superficie total de 1,99 ha (un 27 % de la AC). La de la zona baja, al sur, plantada en 1957 et 1958. La de la zona baja, al norte, en 1955, 1964 et 1980. Y la de la zona alta en 1974.
Añada 2002. La Bodega sostiene que es una de las mejores añadas que han tenido, una añada de referencia., de guarda (hasta 2.025 y más).
Vinificación. Prensado neumático largo y suave. Fermentación alcohólica en barricas de roble (1/3 de Los Vosgos, y 2/3 de Allier). Crianza posterior de 12 meses en barricas, y 6 meses en cuva, donde se le prepara para el embotellado. Si hace falta, el vino es sometido previamente a un ligero filtrado.
Alcohol. 13,5º.
Tapón. De corcho natural, muy bueno. De 50 mm.

4. Cata. El domingo 12 de abril de 2015.
Aunque la Bodega recomienda jarrearlo siempre, nosotros lo tomamos sin jarrear ni decantar. Al abrirlo estaba perfecto: sin reducción. Es verdad que al irse aireando ganó en elegancia. Pero volvería a hacer lo mismo, para disfrutar de su evolución desde el principio.
Vista. Tiene un color precioso: amarillo verdoso dorado. Limpio. Brilla como una gema. Lágrima espesa y lenta, que hechiza. Sin posos.
Nariz. Poderosa, intensa y atractiva. Más que con encanto, con embrujo. Aparece una sinfonía variadísima, rica, de matices: acidez cítrica (pomelo), piel de melocotón, frutas tropicales, reminiscencias lejanas de botrytis, mineralidad, anisados, galleta inglesa de mantequilla, miel, hierba recién cortada,... Y no sé como explicarlo, pero aquí, en nariz, se distingue con claridad un amargor muy grato y atractivo.
Boca. Poderoso, equilibrado  y elegante. Muy seco. Con una estructura descomunal: mayor que la de muchos tintos. Con volumen. Paso de boca graso, untuoso.Vuelven a aparecer las notas que anunciaba la nariz, en un conjunto que embelesa. La acidez, cítrica, es eléctrica, pero nada agresiva: es lo primero que emerge. De trago muy corto. Largo.
En conjunto. Para aplaudir. Un vino enormemente cautivador, pero no voluptuoso. Es más bien austero: ¡un auténtico Chevalier! Teniendo en cuenta los problemas que están teniendo tantos blancos de Borgoña -a los que he aludido al principio-, se ve que en este vino hay mucho trabajo de viña, y una crianza en roble muy bien aplicada. Una obra de arte.

5. Precio: 375 € en Mantequerías Bravo (C/ Ayala 24. Tº 91 575 80 72).

6. Calificación: 9,8/10, por aquello de dejar un margen por si alguna vez puedo probar su Montrachet.

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