La fiscalía investiga a dos intermediarios en compra venta de mascarillas

06 de abril de 2022

La Fiscalía Anticorrupción considera que los dos empresarios que intermediaron en la compra material sanitario para el Ayuntamiento de Madrid durante uno de los momentos más duros de la pandemia fue irregular. Ve indicios de la comisión de delitos de estafa agravada, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales en el cobro de comisiones millonarias por parte de Luis Medina Abascal-hijo del fallecido duque de Feria y de Naty Abascal- y Alberto Javier Luceño Cerón.

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Por ello, ha presentado una querella en los juzgados de Instrucción de Madrid en la que se señala que el precio de las mascarillas adquiridos se inflaron un 148%.
La Fiscalía Anticorrupción abrió diligencias de investigación en noviembre de 2020 para indagar en los tres contratos públicos que la Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid SA (participada al 100% por el Ayuntamiento de Madrid) firmó con Medina y Luceño por el importe de 11,9 millones de dólares (unos 10,9 millones de euros, al cambio), con motivo de la crisis sanitaria derivada de la pandemia por coronavirus. Así, se convino la compra de un millón de mascarillas KN95; 250.000 guantes de nitrilo; y 250.000 test rápidos Covid-19, en cuyos precios se ocultó "un elevado porcentaje" que correspondería en verdad a la comisión que ambos empresarios se llevarían con la operación, que ascendería a 6 millones de dólares.

Según relata la querella, los empresarios actuaron "de común acuerdo y con ánimo de obtener un exagerado e injustificado beneficio económico", por lo que ofrecieron al Ayuntamiento de Madrid la posibilidad de adquirir grandes remesas de material sanitario fabricado en China. De hecho, señala que fue Medina quien inició los contactos con el consistorio, aprovechando su condición de personaje público y su amistad con un familiar del alcalde, José Luis Martínez-Almeida. A partir de ahí, las negociaciones se llevaron a cabo entre la consejera de la empresa municipal funeraria y Luceño, quien se presentó como experto en importación de productos procedentes del mercado asiático y como agente exclusivo de la empresa malaya que se utilizó para la operación.

Productos "defectuosos"

"En realidad, ni tenía experiencia significativa en negocios de importación ni disponía de fábricas en China, del mismo modo que tampoco era agente exclusivo de ninguna empresa malaya ni actuaba movido por ninguna intención altruista", afirma la querella, que resalta que gran parte de los test rápidos eran "defectuosos" e "inservibles" y los guantes de nitrilo eran de "calidad muy inferior y características distintas a las que se le habían ofrecido". En cuanto a las mascarillas, Anticorrupción destaca que las mascarillas sí eran de buena calidad, si bien los precios se "inflaron artificialmente" para obtener una comisión.
En ejecución de los contratos, la empresa municipal realizó entre el 24 de marzo y el 6 de abril de 2020 un total de nueve pagos por el importe total de 11.914.300 de dólares, de los cuáles 6,7 millones corresponden a la compra de mascarillas. De esta cantidad, tres millones fueron a parar a una cuenta de Luceño y un millón a la de su socio. "De esto se infiere que el precio real de venta de las mascarillas era de 2.689.300 millones de euros y que los querellados lo inflaron artificialmente para llevarse como beneficio neto de la operación 4.000.000 de dólares; es decir, el 148 % del precio real del producto", explica la Fiscalía que dirige Alejandro Luzón.

Sobre los guantes, Anticorrupción explica que el precio de los mismos también era elevado ,"ínfima calidad y solo llegaban hasta la muñeca". El coste real de la unidad era de 0,38 dólares, si bien se vendió por dos dólares. Todo ello hizo que la consejera madrileña se quejara y negociara una rebaja del coste, lo que hizo que los empresarios devolvieran más de 4 millones de dólares "para intentar contentar al Ayuntamiento de Madrid, visto el fracaso de la operación". Misma operación se ideó con los test rápidos, para cobrar una comisión total de 3 millones de dólares, de la cuál Medina participaría solo en el reparto de 915.000 dólares, pues Luceño ideó llevarse el resto sin que su socio tuviera conocimiento de ello. Sin embargo, como consecuencia de la renuncia a las comisiones en la operación de los guantes, éste decidió que su compañero de negocios no cobrara su parte.

Relojes, coches y un yate

La querella expone también que con los cinco millones que recibió Luceño en comisiones costeó el pago de una estancia en un hotel de Marbella (Málaga) por el importe de 60.000 euros; tres relojes de la marca Rolex por el total de 42.450 euros; una vivienda con tres plaza de garaje y trasteros en Pozuelo de Alarcón (Madrid) por 1.107.400 euros; y 12 coches de alta gama (Aston Martin, Ferrari, Mercedes, Range Rover, KTM, BMW, Porsche, Lamborghini y un McLaren) por el valor total de 2.062.798 euros.

Por su parte, el dinero que obtuvo Medina con la compra de material sanitaria lo invirtió en un yate, llamado "Feria", registrado en Gibraltar a nombre de la sociedad que tiene con su hermano Rafael Medina Abascal, actual duque de Feria. El coste de la embarcación fue de 325.515 euros, a lo que se sumo compra de dos bonos bancarios por 200.000 euros cada uno.

 

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