CASO VILLAREJO: El juez imputa a Fainé y Brufau 

15 de abril de 2021

El juez García-Castellón, que instruye el caso Villarejo, ha imputado a Brufau, presidente de Repsol, y a  Fainé, expresidente de Caixabank, por la contratación del comisario jubilado José Manuel Villarejo para un supuesto encargo, en 2011 y 2012, de espionaje a Luis del Rivero, expresidente de Sacyr. 

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Otros cuatro directivos de ambas compañías también pasan a ser investigados. El magistrado acepta así la petición que hizo el pasado 9 de abril la Fiscalía Anticorrupción, que consideró indispensable citar a los seis altos cargos después de que quedasen señalados por la documentación incautada y por la declaración de varios de sus subordinados. El instructor les atribuye un posible delito de cohecho activo, que fuentes de ambas compañías han negado este jueves.
García-Castellón ha tomado esta decisión en la pieza separada número 21 de la macrocausa de la llamada Operación Tándem y en la que se investigan las actividades delictivas de la trama policial encabezada por el comisario jubilado y que acumula una treintena de líneas de investigación. En esta parte de las pesquisas, el magistrado indaga en la presunta operación de espionaje puesta en marcha, a finales de 2011, contra Del Rivero, que entonces pretendía tomar el control de Repsol con ayuda de la petrolera Pemex. Según el auto dictado este martes por el juez, dicha “maniobra” fue detectada por la entonces cúpula de Repsol que, con la “ayuda” de Caixabank, logró “paralizarla de forma temporal”, “retirando” a la víctima de la presidencia de Sacyr, “así como a su hijo y a uno de sus colaboradores clave”.

Para frenarlo, las dos compañías bajo sospecha contrataron los servicios de la trama de Villarejo, que puso en marcha la supuesta operación de espionaje bautizada como Proyecto Wine. Por este, según las pesquisas, Repsol y Caixabank pagaron al menos 413.600 euros. Los trabajos se ejecutaron en los últimos meses de 2011 y la primera mitad de 2012, e incluyeron el acceso a datos confidenciales de las víctimas, incluido sus tráficos de llamadas y un estudio de sus propiedades. Un documento apunta a que se estudió “el balizamiento de un medio de transporte” utilizado por alguno de los espiados para conocer sus desplazamientos, aunque no consta si finalmente se hizo. ”La investigación sobre Luis del Rivero, en el contexto de su pacto con Pemex para incrementar de manera notable su participación en Repsol, fue una reacción conjunta promovida por los dos presidentes de la compañías [Brufau y Fainé]”, subraya el instructor en el auto, en el que detalla a continuación toda la batería de indicios recopilados.

Entre estos, el magistrado destaca que los dos responsables de Seguridad de las empresas, Rafael Araujo (Repsol) y Miguel Ángel Fernández Rancaño (Caixabank), aseguraron en sus declaraciones judiciales como imputados del pasado diciembre que reportaban directamente a sus jefes sobre este asunto. Además, la Policía Nacional incautó a la trama documentos donde se detallaba cómo Brufau y Fainé estaban supuestamente al tanto de la operación. En varias de esas notas intervenidas al socio de Villarejo, el abogado Rafael Redondo, y que, bautizadas como “charlas”, recogen, a modo de actas, conversaciones mantenidas por los responsables de Cenyt con Araujo y Fernández Rancaño en octubre y noviembre de 2011, se lee: “Ambos, BRU y FAI, [nombres en clave de los empresarios], intercambian datos y han hablado de la conveniencia de ir juntos en este asunto”; “R, [en referencia a Rafael Araujo], dice que BRU le ha llamado desde Cannes para preguntar si hay ya algún dato de interés”; “BRU le ha preguntado qué era lo que sabía del trabajo encomendado”; y “MA, [Miguel Ángel Fernández Rancaño], insiste en ‘determinar el perímetro’ porque por la tarde tenía que despachar con su ‘señorito’, posiblemente por referencia a FAI”.

El juez también destaca en el auto de imputación el contenido del informe elaborado por el Chief Compliance Officer de Repsol, Enrique Hernández Pérez, e incorporado a la causa en el que se apunta a la intervención de Brufau en la contratación del entramado empresarial de Villarejo. “Recoge dicho informe que probablemente en alguna de las habituales conversaciones que Antonio Brufau mantenía con el presidente de Caixabank Isidro Fainé -apuntando así también a este-, y dada la confluencia de intereses de ambos en defenderse frente a Luis del Rivero y Pemex, acordaron compartir los servicios de información contratados al Grupo Cenyt [el entramado societario del comisario]”, recalca ahora el juez.

Fuentes próximas a Fainé señalan que, “por respeto a la autoridad judicial y al Ministerio Fiscal, solo va a hacer declaraciones en sede judicial”. Por su parte, Repsol declara “con rotundidad” que, “tal y como evidencia la exhaustiva investigación interna llevada a cabo”, “no ha existido ninguna conducta ilegal o contraria al código de Ética y Conducta por parte de ningún consejero, directivo o empleado de la compañía, actuales o pasados, en relación con la contratación de servicios de información”. Según ha apostillado la petrolera, el encargo a las empresas de Villarejo “se llevó a cabo por el área experta y competente para ello, la Dirección de Seguridad Corporativa, de acuerdo con la ley y con los procedimientos internos de la compañía”.

El juez resalta que Villarejo planteó a Repsol y CaixaBank dos formas de pago. La primera incluía un primer pago de 450.000 euros y un segundo de 475.000 a abonar solo si el trabajo tenía éxito. La segunda, más económica, incluía un primer pago de 375.000 euros y un segundo de 300.000 euros pasado un mes. En este caso no se aseguraba el éxito. Para justificar sus elevados honorarios, el comisario aseguraba que iba a utilizar 12 coches y cinco motos para vigilancias, además de otros tres como “base de comunicaciones”, así como numerosos equipos electrónicos e informáticos, como sistemas de audio para grabaciones “en ambientes hostiles”, cuatro dispositivos de contramedidas, ocho de interceptación de comunicaciones y software para acceder a bases de datos. Los investigadores también encontraron en los registros una “guía de abreviaturas” con los nombres en clave utilizados en el Proyecto Wine

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