El juicio de “tándem” arranca con problemas

14 de octubre de 2021

El primer juicio del caso Tándem ha arrancado este miércoles en la Audiencia Nacional con una bronca entre las defensas y el tribunal. Con el abogado de Villarejo al frente, los letrados han denunciado una "indefensión manifiesta" porque se han incorporado informes policiales a la causa tras finalizar la instrucción y, apoyándose en este argumento, han solicitado la suspensión del juicio. Tras un breve receso, la presidenta del tribunal, Murillo, ha echado por tierra su solicitud.

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El caso Tándem acumula una treintena de piezas, pero, en este primer asalto, la Audiencia Nacional solo enjuicia tres: el supuesto espionaje a un bufete de abogados (pieza Iron), la batalla por la herencia del creador de la urbanización La Finca (pieza Land) y el encargo de los empresarios Juan y Fernando Muñoz para recuperar una deuda (pieza Pintor). Casi cuatro años después de la detención del comisario, esta sentencia marcará un antes y un después en el caso, por lo que las defensas han preparado a conciencia el juicio y así se ha reflejado en la primera jornada.

"Lo que no puede ser es que se una un informe policial extemporáneo cuando la instrucción había terminado y encima no permitir a la defensa acceder al documento al que se refiere", ha criticado el abogado del comisario jubilado, Antonio José Cabrera. El letrado apunta así a los recientes oficios en los que Asuntos Internos analiza las agendas que le fueron incautadas a Villarejo en un registro de octubre de 2020, unos diarios que las defensas pueden consultar físicamente en la sede de la Audiencia Nacional, pero cuyo contenido no se ha facilitado de forma telemática. "Es una especie de lobotomía para que no pueda recordar y defenderse", ha argumentado Cabrero.

La Fiscalía ha intentado esquivar estas protestas diciendo que va a presentar "los testimonios acreditativos de la cadena de legalidad de esos oficios policiales que constan materialmente unidos a la investigación". En concreto, el auto que dio luz verde al registro en octubre de 2020, su correspondiente ampliación y el cotejo realizado por el letrado de la administración de Justicia para confirmar que el contenido de los informes policiales se corresponde con los diarios incautados.
Con ambas posturas sobre la mesa y tras un breve descanso, Murillo ha rechazado entonces la suspensión del juicio: "El tribunal ya les adelanta que ninguna de las peticiones de nulidad que ustedes han promovido va a prosperar", ha explicado la magistrada. De esta manera, se mantiene tanto la sesión de este miércoles como la de mañana jueves, aunque se suspende las previstas para el 27 y 28 de octubre porque otros de los abogados ha explicado que no podía acudir a las mismas. La tercera sesión se celebraría entonces el 15 de noviembre, por lo que el tribunal considera que las defensas tienen "tiempo de más para poder ir al juzgado y examinar las agendas".

Lejos de dar por buena esta decisión, Cabrera ha insistido de nuevo en sus argumentos: "Quiero formular expresa protesta porque vulnera el derecho a un proceso con todas las garantías. Lo que el fiscal va a aportar, y lo que es más grave, lo que la Sala ha unido, es un informe policial hecho fuera de la instrucción, a espaldas de las partes y sin que el...". Pero el abogado no ha podido ir más allá en su explicación al interrumpirle la propia Murillo: "La Sala no ha unido nada todavía, lo va a unir, lo va a unir".

La Fiscalía Anticorrupción pide 109 años de cárcel para Villarejo, quien pretende hacer valer su estatus de abogado para interrogar a otros imputados y testigos en momentos puntuales. En esta primera jornada, de hecho, no dudó en presentarse en la Sala con una toga. Junto a él, otras 26 personas completan el banquillo de los acusados, pero este miércoles solo dos de ellos se sentaron en primera fila con el antiguo policía: su socio Rafael Redondo y el comisario Enrique García Castaño, quienes se enfrentan a 115 y 81 años de cárcel respectivamente. La mujer de Villarejo, Gema Alcalá, para la que la Fiscalía pide otros 86 años de cárcel, ocupó un asiento de la segunda fila.
Todos ellos insisten en su inocencia, pero en esta primera jornada, durante la celebración de las cuestiones previas, se confirmaron los acuerdos entre diversos acusados y la Fiscalía Anticorrupción: a cambio de reconocer los hechos, el Ministerio Público ha rebajado su petición de pena a menos de dos años de cárcel para la principal accionista del grupo inmobiliario La Finca, Susana García-Cereceda; su mano derecha, Francisco Lorenzo Peñalver, y su jefe de Seguridad, David Fernández Aumente.

Fuentes jurídicas apuntan a que Anticorrupción también ha cerrado pactos con otros acusados, pero en esta primera sesión no han trascendido. En cualquier caso, estos acuerdos no se extienden al resto de acusaciones populares y particulares personadas en el caso, por lo que la decisión final sobre los mismos queda en manos del tribunal.

Con boina, corbata azul y gafas de sol, el propio Villarejo dio el pistoletazo de salida la mañana de este miércoles ante las puertas de la Audiencia Nacional: "Confío en que esto es un Estado de Derecho y, por tanto, espero que no sea una justicia folclórica. Sería como un linchamiento en el Oeste, ¿no? Creo fervientemente en la independencia de los jueces y estoy muy tranquilo", lanzó ante los medios poco antes de que arrancara el juicio. A partir de ahí, el patriotismo como carta de presentación.
Sobre si utilizó los medios de la Policía Nacional para sus negocios privados, "en absoluto". Y sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción, "jamás". Una vez más, Villarejo se pintó a sí mismo como un servidor del Estado: "No se me ha tratado como un presunto delincuente, se me ha tratado como un enemigo al que hay que aniquilar. Entonces, bueno, yo entendía que era mi obligación hacer lo que he hecho, hacer denuncias de todas las ilegalidades que estaba habiendo y, como era un sujeto molesto, en este país, cuando alguien molesta, se le aniquila, se le destruye y se utilizan, lamentablemente, instituciones tan serias como la Justicia".

Cómodo ante las cámaras, tampoco faltaron sus habituales reflexiones: "El miedo pudre por dentro y emponzoña los corazones". Reflexiones que, como también es habitual, fueron acompañadas por un dardo a su principal enemigo, el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán: "Yo no he tenido miedo jamás de ningún individuo, por muy importante que fuera. Este señor tan importante, fíjese, el gran lord protector de la Corona...". Patriotismo, sí, pero sin olvidar los ajustes de cuentas.

 

 

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