El Congreso da el visto bueno a los cuatro candidatos al Tribunal Constitucional

03 de noviembre de 2021

El acuerdo del bipartidismo, PP y PSOE, suscita la desconfianza y el repudio de la mayoría de los grupos del Congreso, que considera a los cuatro aspirantes a sillón en el Tribunal Constitucional ideologizados y parciales.

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No obstante, la principal razón del rechazo radica en el método de designación de los candidatos: un reparto de sillones a conveniencia de las dos fuerzas mayoritarias.
El reproche por presunta falta de independencia se ha dirigido principalmente a los dos candidatos propuestos por el PP, Enrique Arnaldo y Concepción Espejel. Sin embargo, este rechazo no tendrá consecuencias, todos los aspirantes -Enrique Arnaldo, Concepción Espejel, Inmaculada Montalbán y Ramón Sáez- superarán el voto del Pleno del Congreso, puesto que contarán con el respaldo abrumadoramente mayoritario de populares y socialistas. Hoy han obtenido la idoneidad previa otorgada por la Comisión Consultiva de Nombramientos. En la misma, y de acuerdo con el voto ponderado, los cuatro aspirantes han contado con la aprobación de 242 diputados, ningún voto en contra y 12 abstenciones.

No obstante, y para dejar constancia de su malestar por el reparto de sillones entre PP y PSOE en el órgano encargado de la interpretación de la Carta Magna, grupos tan dispares como Ciudadanos, Vox, ERC o PNV han optado por no participar en las preceptivas audiciones de candidatos en la Comisión Consultiva de Nombramientos. Los dos primeros han asistido al arranque de la reunión para anunciar que no participarían en la misma, en tanto que los republicanos catalanes y los nacionalistas vascos ni siquiera han hecho acto de presencia.

El catedrático Enrique Arnaldo, propuesto por el PP, ha sido el primer aspirante en intervenir. Su nombre ha sido duramente cuestionado por estar considerado como un jurista muy estrechamente ligado a los populares: ha trabajado para los Gobiernos de Baleares y Madrid cuando estaban presididos por Jaume Matas y por Ignacio González y ha colaborado en múltiples ocasiones con la fundación FAES. Arnaldo ha insistido en que jamás ha pertenecido a ningún partido político pese a haber admitido su participación en "debates académicos" propiciados por la fundación que preside el ex presidente del Gobierno José María Aznar.
Arnaldo, letrado de las Cortes, ha asegurado no tener "amigos" en política "salvo alguna excepción". El jurista, imputado en su día en el caso Palma Arena, ha recordado que fue "exonerado" y ha hecho hincapié en que como tal le gustaría ser tratado. "Lo de ser sospechoso de por vida pertenece a épocas pasadas", ha recalcado.

La magistrada Concepción Espejel, recusada en el caso Gürtel, ha reclamado la lectura detallada del auto de su recusación para comprobar los matices de la misma -"lo que diga la prensa no se convierte automáticamente en verdad", ha asegurado en su defensa- y ha rechazado mantener una amistad especial con la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. Nada de ello en su opinión menoscaba su profesionalidad y su imparcialidad. "Jamás he recibido ningún tipo de indicación" por parte de fuerza política alguna, ha asegurado.
La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Inmaculada Montalbán, ha prometido desempeñar su labor en el Tribunal Constitucional con "espíritu de concordia y pleno sometimiento a la Carta Magna". Ni ella ni los otros tres candidatos al TC han querido pronunciarse acerca del sistema de nombramientos que se ha utilizado para designarlos y que ha sido calificado por todas las formaciones, excepto PP y PSOE, de "puro teatro".

Juan Ramón Sáez, magistrado de la Audiencia Nacional, y vinculado ideológicamente a Izquierda Unida, ha insistido en el "espíritu colegiado" del Tribunal Constitucional, algo que implica la "disolución de la subjetividad" de cada uno de sus miembros. Sáez ha asegurado reconocerse en la "cultura del garantismo". Él ha defendido que en la "caja de herramientas del juez sólo debe haber razones jurídicas".

Ciudadanos y Vox se han mostrado muy críticos con la renovación del Tribunal Constitucional, se han plantado en la Comisión de Nombramientos y han anunciado que no participarían en esa "traición" a las instituciones del Estado.
Los portavoces de ambos grupos parlamentarios, Iván Espinosa de los Monteros y Edmundo Bal, han denunciado el "teatrillo" que supone el examen de idoneidad de los futuros magistrados del tribunal de garantías, en concreto, del catedrático Enrique Arnaldo y los jueces Concepción Espejel, Ramón Sáez e Inmaculada Montalbán.

En el caso de Bal, ha señalado que socialistas y populares "no llegan a acuerdos para otras cosas muy importantes en este país como, por ejemplo, el reparto de los fondos europeos, pero las sillas que no se queden vacías", en referencia al intérprete supremo de la Constitución. Acto seguido anunció que su grupo parlamentario no iba a participar "en el teatrillo que forma este acto para la idoneidad de los candidatos a Tribunal Constitucional". "Está todo el pescado vendido", remachó.
Por su parte, el portavoz de Vox, Espinosa de los Monteros, ha señalado durante su intervención que "hoy no es un buen día para el fortalecimiento de nuestra democracia. (...) Desde la llegada de Sánchez al poder nunca en tan poco tiempo tantas instituciones del Estado han sido tan sistemáticamente atacadas y nunca ha sido tan necesario blindarlas y protegerlas".
De igual manera, sostuvo al dirigirse al candidato Arnaldo -primero en intervenir en la Comisión de Nombramientos de la Cámara Baja- que "nadie cree que ustedes comparezcan hoy aquí por sus méritos profesionales sino porque han recibido una llamada de Ferraz o Génova". "¿Qué van a hacer ustedes cuando reciban la siguiente llamada?", espetó.

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